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«Es un avance para que los hombres tomen conciencia»

POR LEY, EL ACOSO CALLEJERO ES VIOLENCIA

El Senado aprobó una modificación a la ley 26485 para incorporar como modalidad de violencia contra las mujeres al acoso sexual en espacios públicos.
La incorporación considera el acoso a las mujeres en la calle y en espacios públicos como una forma de violencia de género. La norma introduce la definición de este tipo de acoso en la Ley de Protección Integral de las Mujeres. La Cámara de Diputados ya le había dado media sanción, por lo que con la aprobación del Senado se convirtió en ley.
«La mayoría de las mujeres hemos sido víctimas en algún momento de acoso callejero por parte de varones que tratan a las mujeres como simples objetos de deseo en un espacio que históricamente les es propio: la calle», afirmó antes de la votación la presidenta de la Comisión Banca de la Mujer, la pampeana Norma Durango.
Y agregó que «la cultura patriarcal se fundamenta en la división de lo público y lo privado y la asignación de roles que se le da a cada persona en esos espacios. Así lo público-político ha sido ocupado por los varones, mientras que el espacio privado-doméstico ha sido asignado a las mujeres. Por eso, aún hoy, la forma de interacción en la esfera pública de mujeres y varones sigue estando basada en una relación desigual de poder» dijo.
Luego, la senadora destacó que la norma es un avance para visibilizar el acoso y que va a ayudar a que «los hombres tomen conciencia de que esto no va más».
«Es necesario ponerse en el lugar de las mujeres, máxime en el de las niñas y adolescentes, que muchísimas veces son hostigadas por la palabra y la actitud de uno o más varones. Las mujeres en la calle cambian de recorrido para no pasar frente al acosador. Las estadísticas son de porcentajes altísimos de casos», explicó Durango.

Connotaciones sexuales.
La norma considera esta violencia como «aquella ejercida contra las mujeres por una o más personas, en lugares públicos o de acceso público, como medios de transporte o centros comerciales, a través de conductas o expresiones verbales o no verbales, con connotación sexual que dañen su dignidad, integridad, libertad, libre circulación o permanencia o generen un ambiente hostil».
Establece que el Instituto Nacional de la Mujer (INAM) deberá crear una línea telefónica gratuita para dar contención y asistencia a las víctimas, e insta a las fuerzas de seguridad a proteger a las mujeres cuando sean hostigadas. No establece penas.

Estadísticas.
Un relevamiento de la agrupación Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumala) señala que el 93% de las mujeres sufrió acoso callejero. Cruzar de vereda es una estrategia que tomó para evitarlo el 83% de las encuestadas.
El 80% dijo sentirse insegura o muy insegura al caminar sola por la vía pública y para el 84% la noche es el momento más difícil. No moverse por lugares oscuros, alejados, aislados o con poca gente (90%) o directamente salir acompañadas de otra mujer (80%) o de un hombre (78%) son algunas de las alternativas elegidas por las mujeres para intentar salvarse del acoso.
La mitad de las entrevistadas también señaló que intencionalmente utiliza ropa que no llame la atención para no pasar un mal momento en la calle. El 45% de las consultadas contó que la siguieron, al 36% algún varón la tocó o le mostró sus genitales en la calle y otro 17% manifestó que un hombre se masturbó frente a ella en el espacio público.
En Argentina está en crecimiento el número de denuncias de mujeres que expusieron haber sido víctimas de acoso y abuso sexual y se multiplicaron los pedidos de ayuda y de información de mujeres anónimas a instituciones, en los organismos de atención a la victima de violencia de género.