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Murió Rodolfo Talamonti

A LOS 87 AÑOS FALLECIO RODOLFO TALAMONTI

A los 87 años falleció Rodolfo Santiago Talamonti. Amigo del mítico Angel Amadeo Labruna, primer ayudante de campo rentado del fútbol argentino y con una relación especial con La Pampa porque dirigió a Atlético Santa Rosa en dos ocasiones y a Matienzo de Ingeniero Luiggi, «Tala» murió ayer en Alta Gracia, Córdoba, donde residía desde hace algunos años luego de su último alejamiento del club de sus amores: River Plate.
Talamonti fue un verdadero personaje del fútbol argentino, especialmente por su relación con Labruna pero también por su vida fuera de las canchas, y estuvo estrechamente vinculado con los pampeanos porque desarrolló parte de su carrera como entrenador en esta provincia.

De River a Santa Rosa.
Talamonti, más allá de ser un arquero amateur, nunca se destacó como futbolista, pero se relacionó con varias glorias de River porque iba a ver los entrenamientos en la época del Cabezón Sívori, Federico Vairo, Pipo Rossi y Angelito Labruna, de quien se hizo íntimo amigo no solo por su amor al fútbol, sino también a las carreras de caballos.
Cuando Labruna, ya entrenador, dejó River y fue a dirigir a Argentinos en 1970, Talamonti -por ese entonces taxista- empezó por casualidad a pasarle datos a su amigo de los futuros rivales del Bicho. Unos meses después Rosario Central quiso contratar a Angelito y el DT pidió un dinero extra para su ayudante de campo, figura que hasta el momento no existía.
Así empezó Talamonti a ser el primer asistente rentado de un entrenador, y juntos brillaron primero en Central (lograron el primer campeonato de su historia, el Nacional ’71) y luego en River (con el título del ’75 que cortó la sequía millonaria de 18 años).
La vida y el fútbol llevaron a Labruna y Talamonti a Argentinos Juniors a principios de los ’80, hasta que el 19 de septiembre de 1983 falleció Angelito. Talamonti se hizo cargo de la dirección técnica del Bicho y comenzó su carrera como DT.
A fines de ese año el destino lo trajo a «Tala» a La Pampa, donde Atlético Santa Rosa, que venía de jugar el Torneo Nacional, buscaba entrenador. Cuenta la leyenda que Talamonti, bicho como pocos y con todas las mañas de Labruna y compañía, se enteró la suma de dinero que un técnico le había pedido al Albo, y él se ofreció por la mitad. A principios de 1984 se hizo cargo del equipo.

Un DT diferente.
Cuando Talamonti llegó a Santa Rosa tenía 51 años y hacía poco tiempo se había casado por primera vez, con una joven de 18 años. Era un personaje también fuera de la cancha, al que le gustaba la buena vida y escapaba a los compromisos.
En el Albo dirigió a un equipo con muy buenos futbolistas, tal cual lo recordó ayer el propio Club Atlético Santa Rosa al hacer referencia a su fallecimiento. «Talamonti le dio al fútbol local un salto de calidad que hasta el momento no se había vivenciado. Para la época Atlético Santa Rosa contaba con un plantel de primer nivel, conformado por figuras como Gustavo Díaz, Savarese, Pisacco, Leroyer, Parisi, Mazo, Montigni, Soria, Villarruel, Mansilla, Munguía, Petrucci, Nicollier, Valcarcel, Estegidio Perez, Claudio Alou y muchos más», publicó el club en su página oficial de Facebook.
«La sola presencia de Talamonti acercaba importantes jugadores y también grandes equipos. Es así que Atlético Santa Rosa se midió (en calidad de encuentros amistosos) con grandes como River Plate en dos oportunidades, Racing Club, Argentinos Juniors, Huracán, San Lorenzo de Almagro, Sarmiento de Junín y hasta la Selección Argentina Juvenil», agregaron.
El vínculo con Santa Rosa, donde lo recuerdan como un DT diferente por su perspicacia y visión de juego, duró hasta 1985, y volvió años después a La Pampa para dirigir a Matienzo de Ingeniero Luiggi. En ese equipo del Tripero tuvo al defensor cordobés Guillermo Rivarola, jugador que luego desembarcaría en River de la mano del propio «Tala», que también lo dirigió en Cipolletti junto a Roberto Forestier, dueño del predio Ricardo Forestier donde juega la Liga de Veteranos santarroseña.
A principios de los ’90 Talamonti volvió a Santa Rosa, ya sin tanto éxito como en su primer paso, pero le sirvió de trampolín para llegar nuevamente a River, su gran amor. Daniel Passarella fue su nuevo «padrino», tanto en su época de entrenador (lo hacía analizar a algunos rivales) como en la de dirigente (lo puso a cargo de la pensión del club).
En 2013, ya sin Passarella en el Millonario, Talamonti volvió a Alta Gracia con su familia. Siempre mantuvo el contacto con ex jugadores y amigos de Santa Rosa, especialmente con Mauricio Marusich, actualmente a cargo de la directiva del club. «El Viejo era un personaje», lo recordó ayer con una sonrisa.