Inicio La Pampa "Estos cuatro años nos arruinaron"

«Estos cuatro años nos arruinaron»

EN UN MERENDERO PASARON DE ENTREGAR 30 PORCIONES DE COMIDA A MAS DE 200

El hambre es una problemática social que se fue agravando a medida que transcurrió el Gobierno de Cambiemos. Como respuesta a esta necesidad, aparecieron varias entidades solidarias que, de manera desinteresada, asisten y contienen a los sectores más vulnerables. Uno de estos espacios es el merendero «Rayito de Sol», donde preparan entre 180 y 205 porciones para entregar a la gente del barrio. «Hace cuatro años que estamos mal», resaltó Cristina Roldán, responsable del comedor.
«Estos cuatro años nos arruinaron». En esa frase sintetizó Cristina la situación que vivió el merendero «Rayito de Sol» durante la gestión de Cambiemos al frente del Gobierno nacional. Es que su espacio nació hace siete años con la intención de que los chicos fueran a merendar y a disfrutar del parque del barrio, pero con el tiempo se convirtió en un lugar de contención.
«Nosotros damos de cenar porque en los barrios tenemos comedores, hacemos las porciones de comida los días lunes, miércoles y viernes, y los sábados al mediodía», contó a LA ARENA la responsable del merendero, ubicado en la plaza Malvinas Argentinas, entre las calles Hucal y Conhelo.
«No decimos a cuántas personas les damos a comer, sino a familias, porque no solo vienen los chicos sino los papás, les damos las porciones para que coman en familia, eso es muy importante. Hay algunos grupos que son de ocho, de diez o de once personas», precisó Cristina, quien también puntualizó que su espacio le da de comer a dos adultos mayores. Y completó: «Ya los sábados tenemos 60 o más chicos porque hay talleres, viene la Fundación Sí para darle actividades y juegos».

Inicios.
«Cuando empezamos lo hicimos para que los chicos disfruten del parque del barrio, para que tengan un lugar donde jugar, para que no anden por ahí. Empezamos haciéndoles la leche», recordó. Sin embargo, la situación cambió drásticamente: «Empezamos a hacer las porciones de comida, primero con 30 y de ahí con el tiempo fuimos aumentando hasta llegar a las 180, 205 que hacemos hoy». Y advirtió: «Ahora vienen tiempos peores, porque en diciembre y enero no hay más colegios».
Sobre cómo se gestiona el merendero, Cristina señaló: «Subsistimos acorde a las donaciones y el aporte que nos hace la gente, yo lo hago porque me gusta, porque me da satisfacción ver a los chicos felices. Para mi es un orgullo hacer esto, pero no lo hago sola, tengo a muchísima gente atrás mío que también da su granito de arena».

Fuerte crítica.
Consultada por la causa que llevó a que «Rayito de Sol» pase de ser un lugar donde los chicos iban a tomar la leche y jugar a ser un espacio de contención, Cristina no dudo en culpar al gobierno de Mauricio Macri, aunque aclaró: «A mi merendero no lo meto en política».
«Mi merendero no lo meto en política, no me gusta, pero desgraciadamente fueron estos cuatro años que nos arruinaron. Observá cuántos comedores hay ahora, muchísimos. Pero por suerte, hay muchísima gente solidaria que nos acompaña porque no mantenés un lugar así sola, tenés gente atrás», analizó la vecina, quien puntualizó que las políticas económicas aplicadas por el Gobierno de Cambiemos llevaron a chicas, chicos, adolescentes y adultos a quedarse si su plato de comida.
En ese sentido, se esperanzó con que el próximo año la situación cambie y el merendero pueda regresar a sus orígenes: darle a los chicos un lugar para merendar y jugar. «Espero que esto se termine, que podamos volver a darle la leche a los chicos para que tengan un lugar para jugar, que disfruten el parque, que no sea porque hay hambre».

Vecina destacada.
El viernes pasado, diez vecinos y vecinas y tres instituciones fueron distinguidas por la Municipalidad de Santa Rosa con la mención de «vecino destacado». Una de ellas fue Cristina, quien fue homenajeada por la labor desinteresada que realiza en el barrio desde hace siete años.
Aunque se mostró «súper agradecida», la responsable del merendero admitió que «no necesito un reconocimiento» por su trabajo. «A mi me alegra la risa de los chicos. Eso es un premio para mí, que te valoren los chicos y las mamás, porque confían en nosotros y en nuestra comida, que te respeten también», explicó Cristina.