El STJ admitió el 37% de los recursos extraordinarios

JUSTICIA LABORIOSA

Aseguran que se trata de un porcentaje récord. El año pasado, el máximo tribunal provincial aceptó 40 presentaciones de ese tipo, mientras que en los diez años anteriores solo lo había hecho con 136 casos, es decir, un promedio de 13,6 por año.
Juan José Reyes
En la última década, según un informe oficial del Superior Tribunal de Justicia (STJ), se admitieron en total 136 recursos extraordinarios provinciales. Pero, las estadísticas de 2017 marcaron un récord histórico muy difícil de alcanzar. Se llegó a los 40 recursos admitidos en un ejercicio judicial, es decir el 37% de los presentados. El 63% restante fue inadmisible y no hubo desistimientos.
Para los abogados de la matrícula es muy alentador que los cortesanos pampeanos trabajen más que antes, pues a mayor admisión mayor labor creativa por sus fundamentos. El máximo organismo jurisdiccional provincial dispone de cuatro dependencias para eso: Sala Civil, Penal y la institucional u originaria (hay otra que es la contenciosa administrativa), abriendo de esta forma a todos los letrados la factibilidad de canalizar nuevos mecanismos jurídicos de defensa.
Tres son los motivos legales para la procedencia del recurso extraordinario contra sentencias definitivas de la Cámara de Apelaciones. Primero cuando hayan aplicado erróneamente o violado la ley; segundo cuando hayan sido dictadas con violación de las exigencias previstas en el Código, esto es, incongruencia, falta de opinión mayoritaria y falta de fundamentación legal; y tercero, cuando en el proceso se haya controvertido la validez de una ley, decreto, reglamento y ordenanza bajo la pretensión de ser violatorios de la Constitución de la provincia de La Pampa. El año pasado, sobre un total de 107 recursos presentados en el STJ, 40 de ellos fueron aceptados por éste y 67 no. Hubo además 87 que se ampararon en el inciso primero; 79 en el segundo y 9 por el inciso tercero. Además se presentaron otros seis recursos de queja (el mayor en la década) y cuatro de otros tipos.

Recursos extraordinarios.
La institución del recurso extraordinario en el derecho procesal pampeano presenta una gran diversidad de matices en cuanto a su disposición dentro del ordenamiento jurídico con la competencia del STJ ya sea en materia civil, comercial, de familia y el recurso extraordinario regulado por Ley Procedimiento Laboral; en materia penal la casación y control extraordinario de constitucionalidad en el Código Procesal Penal.
En el regulado por el Código Procesal Civil los motivos de este recurso no son más que asegurar el cumplimiento de las formas que la ley impone para la sentencia judicial, la correcta aplicación de la ley sustancial o de la norma constitucional.
Resulta válido precisar que el STJ, si bien está conformado por cinco integrantes con jurisdicción en todo el territorio provincial, en el ámbito jurisdiccional funciona dividido en tres salas, denominadas, respectivamente, sala A (Civil, Comercial, Laboral y de Minería); sala B (Penal) y sala C (Demandas Originarias y Cuestiones Institucionales) y como se explicó la contenciosa administrativa. Cada sala tiene dos integrantes titulares, elegidos anualmente, y sus fallos son emitidos con el voto coincidente de sus miembros, en cuyo caso, son redactados en forma impersonal.
En el supuesto que exista disidencia, ésta es dirimida por quien presida la sala Penal -o su subrogante legal- que debe optar por una de las posiciones en pugna, pudiendo dejar a salvo su opinión si lo creyere conveniente.

Admisibles e inadmisibles.
En la interposición del recurso extraordinario (107 en 2017 de 100 expedientes) aquel debe presentarse por escrito ante el tribunal que haya dictado la sentencia definitiva objeto de impugnación que en el proceso civil siempre lo será la Cámara de Apelaciones, toda vez que en el ámbito provincial es el único órgano jurisdiccional colegiado. Además hay otra, la sala Administrativa cuya competencia es la de conocer y resolver los recursos y reclamos administrativos (contenciosos). Aquí el plazo para su interposición es de diez días hábiles contados desde la notificación de la sentencia que se impugna.
La Cámara de Apelaciones no tiene competencia para examinar la suficiencia, autonomía o fundamento del recurso extraordinario, pero estima que concurren los requisitos indicados, declara formalmente su admisión y dispone la remisión del expediente al STJ ocal. En cuanto al juicio ejecutivo, por regla, no reviste el carácter de definitiva la resolución del STJ hasta que aquella no se dicte. No obstante, ha hecho excepción cuando se trata de agravios vinculados a la existencia misma de la deuda.

La casación
A semejanza del caso federal, cuando la parte procesal interesada tenga interés en que una norma local no se aplique, por entender que es inconstitucional debe proponer la cuestión tan pronto como tenga conocimiento efectivo de que ella puede ser aplicada al caso concreto, es decir, en la primera oportunidad procesal.
Unas de las diferencias sustanciales del recurso extraordinario con el recurso de apelaciones es que en estos la instancia se abre para la revisión o reexamen de cualquier error, pudiendo ser tanto de hechos como de derecho; en cambio, en el recurso extraordinario, los hechos no vuelven a ser examinados. Por ello, en el recurso extraordinario los hechos permanecen incólumes conforme han sido determinados ya sea por el juez de primera o de segunda instancia.
Al ingresar al examen de admisibilidad, la labor del STJ comprende verificar la concurrencia de la totalidad de los requisitos de admisibilidad tanto los recaudos ya controlados por el tribunal como los de suficiencia del recurso extraordinario, esto es, desde la capacidad, personería o interés para recurrir hasta el carácter de sentencia definitiva, la autonomía, suficiencia y motivos del recurso. La ley procesal dispone que, en el caso de errores en la forma, aplicará a cada juez del tribunal una multa, si a juicio del STJ existiera manifiesta e inexcusable violación de las exigencias vinculas con el principio de congruencia; falta de opinión mayoritaria; falta de fundamentación.