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El juicio confirmó que hicieron una fiesta en su casa luego de matarlo

CRIMEN DE LOZA

El juicio por el homicidio del empleado municipal Diego Loza se reanudó ayer con el testimonio de varios peritos y profesionales que trabajaron en la escena del crimen. Por primera vez se conocieron imágenes fortísimas sobre el estado del cuerpo, el interior del departamento de la víctima, mensajes de audio enviados por Whatsapp y fotos de los jóvenes que asistieron a una fiesta y que fueron invitados por Walter Eleuterio Rojas Pedraza, uno de los imputados. También se exhibieron imágenes de jóvenes con un arma de fuego igual a la que se halló en una habitación del departamento.
El médico forense Juan Carlos Toulouse fue el primero en declarar y dijo que el cuerpo de Loza se mantuvo «como si hubiese estado guardado en un freezer», por las bajas temperaturas registradas durante las horas posteriores al homicidio, y porque siempre se mantuvo al resguardo del sol. Además sostuvo que «hubo lucha» entre la víctima y su victimario; como así también que, por las características que presentaba el cuerpo «suponemos que debió haber más de una persona» en la agresión.
Julio Vargas, comisario y Jefe de Operaciones de la Agencia de Investigación Científica (AIC), dijo que se hallaron huellas de Rojas Pedraza en el interior del departamento. Mientras que Temístocles Torreani, comisario y Jefe de la División Análisis de las Telecomunicaciones de la Policía, dio a conocer que en el celular de la víctima se introdujo la tarjeta SIM de uno de los acusados.

Datos del forense.
La audiencia se hizo en la Sala 7 de la Ciudad Judicial con la presencia del tribunal compuesto por los jueces Daniel Alfredo Sáez Zamora, Andrés Anibal Olié, y Alejandra Flavia Ongaro; por el Ministerio Público Fiscal los fiscales María Cecilia Martini y Oscar Cazenave; mientras que la querella está integrada por los abogados Miguel Angel Rolando y Raúl Oscar Lanz. En tanto que Boris Vlasich y Marcelo Piazza defienden a Carlos Andrés Carrión Noya; y Silvina Blanco Gómez patrocina a Rojas Pedraza, quién continuó con su postura de seguir el debate en una sala contigua. Familiares y amigos de Diego Loza también estuvieron presentes en el recinto.
Toulouse atestiguó que fue citado a la escena del crimen alrededor de la 1 de la madrugada del martes 26 de junio. Contó que primero ingresó al lugar el personal de la AIC, hicieron sus trabajos de pericias y transcurrida poco más de una hora «fuimos al balcón donde se encontraba el cuerpo atado y tapado detrás de una parrilla. Procedimos a retirarlo, previo se tomaron fotos pertinentes, se examinó el cuerpo en el lugar para sacar conclusiones y luego se lo llevó a la morgue para realizar la autopsia».
Conforme a la autopsia el forense aseguró que la causal de la muerte fue una: «él (Diego Loza) recibe un disparo en la boca, con el cañón del arma dentro de la misma; el plomo atravesó la base del cráneo y se alojó en las primeras vértebras. El impacto hizo que se quebrara la base del cráneo y generó una hemorragia y además el cerebro, por el impacto violento, generó edemas, lo que hizo que la muerte no sea instantánea sino que hubo una pequeña agonía», aunque no fue posible precisar con exactitud el tiempo que duró: «de tres a siete minutos, probablemente», dijo ante una consulta de la defensa de Rojas Pedraza.

Sin datos certeros.
De acuerdo a sus conocimientos el médico indicó que «fue muy difícil» determinar la hora exacta (cronotanatodiagnóstico) del fallecimiento: «a veces es sencillo, a veces no; ese fin de semana hizo temperaturas por debajo de los cero (0) grados, y el cuerpo estaba a la sombra de lo que significa el sol Este-Oeste; por lo tanto es como si hubiese estado en un freezer. Lo encontramos con signos de muerte reciente pero sabíamos que el hecho había acontecido por lo menos hacía dos días». El especialista sostuvo también que, en casos como este, se acude a «datos secundarios» como pueden ser «diarios por debajo de la puerta, un reloj; o a las redes sociales. El último contacto telefónico, la última conexión, marcan a veces el horario certero de la muerte de la persona».
Al no ser exacto ese dato, el forense indicó que en el certificado de defunción se apuntó que la muerte ocurrió previo a las 23 del sábado 23 de junio.

La víctima se resistió.
Previo al informe final se trabajó conjuntamente con la Agencia de Investigación -reconoció Toulouse- quien sostuvo que el disparo que Loza recibió en su brazo izquierdo fue «de adelante hacia atrás», por lo cual dejó entrever que le dispararon de frente.
Sobre la mecánica del asesinato sostuvo que «según lo que se pudo observar en el lugar, al ingreso al baño había gotas de sangre sobre una cortina debajo de un lavabo, y ese habría sido el lugar donde se desencadenó la pelea entre victimario y víctima».
«En base a lo observado hubo una lucha entre ambos; además la víctima tenía el brazo derecho con un retorcimiento». Ese fue el momento más duro del debate, ya que se exhibieron dos imágenes que mostraban como había quedado el cuerpo del empleado municipal. «Tenía el brazo derecho forzado y traccionado hacia atrás y girado, de manera tal que hubo ruptura vascular en la axila, e interpretamos que pudo haber sido un mecanismo de tortura o un mecanismo de la propia lucha», explicó.
«Ese forcejeo, supusimos en el análisis que hicimos con la AIC, lo obligó a ponerse de rodillas y al abrir la boca le introdujeron el arma y lo ejecutaron», graficó el forense.
Consultado por la querella, Toulouse sostuvo que «por las características de la víctima, y sabiendo que practicaba boxeo, suponemos que actuó más de una persona».
En cuanto al traslado del cuerpo desde el lugar donde lo ultimaron hacia el sitio donde quedó oculto, el forense dijo que «el cuerpo no tiene en la piel lesiones de arrastre. Tiene lesiones de arrastre en la parte de la ropa, en el calzoncillo, en la zona del pantalón. Lo que indicaría que alguien lo tomó de los pies y otro de los brazos; pero son suposiciones», concluyó.

Se escucharon audios invitando a la fiesta en el departamento
El segundo en declarar ayer fue el comisario Temístocles Torreani y su testimonio incluyó la escucha de mensajes de audios y la exhibición de imágenes. Confirmó que tuvo que analizar siete dispositivos electrónicos. «No se encontró el celular de Diego Loza, pero con pedidos a las empresas (Movistar, Claro y Personal) se confirmó que la tarjeta SIM de Rojas Pedraza se introdujo en el teléfono de la víctima», dijo. Diego Loza utilizó su teléfono hasta el 23 de junio, y a partir de las 22 de esa día hay «un impacto» de la tarjeta SIM de Rojas Pedraza.
Torreani confió que se abrió otro equipo celular en el cual el usuario correspondía al nombre de Andrés Noya (que es la identidad del otro imputado, Carlos Andrés Carrión Noya). En dicho aparato se tomaron como prueba dos imágenes del día 18 de junio en la que aparece un joven esgrimiendo un arma de fuego (que resultó ser de iguales características a la que se halló en el lugar del crimen).
Luego se reprodujeron una serie de audios surgidos de la apertura del teléfono de otro joven (identificado como F.B). En dos de ellos se oye a dos jóvenes, un chico y una chica, hablar del asesinato y nombrar a Walter (Rojas Pedraza).
El comisario continuó con las explicaciones hasta que se dio a conocer un nuevo audio en el cual Rojas Pedraza le indicó a un joven como llegar al departamento. El mensaje fue enviado pasados tres minutos de las 24, ya en el domingo 24 de junio.
Otro de los audios que se reprodujo en la audiencia fue uno que Rojas Pedraza envió a otro joven (un tal ‘Peke’) a quien le dijo: «¿A qué hora vas a venir más o menos vos? Nosotros ya estamos todos listos, organizados, ya compramos todo». El mensaje fue enviado a las 22.35 del día 23 de junio; y minutos después, luego de indicar el sitio donde se ubicaba el departamento, dijo que «Ya que está te muestro donde voy a vivir ahora, ja!».
En otro de los teléfonos abiertos se obtuvieron imágenes de una fiesta en la que se observó claramente a un grupo de jóvenes dentro del departamento de la víctima. Las fotos, algunas tomadas frente a un espejo del baño, coinciden con las grabaciones del interior del baño dadas a conocer después por otro perito policial luego del hallazgo del cuerpo.

Huellas del acusado
Julio Vargas, comisario y perito de la AIC, brindó detalles del procedimiento y el levantamiento de huellas y material genético dentro del inmueble. De acuerdo a sus palabras, hallaron empanadas calientes y bebidas frías, con hielos aún sólidos. También bolsas con basura y muchos envases de bebidas alcohólicas; de donde se tomaron huellas.
El hallazgo más importante sin dudas fue el arma de fuego ubicada debajo de unos zapatos, dentro de un placard; aunque la pistola, una Bersa calibre 22, no dio positivo cuando fue analizada. Sin embargo hubo un aspecto que complica mucho a uno de los imputados. «La luz en la cocina no funcionaba», dijo, y luego agregó que «pudimos determinar en la tercera inspección que los focos estaban flojos y tenían huellas dactilares que eran de Rojas Pedraza».