Inicio La Pampa Firma arregló con trabajadores despedidos

Firma arregló con trabajadores despedidos

FRIGORIFICO ACHA: DLK MEAT SOLO SE QUEDARA SI LA JUSTICIA DECRETA LA QUIEBRA

Los trabajadores despedidos del frigorífico de esta ciudad que cuentan con representación legal del Sindicato de la Carne con sede en General Pico, firmaron un acuerdo ayer con el grupo inversor judío que está interesado en adquirir la planta ubicada a la vera de la ruta nacional 152.
El convenio será presentado hoy ante el Juzgado de primera instancia en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería de esta ciudad, a cargo del juez Gerardo Bonino. A partir de allí, cada uno de los trabajadores deberá ratificar el acuerdo ante el tribunal, y recién ahí el magistrado deberá decidir si lo homologa o no, aseguró el asesor legal del gremio, Fernando Luis Savid Buteler.
Junto a ese convenio, la firma ofrece una garantía de caución por unos 15 ó 16 millones de pesos, la cual se hará cash; es decir, se hará efectiva una vez que la justicia dicte la quiebra. Cuando esto suceda, recién ahí los trabajadores podrán cobrar la totalidad de lo adeudado.
El profesional acompañó al licenciado en administración de empresas Walter Gastaldi, durante la rueda de prensa que se brindó ayer a la tarde en el salón de Funsadu. En la oportunidad también estuvo presente Leticia López, una de las dueñas de la firma DLK Meat SA, que pretende adquirir las instalaciones del frigorífico para el caso que la justicia decrete la quiebra.

Interés.
La empresaria Leticia López ratificó el interés de su compañía por poner en actividad la planta del frigorífico de la ciudad. «Tenemos varios compradores del exterior, debido a que nos dedicamos a la faena ritual. Se trata de un sistema de producción denominado ‘kosher’ y ‘halal’ destinado a los hebreos y árabes», dijo.
En ese sentido explicó que el interés no sólo radica en la ubicación geográfica de la planta, por su cercanía a los puertos; sino también la característica de la hacienda de la zona, donde predomina un animal gordo. Además, las instalaciones cuentan con la capacidad necesaria para hacer las remodelaciones y obras que posibiliten cumplir con las exigencias del mercado.
López aseguró que la producción será destinada a la exportación, de modo tal que por el momento no se prevé atender el consumo interno. De todas formas se debe realizar una fuerte inversión para que el proceso de producción reúna todos los requisitos a los fines que «el rabinato» otorgue la certificación necesaria.
Recordó que se debe hacer el ciclo 1 completo, además del sector del saladero que tiene que ser intercalado con el proceso de producción. Asimismo llega un equipo de 15 rabinos, para los cuales debe construirse 15 habitaciones con baño privado, una cocina, un salón de usos múltiples, y un templo.

Empresa.
En cuanto a DLK Meat SA, López afirmó que si bien es una sociedad relativamente nueva como persona jurídica, posee antecedentes en el mercado de la carne. «Mi socio es rabino, tiene una experiencia de 50 años en el negocio de la carne, y posee todos los contactos con los mercados del exterior. Mientras que yo hace 20 años que estoy en el sistema de finanzas, y conozco todo lo relacionado a la parte administrativa», agregó.
La empresaria fue clara al afirmar que sólo adquirirán el frigorífico, si el juez decreta la quiebra. Sostuvo que se va firmar contratos internacionales que exige seguridad jurídica, no se puede especular. Además, remarcó que en un principio se debe invertir entre 2 y 3 millones de dólares para dejar las instalaciones en óptimas condiciones. «La faena ritual tiene muchas exigencias a la hora de otorgar la certificación», reiteró.
López manifestó que están con los tiempos ajustados, ya que a más tardar en mayo del año 2020 se debe enviar el primer conteiner al exterior. «Debemos solucionar este tema cuanto antes porque se deben hacer diferentes obras. Lo ideal es que la justicia decrete la quiebra antes de la feria judicial», indicó.
Calificó su proyecto como «muy completo y a largo plazo», por lo que consideró muy valioso la experiencia que los trabajadores despedidos poseen para las diferentes áreas del proceso de producción.
Afirmó que hace tiempo que vienen buscando frigoríficos, los cuales subrayó se encuentran muy deteriorados como consecuencia de una década donde no hubo exportación. «La planta de General Acha es muy interesante, particularmente porque tiene mucho potencial», finalizó.

Nunca cumplió
El abogado del Sindicato de la Carne Fernando Luis Savid Buteler volvió a cuestionar al empresario Eduardo De la Iglesia, quien se hizo cargo de la reapertura del frigorífico pero todavía no ha cumplido con lo oportunamente pactado.
El profesional expresó que solo puede hablar de realidades. Recordó que en abril de este año hizo una propuesta de pago, y a la fecha no se ha pagado absolutamente nada. Esto, más allá que el empresario tuvo más del 76% del voto positivo. Esta situación obligó a solicitar en el marco del proceso concursal que sea intimado con apercibimiento de ley porque se trata de una mora de seis meses, que realmente representa «mucho tiempo».
Asimismo se comprometió con trabajadores que iba arreglar lo que se les adeudaba, ya sea con trabajo o con dinero, pero no cumplió con ninguna de las dos propuestas. De abril a agosto se estuvo negociando, pero finalmente fue imposible arribar a un arreglo. «El sindicato dijo basta, la acción de la empresa fue tratar de presionar a los empleados para que desistieran de los juicios, así que dimos por terminado toda conversación», afirmó Savid Buteler.
Informó que el gremio representaba a 57 trabajadores, pero a partir de la presión ejercida por el empresario para que renuncien, por ahora hay más de 30 empleados que sostienen el reclamo. Algunos -añadió- están trabajando en otra localidad.