miércoles, 20 noviembre 2019
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Fiscal imputó a usurpadores

AGRESION VECINAL

La fiscal Cecilia Molinari pedirá el desalojo de quienes ocuparon tierras detrás del Molino Werner, entre ellos parte del inmueble donde reside la familia de Edgardo Manuel Aguilar, y otro que sería propiedad de un señor de apellido Pérez Funes.
La funcionaria judicial citó a quienes actuaron agrediendo a Aguilar y a un hermano, y les tomó declaración en calidad de imputados pro el delito de usurpación, por el que próximamente serán formalizados.
Cabe señalar que días atrás se produjo un incidente por el cual integrantes de la familia Aguilar denunciaron haber sido agredidos físicamente por una pareja -un hombre y una mujer-, cuando se dirigían a su terreno para colocar unas rejas en una construcción que tiene la familia Aguilar.

El terreno.
«Tenemos un terreno en forma de L, con parte que da a Gobernador Duval y parte a Posta del Yatasto, y tengo mi casa sobre Suipacha. Los Aguilar vivimos en tres casas, en una mi hermano más chico, Benjamín; en la otra yo con mi familia (su esposa y un pequeño de un año y medio); y en otro espacio Josué, que también tiene hijos menores (de 14 y 8 años)», explicó Edgardo Aguilar.
«Nuestra pretensión es que la Justicia actúe y que los desaloje de nuestro terreno», agregó, expresando que las dos personas que «actuaron en forma agresiva» en realidad «estaban ahí y aprovecharon la volada de la ocupación para tomar parte de mi terreno, donde tenemos una construcción, techada, de 8.50 metros por 4.50», donde hay tres aberturas pero que no están cerradas.

Otra usurpación.
Explicó Edgardo Aguilar que el domingo 22 había una familia en el lugar, pero después con la intervención de la Justicia decidieron irse. No obstante, cuando el domingo siguiente el mismo Aguilar, acompañado de su hermano Josué se organizó «para poner en la construcción que sólo está techada rejas… en el portón, la puerta balcón, y otra puerta, para evitar nuevas tomas, me encontré con una sorpresa: cuando llegamos al lugar vemos que había unos cartones y que dentro estaba una familia, una pareja y cuatro menores. No la misma que había estado antes», contó.
En razón de eso decidió llamar a la policía para evitarse un conflicto: «En principio dijeron que se iban, pero después dijeron ‘de acá no nos vamos'». Ante eso la policía le pidió a Aguilar «que siguiera el camino legal y que no pongamos las rejas en ese momento».

Golpes de una pareja.
Aguilar accedió, y fue a buscar una carretilla para llevarse las rejas, «cuando íbamos por calle Suipacha (entre Mendoza y Gobernador Duval), mi hermano Josué recibe desde atrás un fuerte golpe en la nuca, con lo que cayó al piso, mientras el agresor tomaba un trozo de cemento amenazando seguir pegándole». En tanto el hombre atacante -«estaba con una mujer que parecía boxeadora por la forma que arrojaba puñetazos», agregó- también la emprendió contra Edgardo, tirándole algunos golpes, e incluso una patada a la altura del pecho», mientras Aguilar se cubría con un termo que llevaba en sus manos.
Edgardo siguió diciendo que en esas circunstancias llamó al personal policial que «estaba a la vuelta» y que llegó para poner fin al suceso violento.

Violentos e instigadores.
Aguilar sostiene que sus agresores son instigadores para que haya más usurpadores «y se encargan de meter gente».
En la semana, una pareja -serían el hombre y la mujer agresora- se presentaron en la administración de este diario, y en tono intimidante -disconformes con la difusión de la información sobre la usurpación- filmaron a una empleada que actuaba como su interlocutora circunstancial señalando que «por la tarde» iban a regresar, aunque no lo hicieron.
Edgardo Aguilar dijo haberse sentido «varias veces amenazado por esta gente, que está a unos 60 metros de nosotros, así que resulta difícil mantenerse alejado. El fin de semana pasamos relativamente tranquilos, diría en una tensa calma, pero no es lindo estar así… Esa gente mediante la violencia quiere intimidar para ganarnos ese terreno, siendo que han visto cómo construimos e hicimos mejoras».

Necesidad de límites.
El vecino se mostró confiado en que la Justicia pondrá límites, porque «incluso nos han robado, no sabemos quién… cemento, ladrillos, y hasta nos hicieron desaparecer una línea de electricidad. ¿Qué pretendemos? Que la Justicia actúe, que haya medidas de prevención: tal vez ayudaría colocar una cámara en ese lugar, para que la Policía pueda estar al tanto de lo que pasa», siguió.
De todos modos se mostró conforme con la actuación de la Policía, «sobre todo por la atención que nos prestó el jefe, Roberto Ayala; y también con la fiscal, que está moviendo la causa, tanto la de usurpación como la de agresión -que fue denunciada posteriormente-, de la que fuimos objeto con mi hermano», concluyó.