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El «juglar» de la radio que lo dejó todo para refugiarse en las sierras

«La verdad…nunca quise ser famoso…si exitoso, que es algo muy distinto». La voz, del otro lado del teléfono, es la de Quique Pesoa, en su hostería de San Marcos Sierras, donde dice que ahora le sobra el tiempo.

Pesoa nació en Rosario y ya en su adolescencia y juventud se mostraba como un «distinto». Estudió medicina tres años y trabajó como iluminador de teatros donde percibió la bohemia de entonces.

Ese mundo lo llevó a vincularse, casi sin buscarlo, a los medios de comunicación que lo transformaría años más tarde en uno de los periodistas y locutores más destacados del país.

Lleva 45 años de carrera, creó numerosos envíos radiales y se lo considera como pionero de una nueva manera de hacer radio descontracturada, crítica, filosa, y de fuerte poder de reflexión sobre la actualidad.

FUNDADOR.

En su Rosario natal, Pesoa dejó huellas. Junto a un grupo de amigos, y para combatir el «centralismo porteño», decidió fundar una escuela pública de periodismo y locución. Se llamó ISET 18 y hasta el día de hoy es una de las más prestigiosas escuelas que alberga estudiantes de todo el país y el continente.

«La escuela nació a la luz de la resistencia del interior, para ser periodista o locutor tenías que irte a estudiar a Buenos Aires y ya no queríamos eso: hoy seguir hablando del interior es despreciativo y hasta feo», dice Pesoa a LA ARENA.

Su popularidad local creció y creció a base de un particular estilo que a mediados del 80 determinó llevarlo a la gran ciudad. Y se fue. Arribó a Capital Federal.

A ver qué pasaba.

Y pasó.

LA FAMA Y LAS LUCES.

Con el correr de los años, Pesoa se destacó en los medios más importantes de la ciudad capital como Radio Rivadavia y Continental. Se convirtió en la voz preferida para los comerciales y ganó dos premios Martín Fierro que lo posicionaron en lo más alto.

«Trabajé 20 años en Buenos Aires donde me comí la fama, los oropeles, los Martín Fierro, son amagues de la vida», sostiene al agregar que un poco «de famita está piola…a veces es lindo que te reconozcan un poco en la calle».

Y recuerda: «Una vez charlando con Fito (Páez) me decía que no podía salir a comer a ningún lado porque la gente lo molestaba, y yo le dije ‘eso..eso lo remaste vos'».

REFUGIO EN LAS SIERRAS.

En ascenso, con la «famita» en las suelas, y un presente cargado de reconocimientos y admiración, Pesoa tomó una decisión que sorprendió a más de uno.

Junto a su mujer Leda, emprendió un nuevo sendero al que denominó de «construcción personal».

«Hace 15 años que con Leda, mi mujer, nos fuimos a vivir a San Marcos Sierras, donde ya teníamos una casa al interior del interior de Córdoba», rememora.

Lo dejó todo, para ser feliz, y sus colegas se lo hicieron sentir. Cuando Jorge Ginzburg le preguntó a Eduardo Aliverti qué haría sí tuviera una radio, el prestigioso locutor respondió: «Lo repatriaría a Quique Pesoa». Alejandro Dolina, por su parte, sostuvo, en declaraciones públicas, que Pesoa «se fue a jugar al ermitaño».

«En ninguna de las dos respuestas advertí agresión», responde con sonrisas Pesoa a este medio.

SU NUEVA VIDA.

Quique construyó un nuevo estilo de vida en el medio de las sierras donde maneja su Hostería (La Merced) que año tras año es visitada por una gran cantidad de turistas de todo el mundo. «Tuve el privilegio de elegir, pese a que me iba bien, muchos me decían qué iba a hacer con mi carrera y yos le decía..qué es una carrera».

Y sostiene: «Pudimos armar mi estudio de radio, la hostería, más algunas locuciones en off, la fuimos tirando».

De manera paralela, Pesoa conduce su programa de radio «El Desconcierto» (www.Eldesconcierto.com.ar) vía streaming desde hace muchos años y que es repetido por 150 emisoras de todo el país.

«Por comodidad lo hago los miércoles de 10 a 13 en mi propia casa», afirma. Recibe mensajes de oyentes de todo el continente. «Yo siempre leo los mensajes, que me llegan de todas partes, pero nunca los respondo porque no quiero tener la última palabra», indica.

-¿Cómo te llevas con la tecnología?
-Hace 15 años que hago radio vía streaming antes que se conociera la propia palabra. Hay que tratar de entender qué es lo que pasa, los nuevos sistemas de referencia comunicacional. Yo no uso celular, por ejemplo, pero no soy un viejito que anda por ahí con el dedo levantado.

LIBREPENSAMIENTO Y FEMINISMO.

Durante el transcurso de la entrevista, Pesoa hizo hincapié en el librepensamiento, en el arbitrio y en la libertad para elegir. «Siempre, siempre intenté ser un librepensador, con una ideología personal no partidaria, aunque vengo de un viejo y olvidado peronismo», dice.

-¿Cómo ves lo sucede con el feminismo en el mundo?
-Muy bueno. Estamos en plena revolución y está bien que así sea, estamos obligados a un cambio y los principios siempre son exagerados. Después todo se va a ir tranquilizando. Los ciudadanos de a pie nunca queremos que cambie nada pero está bueno que corra la revolución del feminismo, que nos atropelle.

Pesoa es sinónimo de radio, como muchos lo definieron un «animal de radio», que asume tener numerosas referencias desde Antonio Carrizo hasta Hugo Guerrero Marthineitz «con el que pienso completamente distinto».

-¿Qué les dirías a los más jóvenes interesados en los medios?
-Que no copien, que se dejen de dogmas y que por favor abran el melón.

FOTO: LA VOZ DEL INTERIOR.