Inicio La Pampa "Es una red de pedofilia"

«Es una red de pedofilia»

El denunciante del sacerdote Hugo Pernini, acusado días atrás por abuso sexual, afirmó que las máximas autoridades eclesiásticas en La Pampa tenían conocimiento de los episodios y que, pese a otras denuncias hacia el cura, “la Iglesia se ocupó de preservarlo y de encubrirlo”. “Hablé con Mario Poli y me dijo que ‘sea feliz, que fuera a un psicólogo y que siguiera para adelante’”, cuestionó el joven.

La Iglesia Católica pampeana sigue temblando luego de que, en solo un mes, dos curas hayan sido denunciados por abuso sexual ante la Justicia. Estos episodios, explican sus denunciantes, lejos están de ser hechos aislados sino que forman parte de “una red de pedofília” del cual las autoridades eclesiásticas se encargan de encubrir.

En diálogo con el noticiero de la CPE TV, el denunciante del cura Pernini dialogó sobre el episodio del que fue víctima y, pese “al dolor por la repercusión que tuvo”, aseguró que decidió hacer público su caso para que “otras víctimas lo denuncien”.

En dicha entrevista, el joven precisó que los episodios tuvieron lugar hace varios años atrás cuando el joven –hoy de 29 años– tenía entre 15 y 18 años de edad. Según señaló el denunciante, los abusos fueron reiterados en el tiempo, agravándose, hasta terminar en acceso carnal.

“Yo era adolescente, asistí para ir con el grupo de jóvenes de la iglesia porque soy católico y quería profundizar mi fe. Iba los sábados por la mañana y a misa a la tarde. Luego, este sacerdote quiso entrar en confianza y me invitaba a confesarme en su casa. Me decía ‘vení tomamos unos mates’, y comenzamos a tener una relación más de confianza hasta que se cometieron los abusos”, resumió el denunciante.

Consultado sobre cómo fue el proceso que llevó entre los hechos hasta poder hablar sobre el episodio, admitió: “A mi me llevó cuatro años poder empezar a hablar a la persona más allegada de mi familia, que era mi hermana. Ella me hizo dar cuenta de la gravedad de la situación y que yo tenía que denunciarlo. Esto llevó otro tiempo”.

La Iglesia sabía.

Otro de los aspectos más reveladores del relato del denunciante fue que, afirmó, no solo “la Iglesia sabía” sino que habían otras denuncias. “Como yo no podía exteriorizarlo a otra persona que no sea mi hermana, yo fui a hablar directamente con el obispo de ese momento Mario Poli, que es ahora es el arzobispo. Cuando (Jorge) Bergoglio se fue al Vaticano dejó a su mano derecha, que era él”, contó el denunciante, quien estimó que este encuentro fue en el año 2010: “Esto se lo comenté hace nueve años y en ese entonces ya había denuncias de 20 años atrás”.

En ese sentido, el joven precisó que las acusaciones siempre fueron en el ámbito eclesiástico. “Siempre las denuncias fueron ante la Iglesia, nunca en la Justicia porque la gente tiene miedo y vergüenza de hacerlo. A modo de confesión, fui a hablar a Poli. Fui muy dolido, él me atendió en la Catedral después de dar una misa, no hubo empatía por mi dolor, ningún tipo de consideración. Solo me dijo que ‘sea feliz, que fuera a un psicólogo y que siguiera para adelante’”, señaló.

No obstante, la Iglesia no elevó la denuncia. “Siguió un tiempo y no lo pude hablar hasta este año, pero también fui hablar con el obispo (Raúl) Martín y lo único que hizo fue cambiarlo de parroquia. No hizo otra acción”, precisó.

Modus operandi.

“Primero se tapa y luego se lo traslada, ese es el modus operandi de la Iglesia, no solo en La Pampa, sino en el resto del mundo. Es una gran red de pedofília la que integra la Iglesia Católica, no son hechos aislados. En noviembre con Padilla hubo dos denuncia a curas abusadores en La Pampa”, cuestionó el denunciante. Y agregó: “Hace 20 años que (Pernini) está abusando de menores, tiene denuncias desde ese tiempo en la Iglesia, no en la Justicia. Yo hice una en el Tribunal Eclesiástico este año, así que también hay una denuncia mía en la Justicia y en la Iglesia”.

Ante este escenario, lejos de avanzar, la Iglesia “no hizo nada” hasta “que la acusación en la Justicia”, completó el joven, quien detalló que la presentación formal ante el Ministerio Público fue posterior a la del Tribunal Eclesiástico. Y concluyó: “La Iglesia siempre se ocupó de preservarlo, de encubrirlo, hasta que se hizo público y el costo político de sostenerlo se hizo grande y lo separaron. Por eso, quiero que se haga el juicio, que tenga condena y que se haga justicia”.