Folmer define si va por la reelección

EL INTENDENTE QUE TRANSFORMO MAYER TODAVIA NO DECIDIO SI SEGUIRA O SE VA

Bromea cuando le preguntamos si seguirá el cargo, con una nueva postulación, o si optará por el camino de la jubilación. “Ya hace siete años que estoy jubilado” dice riendo en un intento por evadir la definición. Celestino Folmer, sentado frente a La Arena, enseguida se pone serio y asegura que el tema se hablará recién la semana próxima y se tomará una decisión.
Este hombre que pasó los 70, y cuyo paso por el sillón municipal no quedará como el de uno más, está reflexivo. Con sus ojos azules y vicaces, su decir bien campechano y sentado en una silla común en su despacho austero parece empezar a despedirse.
“A mi edad hay que empezar a dejar lugar a los jóvenes. Tengo ganas y energía y también una enfermedad crónica como la diabetes que está controlada pero que a veces me tiene a mal traer. Y tendré unos cuantos más si sigo…” dice. Agrega con su mismo tono que “gente, radicales capaces que puedan seguir la gestión tenemos, veremos si alguno acepta”, define.
Folmer llegó casi por causalidad al lugar que ocupa. Primero acompañando como concejal al ex intendente Rubén Murray y luego al frente cuando aquel falleció. “Me tuve que hacer cargo y sin nada de experiencia lo encaré, sólo con buenas intenciones y disposición para trabajar”, dice de aquellos años.
De ahí en adelante, pura gestión y trabajo. Sin exageraciones, los que conocen Mayer desde hace tiempo no tienen otro camino a recorrer que el de reconocer los cambios profundos y fundamentales para la calidad de vida de los lugareños.
Folmer logró que de ser un pueblo con una cuadra asfaltada hoy sea un pueblo al que le falta asfaltar una cuadra. “La gente creo que lo ve, antes no se podía circular ni bajar del auto cuando llovía, por los barriales…”dice confiando en que sus méritos serán reconocidos.
En la larga lista de mejoras y transformaciones están la nueva red de agua potable sin costo para los frentistas, el SUM y la piscina climatizada, el Centro de Jubilados, la reparación a nuevo del salón municipal, el cajero automático del Banco de La Pampa, la recuperación total del polideportivo…”no tenía baños, cruzábamos a los de la cancha de bochas del club”, recuerda.

“Varios logros”.
En la nómina de logros hay varias cosas más, entre ellas disponer de un gran parque automotor y una nueva subcomisaría, edificio hecho a nuevo tras la demolición del antiguo. “Son muchas cosas, calidad de vida para la gente como ahora volver a tener médico permanente y no tener que salir corriendo ante una urgencia”, reflexiona.
“No sé que se va a decidir, pero seguro que voy a pelear para que el municipio siga administrado por un radical, sea yo u otra persona”, se entusiasma, pero no olvida que queda algo más de un año de gestión y “hay planes, terminar el asfalto, comprar una nueva combi y algunas otras cositas” y se agranda un poco…”la verdad es que hoy a Mayer no le falta casi nada, en estos años hemos logrado todo lo que necesitamos para tener un buen pasar. Estamos haciendo viviendas y queremos más, eso es siempre así porque hay crecimiento, y nos faltaría una estación de servicios, que si no la pone el Estado nadie lo hará. Por eso digo que hemos hecho todo y falta muy poco…”.
Hombre de campo, desde muy temprano trabaja a la par de los empleados comunales. “A ellos les debo mucho, hay colaboración constante, nadie esquiva al trabajo si hay que quedarse un rato más. Trato de compensarlos, pero siempre siendo austeros. Acá no hay empleados de sobra, mas vale faltan y en todo caso cuando es necesario contratamos temporario, pero todo está al día y jamás pedí un peso para pagar sueldos”, suelta.

“Dar ayuda”.
También muestra orgullo por lo que estima es ecuanimidad a la hora de dar ayuda. “No preguntamos si es radical o peronista, si la asistente social comprueba la necesidad, se ayuda. Eso en el caso de la gente y además estamos a la par de las instituciones, aportando lo que esté a nuestro alcance para su funcionamiento”.
Al final de la charla, “Tino” marcha hacia la vecina Winifreda. “Tengo que ir al banco y a retirar carnets (de conducir)”, cuenta. En otro momento viaja a Santa Rosa, o recorre Colonia Inés y Carlota, que pertenece a su ejido.
Así, todos los días desde hace años y por lo menos hasta el epílogo de su actual mandato. Si sigue o se va, a esta altura es casi lo de menos. Su paso por el municipio no ha sido uno más y eso se recordará.