El sacerdote Hidalgo reemplaza a Murri

La parroquia San Juan Bosco de 25 de Mayo quedó en manos del sacerdote Jorge Luis Hidalgo, quien reemplaza en forma circunstancial a Luis Murri, recientemente expulsado por el obispo Raúl Martín. Ambos sacerdotes, que fueron trasladados juntos a ésa localidad el año pasado, comulgan ideas “ortodoxas” con las que confrontan con la visión de “nuevo orden” que pretende impulsar el prelado en consonancia con las propuestas de “modernidad” del Papa Francisco. En 2012 el cura reivindicó al dictador Jorge Rafael Videla y fue repudiado por gran parte de la sociedad pampeana, incluido el entonces obispo Mario Poli.
El sacerdote, de 37 años, es nativo de Ingeniero Luiggi y cursó su carrera sacerdotal en el Seminario San Miguel Arcángel de “El Volcán”, San Luis. Ordenado sacerdote en 2009, Luego de distintos destinos como sacerdote, fue nombrado, desde el 6 de mayo de 2017, vicario parroquial en la parroquia veinticinqueña. Con la partida de Murri, hoy oficia de párroco.

Admirador de Videla.
Una de las parroquias donde prestó su servicio ministerial fue la capilla Medalla Milagrosa del barrio Butaló, Santa Rosa. Estando en esos menesteres el cura festejó el cumpleaños del genocida Jorge Rafael Videla mediante un mensaje en la cuenta de Facebook “Rafael Videla Forever”. Allí escribió: “no fueron 30 mil ni fueron inocentes, feliz cumpleaños General. Un soldado nunca pide perdón por haber salvado a su patria de la dictadura comunista”.
Su misiva pública fue duramente repudiada por gran parte de la sociedad pampeana, entre ellos el mismísimo obispo Mario Poli. El entonces titular de la Diócesis de La Pampa señaló que fue “un grave daño a la Iglesia” y calificó el episodio de “insoportable escándalo para la sociedad”. Al tiempo que deslindó responsabilidades asegurando que sus expresiones “son ajenas a nosotros y a nuestro oficio de amar, y nos causó un profundo pesar”.
Días después un grupo aproximado de 40 personas, en su mayoría jóvenes, “escrachó” anoche al cura procesista Jorge Luis Hidalgo mientras daba la misa en la capilla Medalla Milagrosa del barrio Butaló. Algunos manifestantes, con el bigote pintado (en simbología a la personalidad de Adolf Hitler) entraron a la parroquia, escucharon el oficio religioso, comulgaron y saludaron al sacerdote con la mano derecha levantada, en alusión al saludo nazi. Por su parte, el resto de los “escrachadores” se quedó afuera, frente a la capilla, pegando carteles sobre las columnas y las paredes con fotos de desaparecidos en la última dictadura militar argentina.

“Ortodoxos vs. Nuevo orden”.
Una muestra de que Hidalgo y Murri tienen la misma visión que los desencuentra con el obispo Martín, tiene que ver con que ambos publican sus “ideas” en la página Adelante la Fé. Allí abundan artículos que los ponen en consonancia.
También, como Murri, Hidalgo hace mucho hincapié en la preservación de la liturgia tradicional de la Iglesia y denuncia persecución a quienes son ortodoxos y revela una resistencia. “Por varias razones prefiero la misa tradicional. Muchos sacerdotes o no lo ven, o tienen miedo de hacerlo, o están amenazados para no hacerlo. Sin embargo, hay un gran movimiento de restauración litúrgica, que Dios está colocando en los más jóvenes, que los manipuladores de la pastoral no pueden frenar”, expresó en una reciente publicación.
“El mismo Señor les está regalando, ya aún hoy, en medio de las persecuciones de los falsos hermanos, sus mejores dones: la multitud de hijos en las familias numerosas, el don de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y el llamamiento de Cristo Rey a sus soldados intrépidos para reconquistar para Él las almas, las familias, la sociedad, e incluso restaurar su misma Iglesia”, agregó.
“Hoy, por el contrario, se subordina lo santo a lo profano. Se desea la misa ‘más divertida’, se hacen misas ‘para niños’, ‘para jóvenes’, ‘para neocatecumenales’, como si el santo sacrificio estuviera al servicio de los caprichos de las personas”, renegó.
Murri ya se fue echado por el obispo Martín. Pero la situación de disidencia entre párroco y prelado parece no haber cambiado en forma sustancial, al menos a juzgar por las expresiones de Hidalgo quien también habla de “persecución”. Todo indica que permanecen allí merodeando los disensos que mantienen curas “ortodoxos” con los “modernistas” o del “nuevo orden”.