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El asesino de Diego Loza fue condenado a perpetua

JUICIO

En el marco del juicio por el asesinato de Diego Loza, trabajador municipal asesinado en junio de 2018, el Tribunal de Audiencia de Santa Rosa condenó ayer a Walter Eleuterio Rojas Pedraza a prisión perpetua por ser autor de los delitos de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, homicidio criminis causa, en concurso ideal con robo con escalamiento agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, todo en concurso real, en calidad de coautor.
A su vez, el Tribunal declaró la autoría y responsabilidad penal de Carlos Andrés Carrión, quien actualmente tiene 18 años pero al momento de los hechos era menor, por los mismos delitos, y también en calidad de autor.
Por otro lado, los jueces Daniel Alfredo Sáez Zamora, Alejandra Flavia Ongaro y Andrés Aníbal Olié absolvieron a Rojas Pedraza y declararon la no autoría y responsabilidad de Carrión, por el delito de usurpación.
A Rojas Pedraza le mantuvieron la prisión preventiva dispuesta oportunamente y, acerca de Carrión, ordenaron remitir una copia de la sentencia al Juzgado de la Familia, Niñas, Niños y Adolescentes de la Primera Circunscripción Judicial.

Pruebas.
Con las pruebas reunidas durante el juicio oral, el Tribunal dio por probado que el 23 de junio del año pasado, entre las 21.05 y las 22.05, Rojas Pedraza y Carrión «ingresaron por el balcón del departamento sito en el segundo piso de la calle Emilio Zola 370, de Santa Rosa, y sorprendieron a Diego Nicolás Loza en la zona del baño, donde se le efectuaron tres disparos con una pistola Bersa calibre 22».
Según el fallo, el primero impactó «en el brazo izquierdo, el segundo en la pierna izquierda y el tercero en la boca, previo haberlo maniatado. El arma fue secuestrada en el mismo lugar del hecho, debajo de unos zapatos negros que se encontraban en el placard de la habitación. Esa arma fue utilizada por ambos acusados, quienes no contaban con ningún tipo de autorización legal vigente al momento de trasladarla, dispararla y utilizarla».
Además, la sentencia señaló que «con posterioridad de darle muerte a Loza, la cual no fue inmediata, lo envolvieron en una frazada y lo ocultaron debajo de una parrilla que se encontraba ubicada en el balcón que da a la calle Zola del departamento, donde días después fue hallado sin vida».
Los jueces agregaron que «el lunes 25 a las 23 ambos imputados fueron sorprendidos en el departamento por personal policial y amigos de la víctima, dándose a la fuga al descolgarse por un techo que da a la avenida Luro, correspondiente a una agencia de quiniela».
También se acreditó que «durante la permanencia en la vivienda se ofreció el televisor marca Philips, que se encontraba en el dormitorio, a través del Facebook de Rojas Pedraza y de la página de compra y venta de La Pampa. Además Rojas Pedraza efectuó diversas extracciones por cajero automático de la caja de ahorro del Banco de La Pampa, cuyo titular es Diego Nicolás Loza, por la suma 9.000 pesos», añadió el fallo.

Fueron dos.
El juez Sáez Zamora, autor del voto inicial al que adhirieron Ongaro y Olié, dio crédito a la versión brindada por la fiscal María Cecilia Martini durante el debate y, analizando los distintos elementos probatorios incorporados al expediente, señaló que los imputados ingresaron al departamento «por el balcón que mira hacia la avenida Luro, por una puerta que tenía fallas en el cierre. Una vez adentro del departamento, sorprendieron a la víctima, quien se encontraba en el antebaño. Allí recibió un primer disparo de arma de fuego que impactó en el brazo izquierdo de Loza».
«La víctima se apoyó en la mesada, donde quedaron las manchas de sangre en la cortina del bajo mesada y en la pared. En ese momento, Loza se movilizó hasta el baño, dado que los atacantes le impidieron la salida del lugar. Ya en el baño se produjo un forcejeo en el que la víctima recibió, nuevamente, otro disparo que dio en la pierna izquierda. Por la lucha que oponía Loza, uno de los atacantes se dirigió a buscar las vendas con las que lo maniataron. Luego de reducirlo y en el mismo lugar del baño, se produjo el último disparo en la boca a muy corta distancia», agregó el magistrado.
«Una de las circunstancias que fueron controvertidas, se refirió al número de atacantes que ingresaron y dieron muerte a Loza. En este sentido, entiendo que la fiscalía aportó elementos que permiten sostener que había más de una persona al momento de los hechos, circunstancia que fue confrontada por la defensa de Carrión», manifestó Sáez Zamora.
En tal sentido, el Tribunal indicó que «razonablemente puede concluirse que las dos personas tomaron el cuerpo de la víctima; uno por los pies y el otro por los brazos, para llevarlo hasta el lugar donde fue hallado».

Pericias.
El Tribunal también se refirió a la pericia odorológica en la que se cotejó la huella de olor de la pistola Bersa secuestrada en el domicilio de Loza, con las de los acusados. «Como resultado de dicha pericia se identificó en forma positiva y con certeza, por comparación olfativa, compuestos orgánicos volátiles producto de la descamación epitelial humana pertenecientes al acusado Carrión», indicó el Tribunal.
Además los jueces dieron por probado «como un hecho que no fue controvertido por las partes», que luego del homicidio, Rojas Pedraza «organizó una reunión en la casa de Loza». Ocho testigos, entre ellos dos menores, declararon que estuvieron en el departamento ese 23 de junio después de las 23 y que «se quedaron hasta la madrugada, incluso algunos de ellos hasta la mañana siguiente».

«La Justicia habló con contundencia»
Tras la sentencia que dictó el Tribunal de Audiencia de Santa Rosa, el padre de Diego, Ramón Loza, dialogó con la prensa y señaló que fue una condena «ejemplar » que le «transmite a la ciudadanía que la Justicia la protege y que castiga con fuerza a los que delinquen».
A su vez, expresó que han vivido el proceso «con mucha intensidad, con mucho dolor, con mucha ausencia» pero ayer «la Justicia habló con contundencia, así que estamos muy agradecidos con eso».
Loza afirmó que aún «no hemos hecho el duelo» y que «no podemos aceptar la pérdida». En ese sentido, expresó que «lidiamos con eso todos los días. Esperamos que después de esto, nos permita tener una cristiana resignación y poder hacer el duelo por Diego».
«Nada me va a devolver a mi hijo, en el único sentido que es reparador es que estas lacras no le van a andar arruinándole la vida a otra familia», aseguró.