miércoles, 20 noviembre 2019
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Emotivo encuentro

«Conocerlo a él me ayudó a ponerme de pie. Imagínese lo que fue eso para mi, saber que el corazón de mi hijo seguía latiendo y lo que Alexis hacía», contó ayer, con voz pausada aunque no exenta de la lógica emoción, Miriam Vega, la mamá de Matías, el joven que falleció en un accidente de tránsito en octubre de 2012 en Mendoza y cuyo corazón hoy late en el deportista santarroseño Alexis Palacios. En una visita a Radio Noticias, la mujer contó la intensidad que tuvo el primer encuentro con Alexis, en 2016, cuando lo abrazó con todas sus fuerzas y sintió que el corazón de su hijo seguía latiendo.
Miriam y Alexis se acercaron ayer a la siesta a Radio Noticias y en una extensa entrevista contaron la historia de vida que ahora comparten y que los mantendrá unidos por siempre. Es uno de esos casos en que la tristeza por la pérdida de su ser querido, y la cercanía de la muerte de un joven de solo 13 años con un problema cardíaco irreversible, se solaparon en una historia de amor y de esperanza, en la prolongación de la vida a través de la donación de órganos.
El accidente que costó la vida de Matías ocurrió el 23 de octubre de (2012) en Maipú, una ciudad del Gran Mendoza donde vivía con su familia. Por causas que nunca se dilucidaron, el auto en el que viajaba junto dos amigos cayó a un canal, a solo 100 metros de su casa, provocándole heridas gravísimas y la muerte de uno de los acompañantes. El muchacho, de 18 años en ese momento, estuvo 5 días internado en Terapia Intensiva del Hospital Central de Mendoza, hasta que su cuerpo dijo basta, los médicos decretaron su muerte cerebral y consultaron a la familia si autorizaba la ablación de sus órganos.
Su familia, primero renuente a hacerlo, finalmente aceptó la donación y seis órganos de Matías fueron destinados a personas, de diferentes edades, que se encontraban en la lista de espera del Incucai. El pampeano Alexis Palacios, en ese momento de 13 años, era uno de ellos.

Atleta multipremiado.
La fuerte historia de vida de Alexis Palacios ya era conocida por los pampeanos que siguieron de cerca su participación en los Juegos Mundiales para Deportistas Trasplantados que se llevaron a cabo en Mar del Plata en el año 2015, donde obtuvo cuatro medallas: 2 de oro, una de plata y una de oro. Ya en aquel momento, el adolescente le contó a LA ARENA que el lugar de la competencia «está lleno de gente compitiendo porque existe otra gente que dona».
Con la alegría de tamaña hazaña, Alexis volvió a Santa Rosa con una idea muy clara: hacerle llegar a la familia del donante, las medallas que había ganado, porque entendía que así debía ser.
Cuando le contó su deseo a sus padres, grande fue su sorpresa al enterarse que ellos ya habían averiguado quién había era el donante y tenían conocimiento de donde vivía su familia, siempre a través de redes sociales y sin entrar en contacto directo. «No querían decírmelo hasta que yo pidiera conocerlos», contó Alexis en Radio Noticias. Así se gestó un encuentro, primero a través de redes sociales y después en persona.
Los Palacios sabían de la familia donante porque tras la muerte de Matías, Miriam publicó en Facebook la carta que le envió Incucai Mendoza informándole que los órganos de su hijo seguían viviendo en otras seis personas. Esa publicación se divulgó y llegó a conocimiento de los padres de Alexis, que estaban atentos a cualquier dato que les permitiera conocer quién había sido el donante de su hijo.

Matías quería donar.
«Siempre recordábamos que Matías había dicho que llegado el caso, él no tendría problemas» en donar sus órganos», relató Miriam en la entrevista. Esa frase volvió a la mente de sus padres cuando les dijeron que su hijo ya estaba con muerte cerebral y que por protocolo debían esperar unas 12 horas. Cuando los médicos les consultaron si querían donar, «sin dudarlo dijimos que sí. Gracias a Dios en ese momento no mezclamos el dolor por que el que estábamos pasando, con la decisión que tuvimos que tomar. Si hubiésemos dicho que no, a nuestro hijo no lo tendríamos», reflexionó la madre.
«Pasar por lo que estábamos pasando, y dijimos ‘por lo menos el corazón sigue latiendo», recordó.
Como si hubiera ‘algo’ que digita las cosas, Alexis logró el pase para estar en los Juegos Mundiales de Trasplantados que se iban a realizar en Mar del Plata, en la ciudad de Mendoza, donde ganó en las disciplinas que se presentó.
En Mar del Plata, Alexis tuvo un desempeño brillante: «me traje 4 medallas, 2 de oro, 1 de plata y 1 de bronce», detalló, con orgullo.
El joven volvió con la idea de enviarle esas medallas a la familia del donante, porque consideraba que era lo más justo que podía hacer. «Así que yo le dije a mi mamá ‘le quiero mandar las medallas que gané a la familia’. Y ahí en ese momento mi mamá me dice ‘nosotros sabemos quién es’. Me quedé helado, no podía responder, no sabia qué hacer».
«Si querés te lo digo», respondió su madre, a lo que el joven asintió. «Entrá a Facebook y buscá a ‘Matu’ Vega; fuí a la habitación, entré a su Facebook… y estuve una semana mal, mal, raro, sintiéndome mal. Hasta que asimilé las cosas, y empecé a querer tener el contacto con ellos, conocer a la familia, agradecerles».
«Ahora entiendo por qué (en el Incucai) aconsejan que no se encuentren» las dos partes, valoró. «Nosotros no queríamos acercarnos a ellos, por el miedo de revolverles todo ese dolor de nuevo. Nosotros lo único que queríamos es que ellos estén bien, contentos, dábamos todo porque ellos estén bien y agradecerles».

Primer contacto.
A partir de ese momento, Alexis y su familia empezaron a visitar todos los días en las páginas de Miriam, del papá de Matías, Adrián Mazzega, y de otros familiares del joven fallecido. Hasta que una tía de Alexis hizo de intermediaria y facilitó el primer contacto, vía redes sociales, entre las dos familias, contacto que después siguió el papá de Alexis.
Miriam contó que cuando le preguntó al papá de Alexis la fecha en que habían trasplantado a su hijo y confirmó que era la del fallecimiento de Matías, «me quise morir». «Lo primero que le pregunté fue cuántos años tiene. Porque mi hijo falleció ese día y fue donante de órganos. El papá se comunica de vuelta y me dice ‘mi hijo ahora tiene 16 años, pero al momento del trasplante tenía 13».
«Y ahí mientras contestaba, buscamos la carta con mi esposo, nos largamos a llorar, porque yo ya me lo imaginaba. Le pregunté cómo estaba, cómo se llama. Me dijo ‘mi hijo está bien y es atleta’. Imagínese lo que fue eso para mi, saber que el corazón de mi hijo seguía latiendo y lo que él hacía. Por eso siempre digo que saber de Alexis a mi me ayudó a ponerme de pie. Porque es algo que no se lo deseo a nadie, es muy duro (perder un hijo), pero tenemos que seguir, y saber de él me ayudó a ponerme de pie, y seguir por mi familia, por mi otro hijo».

El encuentro.
Todo esto ocurrió a mediados de octubre de 2015. El encuentro entre las dos familias se concretó en enero de 2016.
-¿Cómo fue verlo a Alexis?
-Fue algo inexplicable. Cuando me hicieron mi primera ecografía, lo primero que sentí fue su corazón, y cuando lo abracé a Alexis volví a sentir su corazón.
-¿Y vos Alexis?
-También… Llegó una familia de Mendoza, que nunca había visto en mi vida, pero que la conocía y la amaba y ni siquiera los conocía. En el barrio (Los Hornos) fue toda una revolución; los veían a ellos, los abrazaban, algo único que nunca pensé que me iba a pasar en mi vida. Todo el barrio los quería ver, les quería agradecer. Fue algo inexplicable.
Tras ese primer encuentro, las familias han vuelto a verse en varias oportunidades, han trenzado un lazo muy estrecho y cada vez que puedan brindan charlas sobre la donación de órganos.
Miriam destacó que «he ido viendo que la gente nos dice ‘escucharlos a ustedes ha cambiado mi forma de pensar’, entonces eso ya sirve para que la gente tome conciencia más allá del dolor que tengo yo».
Por eso reiteró que «Si nosotros hubiésemos dicho que no, tampoco tendría a mi hijo acá. Imagínese lo que es para mi saber que seis personas siguen viviendo gracias a mi hijo».

«De diez, nos salvamos tres»
En los últimos tramos de la entrevista, Alexis contó un recuerdo muy triste, movilizador: relató su tristeza de saber que así como él hoy está con vida, hay muchas personas que nunca tuvieron el donante que esperaban. «De los 10 chicos que estábamos en lista de espera, internados, nos salvamos tres. Yo viví un año con esos chicos; todos los días bajábamos juntos y saber que un día el que no bajaba era porque había fallecido, para mi era algo muy doloroso, como que se me iba un hermano», contó el joven.
«Uno piensa con toda la gente que muere inevitablemente todos los días ¿por qué estos chicos tienen que estar sufriendo acá? Los cumpleaños, las navidades, los años nuevos que pasamos acá, internados todos juntos».
En ese punto, Miriam insistió en la importancia de la donación de órganos y destacó la trascendencia de la Ley Justina, impulsada por el senador pampeano Juan Carlos Marino, a quien tuvo oportunidad de conocer en el Senado de la Nación.
«Cada vez que nos vemos con Alexis, sea que yo vengo para acá o él va para allá, damos charlas, para que la gente sepa», comentó la mendocina, que reiteró que ante estas situaciones tan difíciles, dolorosas, debe primar la idea de que la donación de órganos es una forma de transformar el dolor en vida. «Si yo decía que no, igual no iba a tener a Matías. Por eso, haber aceptado la donación y saber que seis personas más hoy están vivas gracias a él, fue la mejor decisión», reflexionó, siempre sin perder la sonrisa que, pese a tanta tristeza, la acompaña siempre.

Una gran pantalla
En el mes de junio, Miriam y Alexis estuvieron en el programa televisivo «Yo quiero ser millonario», que se emite por Telefé. Según contaron ayer, desde un principio aceptaron la propuesta de sumarse a esta propuesta no por los posibles premios que pudieron lograr sino para aprovechar esa «gran pantalla» para contar su historia y promover la donación de órganos. En el caso de Miriam, sirvió para conocer a Pablo, el receptor del riñón de Matías, que tiene 30 años y vive a 10 cuadras de su casa.