En La Pampa el empleo privado creció más que el sector público

INFORME OFICIAL

Entre 2002 y 2018, los empleos privados provinciales pasaron de 23.600 a 39.680 (68,1% de aumento o 4,3% anual), mientras que los públicos provinciales y municipales pasaron de 21.247 a 32.315 (52,1% de aumento o 3,3% anual).
POR ROBERTO DANIEL RODRÍGUEZ (*)
A menudo escuchamos o leemos información y opiniones sobre el mercado laboral, que tienen por finalidad descalificar tal o cual política pública provincial.
Ya sea por falta de información o por distorsión de la misma, la mayoría de las veces los datos simplemente terminan generando una percepción pública errada sobre el tema en análisis. Se “tira” con liviandad, antojadizamente o arbitrariamente cualquier apreciación, como sucede por ejemplo cuando los datos de un período son “extraídos” aviesamente de una serie histórica, que imposibilita entender la evolución de una variable a lo largo del tiempo.

Lo que se escucha.
El tema del empleo es un ejemplo habitual de cómo se distorsiona un dato cuando se comunica solamente un período arbitrario de tiempo (el que más funcional sea al discurso y que comience o termine donde más convenga hacerlo). Se toma así una punta inicial alta, y se la relaciona con una punta final baja, de modo tal que al cotejarla el inicio y el final de ese período resulta una curva en “caída”. O viceversa si quiere mostrarse un aumento. Esto es muy poco serio obviamente.
Si además de esa falta de seriedad, se relaciona el dato extraído de fuente desconocida, todo termina acentuándose al absurdo. Tal vez algunos crean que como lo que se dice se hace desde la política, todo vale y no importa la verdad o nadie la va a chequear.
No se puede jugar de ese modo. Menos en campaña electoral. Y menos cuando además de confundir a la gente se la frustra con algo tan sensible como lo es el trabajo, sostén de la familia pampeana, en momentos de crisis como el actual en el que el gobierno nacional va destruyendo y el provincial va por detrás buscando y pretendiendo contrarrestar tamaño daño que nunca logra.
Tal vez se esconda que achicar el Estado sea para pagar la deuda.
Se dice por ejemplo que en los últimos 20 años el trabajo privado en la provincia no crece y que la única fuente de empleo es el Estado. En este caso se toma como inicio de ese período el año 98 y se compara con 2018 (se ve en el gráfico que se toma un año de alto empleo). ¿A quién se le ocurriría el desatino de pasar por alto la crisis del 2001-2002? Obviamente a la oposición pampeana, que en vez de preocuparse por la caída de los indicadores nacionales busca desmerecer los provinciales que tanto costó mantener durante años. Además, agrego que ni aún tomando las dos últimas décadas es cierto un exiguo crecimiento del empleo privado y un ostensible aumento del público.
Iniciar un período comenzando en 2008 (omitiendo la debacle nacional del gobierno de De la Rúa, casualmente del mismo signo político de quienes hoy son socios del gobierno de Macri), es falaz y mal intencionada. Ello se demuestra con el gráfico que ilustra la nota, donde se puede ver claramente que el quiebre de un ciclo y el comienzo de otro en la generación de empleo no es casual y responde exactamente al quiebre del ciclo político del presidente De la Rúa.
Al definir un período o ciclo se necesita sensatez.
Si en vez de omitir la debacle del 2001-2002, analizáramos la evolución del empleo a partir de ese momento, que fue el comienzo de un nuevo ciclo para la democracia argentina, tras la debacle de un país destrozado y al borde de la desintegración social, los datos se ven con más claridad.
En la comparación para el período que se inicia en 2002, hasta el 2018, se observan los siguientes resultados: Los empleos privados provinciales pasaron de 23.600 a 39.680 (68,1% de aumento o 4,3% anual); los públicos provinciales y municipales de 21.247 a 32.315 (52,1% de aumento o 3,3% anual).
Vemos que el crecimiento del empleo privado registrado (sin contar los en “negro”) creció más que los públicos, exactamente un 30,7% (mientras el primero creció 16.000, el público lo hizo en 11.000).
Reitero lo que he dicho oportunidades anteriores. Con estos empleados públicos tenemos uno de los mejores servicios de salud, de educación y de seguridad del país. No se debe intentar estigmatizar y bastardear a este trabajador porque al hacerlo (al decir que la provincia es obesa en empleados públicos o que es la única fuente de trabajo) están agrediendo, lastimando, a las familias, padres, hijos o familiares, vecinos, amigos que en este ámbito se desempeñan.
De todos modos esta apreciación del empleo público no significa que el sector no deba iniciar con fuerza un proceso de modernización, con tecnología, con capacitación, con más eficiencia así como en parte lo hacen los privados.

Trabajadores somos todos.
Pero como los trabajadores no son solo los registrados, debo detenerme para indicar que en la estructura del universo de trabajadores en la provincia debemos incluir a todas las categorías de ocupados, cualquiera sea su condición formal, legal, jurídica, situación de dependencia o de independencia.
Tal estructura es la siguiente: el total de ocupados es 147 mil (100%); Sector público 35 mil (24%); Sector privado 112 mil (76%): con 13 mil (8,3%) patrones, 63 mil (42,9) obreros/empleados, 28 mil (19,1%) cuentapropistas y 7 mil (4,7%) trabajadores familiares.
A la luz del cuadro que ilustra esta nota podemos ver que existe un universo mucho mayor, donde incluso tomando solamente los obreros o empleados privados, éstos casi duplican a los empleados públicos. A la vez nos dice que el sistema privado ocupa el 76% de la mano de obra, existiendo un 35% de ocupados con otras formas.
Para el debate, partamos de números verdaderos. El verdadero debate se debe hacer a la luz de los resultados de las políticas, tanto nacionales como provinciales.
A quienes por razones políticas pretendan desconocer o negar los valores expresados en esta nota les recomendaría no perder el tiempo y en cambio comenzar a debatir qué está ocurriendo en la economía familiar, con sus salarios, sus jubilaciones o sus ingresos achicados por las políticas de un gobierno nacional que los está licuando, contraponiéndose a un gobierno provincial que quiere mantener el poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones de los estatales pampeanos.
Al solo efecto ilustrativo, acabo de ver un informe del CEA (dirigido por Alieto Guadagni) de la Universidad de Belgrano, donde a septiembre de 2018 ubica a un docente pampeano con 10 años de antigüedad en quinto lugar en el orden de las provincias con $ 26.330,8 y una media nacional de $ 20.833.

(*) Ex Director General de Estadística y Censos de La Pampa (2005-2015).