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El doble «privilegio» de Arauz

SE DEMORA LA OBRA DE AGUA POTABLE

Un reclamo de resarcimiento por el uso de sus tierras ha generado que las obras de renovación del sistema de provisión de agua potable a Jacinto Arauz estén detenidas hace mucho tiempo. Desde entonces, ni el municipio ni la cooperativa de servicios públicos, a los que les cuesta acordar, resuelven el asunto y la localidad está sin alternativa ante los cortes del Acueducto del Río Colorado.
Las ya tradicionales faltas de acuerdo entre dos de las principales instituciones del pueblo, que comparten al vecino como destinatario de sus acciones, tiene sin resolución una obra por la que el gobierno provincial a través de APA destinó 1,3 millones de pesos. Hace unos dos años se firmó ese convenio mediante el cual la Cooperativa compró los materiales y ejecutaría la obra, con la participación municipal con maquinarias para la apertura de zanjas.
Con todo encaminado, surgió el problema planteado por un particular por cuyo establecimiento atraviesa el tendido. El actual presidente de la entidad solidaria, Aníbal Fajardo (de extracción radical y ex candidato a la intendencia en la elección anterior y derrotado por el actual intendente Oscar Beilman), explicó que no se ha iniciado la obra, porque existe un «detalle» a solucionar con el dueño del campo, que reclama un resarcimiento económico por los trabajos que deberán realizarse en una parte de su propiedad donde se encuentran las antiguas bombas colocadas hace muchos años por la APA.
Fajardo indicó además que hay dos bombas más en una quinta del pueblo, que en casos de corte de provisión del acueducto pueden abastecer la cisterna para paliar la situación. No pudo precisar si alcanzaría en caso de una prolongación del corte.
Así las cosas, el anunciado proyecto de la entidad para revitalizar el antiguo circuito de abastecimiento, que además podría servir para regar eventuales proyectos productivos bajo cubierta, está en veremos.

Doble fibra óptica.
Otra particularidad de Jacinto Arauz, nacida de la negativa habitual de la cooperativa para aceptar emprendimientos comunes con la municipalidad, es que pronto los habitantes se convertirán en privilegiados pampeanos que reciben servicios de comunicaciones por dos redes de fibra óptica diferentes.
Desde hace muchos años, es el municipio local el que ofrece en la localidad el servicio de televisión por cable. En su momento, ante la falta de inversores privados y la negativa de la cooperativa a encarar un servicio que se expandió en todo el país, la comuna (asociada a Colsecor para la provisión de señales) se hizo cargo. Más adelante tendió una red de fibra para mejorar la calidad.
En medio ocurrieron muchos intentos de traspaso del servicio a la cooperativa, que por su lado provee telefonía fija e internet. Nunca llegaron a buen puerto, siempre y a prueba de desmentidas, por las desconfianzas políticas de los distintos dirigentes que nunca vieron en la municipalidad una entidad con fines comunes.
Hoy, la cooperativa está cerca de empezar a utilizar su propia red de fibra para sus servicios. Tiempo atrás el presidente Fajardo se lo anunció a La Arena y ahora confirmó a nuestro corresponsal que «el tendido troncal ya está listo, se hizo un anillado en toda la localidad y ahora sólo falta instalar el software y realizar las bajadas a las viviendas para llegar con internet y telefonía fija».
Traducido, esto quiere decir que mientras buena parte de los pueblos de La Pampa y del país pugnan por disponer de fibra en medio de los escollos que pone la economía manejada por el macrismo, los araucenses tienen en la puerta de su casa dos redes diferentes, por las que de una manera u otra han pagado ya que reciben un servicio.
«Son temas personales, celos políticos, caprichos por los que pagamos dos veces», dicen algunos que no alcanzan a transmitir al resto esta realidad, una guerra sorda de años que perjudica a todos y que, sorprendentemente tiene en la cooperativa, a los más encarnizados protagonistas cuando en general es al revés.
Sin dudas le deben ese privilegio a los dirigentes con que cuentan en ambas instituciones locales y que paradójicamente han elegido y de los que son responsables. En algunos casos por acción, pero seguro en otros por omisión porque lamentablemente la participación en la vida de las cooperativas es de escasa a nula.