Energía emprendedora

Leonardo Perriello dejó atrás su etapa de empleado y desde “Z electricidad e iluminación” supo construir una empresa líder en el rubro: con seis sucursales entre La Pampa y Buenos Aires brinda todo tipo de venta y asesoramiento domiciliarios e industriales.
Cada rincón está ocupado. La superpoblación de artefactos -grandes, chicos y medianos- tiene su lugar bien determinado y se alinea en perfecto orden. Leo explica con detalle qué es cada cosa y cómo él mismo pensó y armó los múltiples espacios de ese lugar céntrico que hace solo seis años era una enorme casa vacía que estaba a la venta.
“Nunca imaginé llegar a esto. Yo arranqué desde muy abajo, mi viejo trabajaba en Vialidad Nacional hasta que contrajo esclerosis múltiple y no pudo seguir. Con el trabajo de mi mamá no alcanzaba para vivir así que ella cocinaba empanadas y yo a los 13 o 14 años ya salía a vender, iba a las loterías que hacían los clubes por ejemplo, no me olvido más de eso…”, cuenta Leonardo Perriello, hoy de 47 años y socio gerente de “Z”, esa última letra del abecedario y que en La Pampa y algunas ciudades bonaerenses se identifica con electricidad e iluminación.
El largo camino emprendedor de Leonardo, nacido en Mendoza, criado entre Bernardo Larroudé y General Pico y afincado en Santa Rosa desde sus 18 años, comenzó en la preadolescencia e incluyó trabajos en una agencia de quiniela y de canillita, como repartidor del diario La Reforma. El esfuerzo (“mi mamá me fue guardando plata de mi sueldo y cuando terminé la secundaria me la dio para comprar una Zanellita 50”) le dio la posibilidad de ir a la UNLPam para estudiar la carrera de contador y probar con distintos rubros a la hora de sumar un sueldo para la subsistencia.
“Siempre me gustó el contacto con la gente y estuve 19 años como empleado en Pastorutti, ahí aprendí muchísimo sobre el rubro de electricidad e iluminación pero sentí que tenía el entusiasmo, las ganas de hacer, de generar cosas. Renuncié y fui a vender repuestos de autos en un negocio de mi suegro. A la tarde salía a vender insumos de electricidad y ferretería, quería ir por ese lado y en 2009 ya comencé más formalmente con el emprendimiento”, recuerda Leo.
El trabajo de Perriello llegó a oídos de Eduardo “Lalo” Corrales y un llamado telefónico cambió por completo el panorama. “El negocio de ‘Z’ tiene como 30 años en Pico, un día Lalo me llamó para que hagamos algo juntos pero le aclaré de entrada: ‘tengo una motito y diez tornillos, ¿qué puedo hacer yo?’. Me dijo que venda acá en Santa Rosa y pese a que no nos conocíamos él confió muchísimo en mí. A los pocos meses me dio una Trafic y traía mucha mercadería, así que me dijo que alquile algo. Comencé con un local chiquito donde está la Cooperativa de Viviendas, sobre la avenida Ameghino”.

Expansión.
A los seis meses se venció el contrato de alquiler y “Z” se mudó a la avenida España. “Tuve mucho apoyo de los electricistas, de los proveedores que me conocían como persona y también de muchos amigos que me dieron una mano, aparte de mi familia que siempre me respaldó. El nombre de ‘Lalo’ fue clave porque su negocio es muy conocido así que hicimos una sociedad que se armó de andar en la calle, de confiar. Estuvimos cuatro años así, en sociedad de palabra, hasta que hicimos los papeles”.
Desde hace seis años “Z” funciona en la calle 9 de Julio, en un local que no para de crecer, con 14 empleados que se turnan para hacer un horario corrido de 8 a 20 que es poco habitual en la ciudad pero que da resultado, tanto para quienes trabajan puertas adentro como para los clientes. Hoy la firma tiene sucursales en General Pico, Santa Rosa, Toay, Eduardo Castex, Pehuajó y Trenque Lauquen.
“La idea es que cada sucursal sea autosustentable, que funcione al estilo franquicia: paga el alquiler, maneja sus números, todo. Acá por ejemplo tengo un equipo de trabajo muy lindo que me encanta destacar. Fui empleado de comercio durante 19 años y sé lo que significa, entonces para mí es clave esa convivencia y yo soy uno más. Todos los viernes o cada 15 días comemos un asado juntos y cada uno tiene dos sábados libres al mes”, destaca Leo sobre un negocio que se divide en dos grandes demandas: el cliente particular y las licitaciones públicas.
“Le proveemos mucho a la Administración Provincial de Energía (APE), a muchas cooperativas pampeanas, a las municipalidades. Y en las licitaciones nosotros les presentamos nuestra oferta a las constructoras y ellas nos compran para presentar su oferta. También hay licitación todos los años para los insumos de todo el Centro Cívico. En Vialidad Provincial hay licitaciones todo el tiempo, en Aguas del Colorado, la CPE nos pide cotización a menudo, por eso es importante el acopio, tener el stock para que lo que nos pidan despacharlo de inmediato”, explica Leo rodeado de estantes con cables, lámparas, térmicas o lo que sea para que se haga la luz.

Luces.
Elegir la iluminación de una casa es un punto que, en principio, no suele colocarse entre las prioridades. Sin embargo, cuando llega el momento de la mudanza o de habitar el nuevo lugar surge como fundamental. En “Z” el personal recibe capacitaciones y hay todo un trabajo de asesoramiento para encontrar las mejores opciones en cada espacio.
“A mí me gusta mucho saber cómo es el movimiento, qué cliente viene en qué horario, y por ejemplo entre las 18 y las 20 viene la mujer con el marido y preguntan y miran. Es importante planificar cómo se va a iluminar y en eso hay que brindar las mejores opciones”, detalla Leo que además destaca a su mujer, Verónica, y a la esposa de “Lalo”, Claudia, por sus aportes en la parte decorativa de los locales. Un verdadero trabajo en equipo.
Perriello vuelve hacia el frente del local y una decena de clientes mira, pregunta y compra. Enseguida surge la charla con algunos de ellos, electricistas que lo conocen desde hace años y saben que si algo no falta en esa “Z”, además de mercadería, es energía emprendedora.

Una cena para todos
En el relato de su historia de trabajo, Perriello reitera el apoyo que tuvo de su familia y de sus amigos. También los vínculos de amistad que creó con los electricistas. Y una forma que Leo encontró para agradecerles la lleva adelante cada fin de año.
“A fin de año organizo una cena con electricistas, amigos y clientes, es una manera de agradecer, de devolver todo lo que me han dado y de lo que hacen todo el año. Traemos un grupo folklórico o un humorista y la pasamos muy lindo. En la cena de este fin de año (2018) nos juntamos 175 personas así que se hizo un encuentro impresionante”.
Entre los asistentes a esas cenas está Gabriel, el hermano de Leo que hoy tiene a su cargo la sucursal de Toay. “Él andaba con un camión de hacienda y desde hacía dos años yo le decía que Toay me gustaba muchísimo por cómo estaba creciendo, por el movimiento. Un domingo le hablé, el viernes vendió el camión y a la semana estaba trabajando conmigo. Fue una movida terrible, abrimos un ‘Z’ en Toay y fue una buena apuesta para seguir creciendo. En Castex también, le propuse a mi cuñada, Salomé Lehr, y hoy ella está a cargo del negocio”.