Inicio La Pampa Fin a un calvario de ocho años: cobraron los empleados

Fin a un calvario de ocho años: cobraron los empleados

DESPEDIDOS DE LU 33

Finalmente un acuerdo de partes permitió zanjar la cuestión, y los 21 trabajadores de LU33 Emisora Pampeana y Power 103, que le iniciaron el juicio al empresario César Catena, cobraron sus indemnizaciones.
En la mañana del jueves el ex dueño de la emisora, conocido como propietario de viñedos y vinculados a otras diversas actividades, cumplió con el acuerdo que realizaron los abogados de las partes. El empresario era representado por su propia hija, María Julia Catena; en tanto los trabajadores eran patrocinados por Fernando Gutiérrez y Vanessa Ranocchia Ongaro.
Cabe señalar que eran 21 los reclamantes, pero estos solicitaron que en el acuerdo de partes se incluyera a un compañero más que había iniciado más tarde la acción.

En queja a la CSJ.
Lo cierto es que después del último revés judicial propinado a Catena por la Cámara de Apelaciones, aquel siguió con sus chicanas procesales. Pese a que el fallo estaba firme en dos instancias, fue en queja a la Corte Suprema de Justicia, organismo que varios meses después -recientemente- le abrió esa instancia.
¿Qué significaba en la práctica? Retrasar por lo menos un par de años todavía un proceso que ya lleva más de 8 años de idas y vueltas, aún con la certeza de que los empleados tenían razón y en algún momento debería indemnizarlos.

Actitud dilatoria de Catena.
Como se ha indicado el juicio laboral está terminado y con sentencia firme desde abril de 2017, condenando a Catena y sus empresas a pagarles a los ex trabajadores de LU33 y Power 103 una suma millonaria. No obstante el empresario a través de su abogada trató de seguir dilatando los tiempos conociendo que -con el peso argentino volátil de estas épocas- la deuda en dólares se continuaría diluyendo. Obviamente en perjuicio de quienes abandonó a su suerte cuando decidió dejar la radio sin previo aviso, hace de esto varios años.
Hace un par de meses la Cámara de Apelaciones le rechazó un Incidente de Nulidad por el cual cuestionaba los intereses que aplica la Justicia de La Pampa, por considerarlos excesivos. Siempre con la actitud dilatoria que lo caracterizó en el proceso, Catena fue en queja a la CSJ.

Pago depreciado.
¿Por qué Catena sabiendo que, finalmente, el camino del pago de las indemnizaciones era inexorable continuaba con sus chicanas?
Se explica fácil. Desde que comenzó el juicio la deuda se licuó de u$s 750.000 para todos los trabajadores a los actuales u$s 350.000, con lo que queda claramente demostrado que el paso del tiempo favoreció al deudor y no a quienes tienen que cobrar.

Ya cobran.
Así las cosas se convino iniciar una negociación entre las partes -desistiendo Catena de la queja ante la Corte (donde parecería tener aceitadas relaciones)-, y se fijó un monto indemnizatorio que debía oblar en estas horas. Precisamente ayer se comprobó que se hizo el depósito judicial, y hoy mismo los trabajadores -22 en total- podrán cobrar los montos por los que debieron esperar tantos años. «Pedimos las libranzas y ya están los trabajadores en condiciones de poder percibir lo suyo», dijo Fernando Gutiérrez a este diario.

Idas y vueltas.
La demanda de los trabajadores fue iniciada en julio de 2010 y tuvo sentencia de primera instancia favorable a sus pretensiones en septiembre de 2014. En abril de 2017 la Cámara de Apelaciones ratificó el fallo y en ese momento Catena reprochó la Planilla de Liquidación que practicó la Perito Contadora. Diferentes artilugios y groseras improcedencias recurrentemente resueltas en su contra en Tribunales, no amilanaron al empresario.
Hace 8 años que trabajadores de LU33 y Power 103 venían reclamando lo que legítimamente les correspondía, y pese a que la Justicia les daba la razón siempre aparecía un recurso más de Catena para demorarlo todo.
Esta vez, a días de finalizar el año, tendrán al menos un respiro. Catena pagó.

«Fuerzas para seguir»
«Se repara mínimamente una injusticia, y nos da fuerzas para seguir luchando y trabajando». Esa reflexión fue la de Gustavo «Zapa» Loggia, trabajador de LU33, uno de los que al fin pudieron cobrar su indemnización.
El periodista le dijo a LA ARENA que «aunque se dice que cuando la Justicia es lenta no es Justicia, la reparación económica sirve al menos para que los que quedamos en la Cooperativa de trabajadores (hoy a cargo de la radio), enfrentemos estos días de fin de año con un poco más de alegría».
Y agregó: «Aunque en realidad debiéramos decir que recibimos esta reparación con alegría, pero también con un dejo de tristeza, porque Catena impuso una serie de trabas que entorpecieron el cobro hasta ahora. Fueron más de 8 años de esperar, y un poco de bronca da», reseñó.

Tiempos difíciles.
«Sapa» sostuvo que «la Justicia de alguna manera se prestó al juego del empresario bodeguero, que todo el tiempo dilató las acciones. De todos modos la cuestión deja algunas enseñanzas para los tiempos que vienen, que van a ser difíciles para el rubro periodístico y también para las cooperativas».
En ese sentido relató que un dirigente político macrista, cuando él le preguntó al aire cuál era su posición con respecto a las cooperativas, le contestó que «debían ocuparse de una cosa específica, y no a varias. Le consulté qué harían con una cooperativa de trabajo como la que tenemos en la radio y me contestó que llamaría un empresario, que la sanee y pague las deudas. Lo loco es que fue precisamente un empresario el que nos dejó como nos dejó», reflexionó Loggia.

Un medio no es una bodega.
Informó que hoy «los asociados a la cooperativa somos 15, pero los que cobrarán la demanda llegamos a 22. Vamos a cobrar pero no todo lo que creemos deberíamos cobrar. Puede decirse que nos alivia el fin de año; que alguno más antiguo va a invertir su platita en lo que pueda, y otros pagaremos deudas… Es una mezcla de sensaciones», indicó.
Reflexionó que «no debieran darse situaciones como que aparezcan empresarios como Catena, y otros, que no conocen nada de medios, y creen que es como manejar un coto de caza, o una bodega. Los medios los tienen que manejar la gente que sabe», completó.
«Esperamos pasar un buen fin de año, después de tantos momentos difíciles», dijo en el final.