Gauthier, el sueño de dos papas

CRECIO EN EL VIENTRE DE UNA MUJER PAMPEANA

Actualmente las familias son tan variadas como cantidad de personas hay en el mundo. Y la familia que formaron Gabriel Alfaro y Diego Schiro, junto al pequeño Gauthier, es parte de ese gran abanico. Ellos cumplieron 15 años como pareja, y hace más aún desde que se conocen. Comenzaron siendo amigos, ambos heterosexuales, y sin tener ni idea del futuro que les esperaba. Hoy, muchos años después de su primer contacto casual arriba de un tren en Buenos Aires, formaron un familia gracias a una mujer que decidió valientemente y sin segundas intenciones, prestarles su vientre para que pudieran cumplir su sueño de ser papás.
Esa mujer se llama Nadia, vive junto a su familia en Santa Rosa, tiene una hija de 3 años y es sobrina de Gabriel, uno de los papás protagonistas de esta historia de amor.
“Hace 15 años que estamos juntos, él era mi mejor amigo, planificábamos todo juntos; viajes, cambios de autos, y llegó un momento que tuvimos que plantearnos qué era lo que nos estaba pasando”, contó Alfaro en entrevista con LA ARENA. “En un primer momento creímos que no estaba bien lo que nos estaba pasando porque a nosotros nos gustaban las chicas y no podía ser que no pudiéramos separarnos para nada. Hasta que se desenvolvió como una pareja, todos lo asumían menos nosotros”, dijo recordando.
Luego de ese gran paso, de asumirse como una pareja homosexual, compartieron viajes al exterior, se acompañaron en muchas situaciones, hasta que un día surgió la duda de ser padres. “Desde antes de ser una pareja teníamos el deseo de cambiar la vida de una personita a través de la adopción, y cuando estuvimos juntos ese deseo fue más fuerte. Entonces hicimos todas las averiguaciones habidas y por haber para poder adoptar una criatura y la verdad es que en este país es muy difícil para las parejas heterosexuales, imagináte para las parejas homoparentales. La verdad es que no llegamos ni a anotarnos, porque teníamos compañeros y amigos que hacía años que estaban esperando. Entonces hace unos cinco años atrás pensamos en hacerlo afuera”, expresó. “Fuimos a hablar con una abogada especializada en el tema de adopción internacional, Fabiana Quani, y nos hizo varias entrevistas. En el transcurso de ese tiempo, se había planteado la idea de la subrogación de vientre. Diego no estaba muy convencido, y sabíamos que en Argentina estaba prohibido alquilar el vientre, y nosotros somos pibes de clase media, laburantes, vivimos en un barrio, y la verdad que hacerlo afuera era imposible, sabíamos los costos y para nosotros era inalcanzable”, aceptó Gabriel.

Más idas y vueltas.
Esta historia tiene una gran conexión con La Pampa, especialmente con Santa Rosa. La mamá de Gabriel, María Pilar Alonso, nació en Santa Rosa, se crió hasta los 18 años y luego decidió irse para ser maestra rural, hasta pasados los 30 cuando se mudó a Buenos Aires donde se enamoró perdidamente del papá de Gabriel, Mario Ricardo Alfaro. Luego de tres meses de novios, decidieron casarse y formar una familia. Gabriel tiene dos hermanas que viven en Santa Rosa, así lo decidieron para seguir unidas de alguna manera a su madre, que falleció a los 78 años en nuestra ciudad, donde también se hallan sus cenizas.
El papá de Gabriel falleció de muerte súbita mientras caminaba hacia la capilla de Luján, un encuentro al que asistía desde hacía 17 años.
Cuando Gabriel y Diego emprendieron la idea de adoptar en el exterior, su abogada les dijo que este método también sería costoso y que les llevaría un largo tiempo concretarlo. “Ella nos dijo ‘yo no puedo creer que ustedes, teniendo la relación que tienen, de tantos años, teniendo tantos amigos y tanta familia grande y unida, nunca, en ningún momento, nadie, aunque sea en chiste, les haya dicho yo te presto mi panza’. Automáticamente cuando la abogada me dijo eso, se me aparecieron las personas que me lo habían dicho”, contó el flamante papá. “Salí de ahí y llamé por teléfono a mi hermana Alicia. Ella, de 50 años en ese momento, me dijo que no me lo había dicho en chiste, y que la verdad sería un honor para ella llevar a mi hijo en su vientre”, relató.
Alicia viajó a Buenos Aires, pero cuando comenzó a realizarse los estudios, determinaron que era riesgoso para su salud, y el sueño de la pareja se volvió a derramar.
“Estábamos ya desahuciados con el tema, sin hablar mucho con nadie”, explicó Gabriel. Además, a los futuros papás, les hacía ruido el hecho de que la ovodonación en Argentina fuera anónima y que la elección de los óvulos corriera a criterio de los médicos. Así fue que comenzaron a averiguar en el exterior, ya que en nuestro país no existe, sobre la compra de óvulos para fertilización.
“Mi hermana se volvió a Santa Rosa y le contó a sus tres hijas que no iba a poder prestar su vientre, entonces la hija mayor, Tamara, le dijo que ella me había dicho a mí, a sus 19 años, que ella me prestaba la panza. El problema era que mi sobrina en ese momento estaba embarazada, entonces teníamos que esperar dos años más. Entonces la otra hermana, que es mi ahijada, Florencia, dijo que le encantaría darnos un hijo, pero ella no podía porque para poder prestar su vientre necesitaba haber sido madre anteriormente. Tenía que saber lo que era tener un hijo primero, para poder diferenciar lo que era suyo de lo que era prestado”, explicó Gabriel. “Y por último la tercera sobrina, que es Nadia, dijo ‘bueno, yo soy madre, la verdad que no me interesa tener otro hijo hasta los 30, si es que lo tengo, y si el tío quiere soy yo la portadora’. Ellas viajaron a Buenos Aires para darnos la noticia y por supuesto nos resurgió toda la esperanza. Ella tiene 23 años, y que haya tomado semejante decisión fue increíble”, recordó emocionado.
“Este hijo es fruto de un amor, este hijo fue buscado, esperado y ansiado por dos personas que se aman. No era un capricho de ser padres, queríamos formar una familia desde el corazón, no desde el mandato social”, aseguró Gabriel.

Una entre 450.
Luego de muchos estudios clínicos y psicológicos comenzó el tratamiento. “Nosotros tuvimos que hacer nuestra donación de semen, ambos, y Nadia tuvo que empezar a ponerse hormonas en el cuerpo. Pero había algo que a nosotros nos hacía ruido. En Argentina, y específicamente en esta clínica, cuando hay donación de óvulos vos no podés elegir ni tener inferencia en la elección del óvulo, eso queda a criterio de los médicos”, contó Gabriel. Así fue que junto a Gabriel se comunicaron con un coordinador en Europa que los guió para comprar los óvulos en otro país. “Fuimos por ese lado, nos dieron varias opciones y la verdad es que fue bastante difícil. Porque en algunos era muy caro, en otros era muy problemático traerlos al país, hasta que apareció mágicamente algo que no podíamos creer que nos estuviera sucediendo”. Hacía 5 años habían viajado a República Checa junto a una pareja de amigos y entre ellos se daban permisos para mirar a otras personas, ya que les había asombrado la belleza de los checos y checas. “Con Diego nos cargábamos, ‘mirá si le pedimos a esta que viene caminando acá que nos preste unos óvulos y blablablá. ¿Pues de dónde nos consiguieron los óvulos?: ¡de República Checa!”, contó Gabriel de manera anecdótica, pero como un eslabón más de esta historia de amor.
Dieron con una clínica de Bélgica que maneja donación de diferentes países del mundo. “Nos dieron un catálogo de 450 donantes, y por separado Diego y yo tuvimos que elegir tres de esas 450 y ponerle un número a esas tres. Bueno, por separado, Diego y yo elegimos, la 1 y la 3 en común”, otra coincidencia que ayudaba a cumplir el sueño. “Lo que más nos interesó a nosotros fue todo su árbol genealógico con respecto a enfermedades, te dan toda la información clínica, inclusive de qué fueron las muertes de la familia. Por supuesto toda la contextura física de la donante, sus hobbies, estudios, nosotros hicimos mucho hincapié en la parte universitaria. Ahí recién nos dijeron que teníamos que esperar un poco porque la donante era de…República Checa”.
Luego de varios trámites, los óvulos llegaron a una clínica de fertilidad, en Buenos Aires. “Hicimos toda una peripecia para poder comprar los óvulos porque nos salieron muy caros, tuvimos que vender un auto, sacar un préstamo porque estos tratamientos no están cubiertos por obras sociales porque no hay ley, hay un vacío legal con todo este tema”, explicó.
Luego de varios intentos fallidos, en los que por alguna razón los embriones (plastocitos) no se prendieron al útero de la gestante, el último de ellos lo hizo, y hoy se llama Gauthier, que nació el 2 de junio, haciendo honor a la fecha de nacimiento de su abuelo Mario.

Vacío legal en Argentina.
Gabriel explicó que en Argentina no hay una ley con respecto a la fertilización asistida y la ovodonación. “Está prohibido alquilar el vientre. Lo que hizo nuestra sobrina se llama gestación solidaria. Nosotros, junto con los médicos de la clínica donde hicimos el tratamiento -la doctora Florencia Inciarte y el obstetra Ignacio Pérez Tomasone-, que atestiguan que hay dos padres procracionales -Diego y Gabriel-, que fueron a buscar un hijo ahí, que lo tuvieron mediante ovodonación; más Nadia que dice que no tiene ningún vínculo más que el real, que es prima de Gauthier, que no le interesa ni es madre de Gauthier, más ambos abogados, tanto el de mi sobrina como el de nosotros, más una escribana pública que certifica todo eso; presentamos un documento al juez del registro civil para que elabore el acta de nacimiento de Gauthier a nombre de los dos papás”. Allí se considera que Nadia, la gestante solidaria, solamente prestó su vientre para la formación del bebé. Los papás aún aguardan por el acta de nacimiento del bebé; y mientras tanto disfrutan de verlo crecer. “Es un bebé buenísimo, así que hace todo más fácil, nosotros no habíamos ni siquiera cambiado a un bebé de juguete en nuestra infancia”, cierra Gabriel feliz.

Pampita madrina.
Como broche de oro, la modelo pampeana Carolina Ardohain, amiga de Gabriel desde hace 24 años, fue elegida como la madrina de Gauthier. “Ella es una de las amigas que vio crecer esta relación y la que apuntaló y nos ayudó en los momentos críticos. Nos acompañó mucho. Por eso ella es la madrina de mi hijo”, destacó Gabriel.