“El PPP está muerto, fracasó”

AUTORIDADES NACIONALES PONEN EN DUDA EL POLEMICO SISTEMA

A pesar que semanas atrás el propio presidente Mauricio Macri había ratificado que el financiamiento de la autopista Anguil-Santa Rosa no corría peligro, autoridades nacionales ya están poniendo en duda el polémico sistema conocido como Participación Público Privada (PPP). “El PPP está muerto, ya fracasó. Al Gobierno le faltó calle”, comentó al sitio www.lapoliticaonline.com un funcionario de alto rango a nivel nacional.
El pasado 15 de noviembre, el mandatario nacional, en diálogo con Radio Don de Eduardo Castex, había asegurado que en el tramo entre la localidad de Anguil y la capital pampeana las obras para transformar la traza en una autovía no corrían peligro. “Somos optimistas que tendrán el financiamiento necesario para ejecutar las obras en la ruta 5”, dijo en ese entonces Macri.
Sin embargo, en los últimos días algunas versiones están poniendo el duda que el sistema de financiación del PPP y, en consecuencia, el inicio de los diferentes proyectos que había asignado el Gobierno Nacional en todo el país. Así lo confirmó LPO ayer, donde aseguró que “el sueño de las PPP parece cada vez más lejano” y que los propios funcionarios de Cambiemos “reconocen la inviabilidad” de este sistema.
“El PPP está muerto, ya fracasó. Al Gobierno le faltó calle. Quisieron implementar un programa de país de primer mundo que se financia al 4%. Era claro que acá nunca iba a poder funcionar”, comentó a LPO un funcionario de alto rango a nivel nacional.

Sin financiamiento.
El ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, no consiguió que ningún banco privado se sume al esquema de financiamiento de los proyectos vía fideicomiso y hasta el momento su única carta era recurrir al Banco Nación, que de acuerdo a sus trabajadores sería forzado a hacerse cargo de los 1.000 millones de dólares necesarios para poder iniciar las obras.
Sin embargo, la profunda crisis que atraviesa la entidad bancaria estatal haría muy difícil la concreción de esta iniciativa. Su propio presidente Javier González Fraga aseguró desde hace algunas semanas que el banco “está en un estrés de liquidez” y que recibieron una indicación del FMI para “no generar capacidad prestable a partir de los depósitos del Tesoro” en pos de no deteriorar la política monetaria.
En el mercado se muestran muy preocupados por el futuro del Nación y mientras que algunos llegan a sostener que está “quebrado”, la gran mayoría garantiza que la compleja situación impedirá su participación en las obras de PPP, detalló el medio especializado en política.

Naufragio.
El naufragio de la iniciativa estrella de Dietrich para que el gobierno tenga algo de obra pública el año que viene es tan evidente, que el encargado de armar la estructura financiera del programa, José Luis Morea, sumó a su cargo de subsecretario de Participación Público Privada, la gerencia General del Banco BICE, un cargo full time.
“Olvidate de las PPP. No están teniendo pesos para poder prestar, tienen un grave problema de liquidez y con esta exigencia del FMI incluso puede llegar a haber recortes en líneas crediticias que tienen en vigencia”, advirtió al medio porteño el analista financiero Christian Buteler.
“Hoy el Nación no está recuperando la plata de los créditos UVA y se está manejando con los redescuentos que le gira el Banco Central, en un mecanismo que se usa exclusivamente en situaciones puntuales de crisis”, agregó en este sentido el analista de mercados Francisco Uriburu.

Corrupción.
La dificultad de llevar a cabo este esquema de construcción de obra pública con empresas salpicadas por escándalos de corrupción tiene su espejo en Brasil. Incluso en el vecino país que tiene el privilegio de financiarse en moneda local a tasas muy atractivas, el recientemente electo gobernador de San Pablo João Doria tuvo que dar de baja el principal proyecto PPP de Brasil ante los efectos del Lava Jato.
Tras ser adjudicada a un consorcio liderado por la conocida constructora Odebrecht y presentar un avance del 15%, las obras se paralizaron en septiembre del 2016 por la negativa de los bancos a mantener las líneas crediticias por el temor a quedar implicados en los casos de corrupción de las empresas.