Inicio La Pampa Esa mala costumbre del celular al volante cuadriplica el riesgo de accidentes

Esa mala costumbre del celular al volante cuadriplica el riesgo de accidentes

La Municipalidad de Santa Rosa ha desplegado su cuerpo de inspectores municipales para cuidar que los propietarios de vehículos dejen -en los torpedos de sus autos-, las consabidas tarjetas de estacionamiento. La voracidad recaudatoria aparecería clara en la intención de los munícipes, que así las cosas se muestran muy preocupados en esa tarea, pero parecieran dejar de lado otras infracciones mucho más importantes -y peligrosas- para labrar la consabida acta de infracción a aquellos que no observen la normativa.
Es más, en ese sentido desde hace unos días se amplió el área en que los “zorros” podrán hacer su trabajo de “control” de tarjetas en los autos que estacionan. Eso, sumado a una enorme cantidad de cebrados que se van realizando en los cordones de distintas arterias, descoloca a los conductores acerca de la factibilidad o no de ubicar sus vehículos en determinados lugares.
Pero si faltara algo, hay algunas calles que aparecieron pintadas de tal manera que han dispuesto ciclo vías, algo que no ha sido suficientemente promocionado e induce a errores de los que manejan autos.

Más riesgo.
Así las cosas estacionar en algunos puntos de la ciudad se ha convertido en una suerte de lotería. Hay que tener paciencia, y una cuota de suerte para hallar espacios.
Pero lo cierto es que -más allá de la molestia que a los conductores les pueda causar la proliferación de inspectores de tránsito- lo que más exaspera es que cualquiera que ande en las calles podrá darse cuenta que hay una serie de infracciones mucho más peligrosas -por la posibilidad de que puedan originarse accidentes- que no tener colocada la tarjeta de estacionamiento.
Autos y motos que circulan a velocidades que, con seguridad, están por fuera de lo que dicen las ordenanzas (en pleno centro, pero también se puede ver con facilidad en Avenida Perón); algunos que giran en sitios donde hay semáforos -en plena avenida San Martín- aunque esté expresamente prohibido (ejemplo en la esquina del Banco Nación). Y muchas otras contravenciones.

Celular manejando.
Maniobras muy peligrosas, como ir hablando por celular mientras se conduce. Eso es habitual, una acción que pocos pueden evitar realizar. Resulta casi un impulso incontrolable, pero lo cierto es que es raro que alguno pueda sustraerse a usar el teléfono móvil mientras va piloteando su vehículo.
Lo que pocos conocen es que la ordenanza habla de elementos de audio que puedan entorpecer las maniobras de quienes manejan. Y esto incluiría aún al sistema de “manos libres”.

¡Cuidado! Controles.
Víctor Riera, director de Tránsito de la Municipalidad de Santa Rosa, dijo a este diario que “lo cierto es que se están haciendo esos controles: tanto sobre el uso del celular mientras se conduce, como también por la utilización del cinturón de seguridad”.
Explicó que lo que se hace es poner un inspector en determinado lugar -que será el que advierta que la infracción se está cometiendo-, y metros más adelante otro control que será el encargado de “infraccionar” a quien esté infrigiendo la respectiva ordenanza.
El funcionario coincidió con que la utilización del celular es “sumamente distractiva”, y que los automovilistas deben tomar nota del riesgo que corren, y al trance al que exponen a los demás caminantes o a otros automovilistas.

Infracción muy frecuente.
Nadie ignora que ha crecido muchísimo la cantidad de accidentes -en calles citadinas, o en rutas- a causa de que hay muchísimas personas que hablan por teléfono mientras conducen. Riera señaló que la atención que demanda la comunicación telefónica entretiene al que maneja, y mucho más si el tono de la conversación perturba su estado anímico, ya sea porque se está manteniendo una discusión, o por alguna otra cuestión que pueda alterar sus emociones.

“La mente libre”.
Lo cierto es que el “manos libres” tampoco es solución, porque de lo que se trataría es de “mantener la mente libre” de cualquier preocupación que no sea otra cosa que estar atento al auto -o moto-, y lo que está sucediendo en derredor.
En tanto se utiliza el celular manejando -aunque se use el “manos libres”-, se pierde la concentración: el que conduce pierde seguridad, no circula a una velocidad constante y puede suceder que pierda noción de la distancia que mantiene con respecto al vehículo que va delante. Y podría pasar que no advierta con suficiente antelación algún obstáculo inesperado que se le pueda presentar.
Por eso, más allá que la figura del inspector pueda aparecer a los ojos de quien conduce como fastidiosa, y si se quiere antipática, cabe hacer un mea culpa y admitir que nadie se debiera incomodar al ser advertido -e incluso infraccionado- si es sorprendido usando el celular en su auto. Casi sería necesario que las autoridades se ocuparan con cierta regularidad de este tema.

Conducir a ciegas
Algunos datos que dan fe del peligro de usar el celular mientras se maneja un auto: aquel o aquella que esté enviando un mensaje mientras sale de un semáforo, recorrerá en 5 segundos unos 32 metros a ciegas.
Ciertamente es sumamente riesgoso que alguien desvíe algunos segundos su vista del camino para verificar una notificación en su teléfono. Se estima que se multiplican por cuatro las posibilidades de un accidente, y se ubica esta situación como la tercera causa de siniestros.
Por otra parte algunos estudios están dando cuenta que después de un minuto y medio de una conversación por celular -aún con el “manos libres”-, el que maneja deja de percibir el 40% de las señalas, su velocidad media baja, y su ritmo cardíaco se acelera de tal manera durante la llamada que tarda más en reaccionar ante una emergencia. Incluso se compara la peligrosidad por uso inadecuado de los celulares a cuando se conduce con exceso de alcohol encima.
¿Qué sería lo aconsejable? Ubicar el celular fuera del alcance del conductor -en la gaveta por ejemplo-, no atenderlo en caso que suene mientras se circule. En síntesis, se debería privilegiar la seguridad en el tránsito antes que cualquier llamada.