Enrico: la única industria en La Pampa que fabrica y vende pan lactal

“Enrico” tiene el sello de la exclusividad: es la única fábrica de la provincia que produce y vende sus propios panificados: pan lactal, de salvado, de panchos y de hamburguesas. Además cuenta con cuatro panaderías en Santa Rosa y da empleo a 22 personas.
“En mi casa jamás se nos ocurrió comer pan lactal. Es algo que incorporé cuando me fui a vivir a Buenos Aires”, cuenta Darío Pérez sobre esos años en que cada mañana el aroma a pan recién horneado invadía toda la casa de la mano de su papá Enrique, el responsable de ‘La Norteña’, una de las panaderías más tradicionales de la ciudad que hoy sigue abierta.
El pan felipe, mignon, flauta o las galletas se acumulaban en los estantes de la panadería familiar y a los hermanos Darío (43) y Eduardo (47) ni se les cruzaba por la cabeza alguna vez comer un pan de salvado o uno integral con semillas. Y mucho menos fabricarlos ellos mismos y venderlos.
“Mis viejos no querían saber nada con que nos relacionáramos con la panadería, querían que hiciéramos otra cosa. Yo me fui a estudiar Ingeniería Industrial y por un buen tiempo estuve en consultoras que trabajaban con el sector petrolero, pero en 2007 volví a La Pampa y trabajé en un molino harinero de General Pico. Creo que ahí ya empecé a pergeñar este proyecto”, resaltó Darío sobre el germen de Enrico, la empresa que años después finalmente nació y hoy es un puntal industrial en la provincia. Por calidad y por buen precio. Por llegada y por competitividad. Y por identidad, porque es la única de la provincia que compite codo a codo, góndola a góndola, con las gigantes que vienen de afuera.
“Nuestro proyecto siempre fue tener un producto completo y que combine buen precio y calidad, que pueda estar al lado de las marcas más grandes. En pan lactal el mercado está muy concentrado: Fargo, que es de Bimbo, La Salteña, Don Yeyo, Veneziana y ya después tenés regionales, pero hay provincias que ni siquiera tienen una propia”.
Enrico produce y vende ocho productos: pan lactal grande y chico, pan salvado grande y chico, pan integral con semillas, pan para panchos y para hamburguesas y desde hace unos meses se sumaron las prepizzas.
Venden a supermercados medianos y chicos de Santa Rosa y también están presentes en las cadenas nacionales e internacionales como La Anónima o Chango Más. Desde la planta ubicada en el Parque Industrial de la capital pampeana abastecen a la mayor parte de la provincia y, a través de la Cooperativa Obrera, llegan a Trenque Lauquen y Pehuajó. También a una cadena multinacional con sucursal en Bahía Blanca.
“Trabajé varios años en la aceitera Gente de La Pampa, en Catriló, y fue una experiencia muy buena que después pude aplicar en el emprendimiento propio. En 2012 nos salió el crédito de Promoción Industrial que habíamos tramitado en el gobierno provincial así que ahí empezamos con el desarrollo. En enero de 2014 ya empezamos con las pruebas y en marzo de ese año ya salimos a la calle”, describió Pérez.

Precios Cuidados.
La salida de los panificados hacia los changuitos del supermercado encontró un momento justo en el lugar indicado. “La pegamos porque se dio el programa de Precios Cuidados Pampeanos y eso nos vino bárbaro, fue un espaldarazo porque la gente aceptó enseguida el producto pese a que aún no teníamos listo el packaging y otros detalles”.
La aparición de una marca ciento por ciento pampeana se impuso contra todos los pronósticos y prejuicios -incluso los del propio Pérez- en un mercado siempre dominado por los de afuera.
“Sinceramente me sorprendió cuánta gente te elige por ser pampeano. Tenía el preconcepto que el que va a comprar pan lactal va por las grandes marcas, pero no fue así. Nuestra intención nunca fue competir con las panaderías locales sino salir a competir mano a mano con esas marcas ya impuestas ofreciendo un buen precio con una buena calidad. No me interesa ser el mejor del mercado sino ser conveniente. Ser el mejor es muy difícil pero sí podés competir con los mejores. Y esa estrategia nos dio resultado”, valoró el empresario.
Enrico cuenta con el apoyo del Ministerio de la Producción de la provincia y, en ese sentido, la firma trabaja en un nuevo galpón y en la modernización del envasado de los productos.
“Nos quedó chica la planta, necesitamos un depósito y hoy estamos con un cuello de botella en la producción. Ya estamos trabajando la ampliación y también en máquinas que nos permitan modernizar el envasado. Desde el gobierno provincial nos brindan el apoyo necesario, siempre mantuvimos una gran relación con el Banco de La Pampa y eso se traduce en beneficios que son importantes para poder desarrollarse”.

Los más elegidos.
Enrico, si se suman la fábrica y las panaderías, cuenta con 22 empleados directos. Según Pérez el producto más elegido por los clientes es “el pan lactal chico” y también el pan integral con semillas. Desde hace dos años sumaron las panaderías que antes pertenecían a otra cadena local y hoy ya son cuatro los negocios propios: en avenida Uruguay y Perón, en la avenida Luro frente al Mate, en la céntrica 9 de Julio casi Pico y la última en Toay.
“Yo en la fábrica me encargo de todo lo que tiene que ver con la logística y las cinco vías de distribución, mientras que mi hermano se encarga de las panaderías. Cuando el proyecto ya estaba en marcha mi viejo se resignó y nos dio todo su apoyo”, reconoce Darío acerca de un camino familiar marcado por ese alimento siempre presente en cada mesa. Con la receta más tradicional o con la de los nuevos tiempos, pero siempre bien horneado. Y bien pampeano.

Normas de calidad
Entre los proyectos de Enrico para mejorar tanto la calidad de sus panificados como la de su proceso de producción aparece un trabajo en conjunto con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). “Por un lado trabajamos para tener las normas BPM, que son las Buenas Prácticas de Manufacturas en alimentación, y también con las normas de HAACP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control). Son cuestiones importantes que nos van a dar una garantía extra a lo que elaboramos”, valoró Pérez.
En cuanto al proyecto de ampliación, se trata de un galpón de 400 metros cuadrados en una inversión enmarcada en el trabajo en conjunto con el gobierno provincial. “Conseguimos la financiación a través de la Ley de Promoción Industrial, así que es algo que necesitábamos y nos viene muy bien para poder crecer y mejorar nuestros procesos de trabajo”.