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General Acha cae al quinto lugar en la coparticipación

DE ACUERDO AL CENSO 2010 ES LA TERCERA CIUDAD DE LA PROVINCIA

La información oficial sobre los últimos números de la coparticipación municipal arroja la confirmación de una tendencia que modifica el panorama del ranking de pueblos y ciudades de la provincia. Los pampeanos seguimos pensando la importancia de las ciudades con datos que hoy están puestos en entredicho.
¿Cuál es la tercera ciudad de la provincia? Esa respuesta, hasta hace unos años eran General Acha. Pero los números de la coparticipación señalan que otras ciudades pampeanas han sabido ubicarse en esos lugares y hoy las relegan. Tanto 25 de Mayo con sus ‘boom’ petrolero, como Eduardo Castex y Toay con su altísima tasa de crecimiento poblacional, le han ganado la pulseada.

Perdedoras.
La mayor sorpresa de los últimos números de la coparticipación la da General Acha, la tercera ciudad en importancia de La Pampa que marca una caída de sus ingresos de coparticipación, producto en parte del ascenso de otras localidades pero también de su propio estancamiento.
General Acha es la tercera ciudad de la provincia de acuerdo al último censo, con 12.583 habitantes, pero en la lista de fondos provinciales aparece quinta, detrás de Santa Rosa, General Pico, 25 de Mayo y Eduardo Castex y casi empatada con la ascendente Toay. La explicación es mixta. Acha no creció casi en población en el último período intercensal 2001-2010, período de diez años en el que sólo sumó 47 habitantes.
Sus competidoras, en cambio, en ese lapso lo hicieron a tasas chinas: 25 de Mayo creció 22% y Toay un explosivo 37%. Hoy la primera le gana a la antigua capital del territorio en el reparto de fondos provinciales recibiendo 210 millones, mientras que Acha solo recibió 107,9 millones, apenas unos cientos de miles más que Toay que recibió 107,1 millones.
El caso de Eduardo Castex es similar a Acha en sus resultados poblacionales al cabo de los años. En el período intercensal 2001-2010, la población de la ciudad cayó en esa década un 4%, pasando de 9.861 habitantes en 2001 a solo 9.470 diez años después. Esa caída le costó un puesto: pasó de ser de la cuarta ciudad de La Pampa en 2001 a ser la quinta en el censo 2010. Pero, a diferencia de Acha, logró conservar sus números de coparticipación y sigue siendo la cuarta localidad que más recibe en la provincia con 122,7 millones.

El caso Quemú.
El caso de Quemú Quemú es el más espectacular en el crecimiento de la coparticipación en relación a la población de 2010. De acuerdo a ese relevamiento poblacional, Quemú era ese año la décimo tercera ciudad de la provincia por su cantidad de habitantes, con 3.986 habitantes, detrás de Ingeniero Luiggi, Macachín, Guatraché, Victorica, localidades que no aparecen en el «top 10» de la coparticipación, a diferencia de Quemú que se ubica octava con 71,6 millones, aventajando a Santa Isabel con 71 millones y Realicó con 69,7 millones.
En la coparticipación indirecta, por ejemplo, y que es la que maneja arbitrariamente la administración central de la provincia, la mayor parte se la llevó 25 de Mayo con 115 millones; luego siguió General Pico, 59,3; Santa Rosa, 49,1; Intendente Alvear e Ingeniero Luiggi con 30,2 millones cada una; General Acha con 23,4; Gobernador Duval con 20,57 similar al de Toay y Eduardo Castex con 19,8 millones de pesos.
Vale recordar que el gobernador Carlos Verna envió a la Cámara de Diputados el Proyecto de modificación del artículo 4º de la Ley 1065. El objetivo era suavizar la volatilidad de los índices repartidores de la coparticipación para permitirles operar cambios en su gestión financiera.

La Pampa, bien en coparticipación.
El sistema está en plena discusión y este año podría presentar cambios. Si bien se registró una suba en términos nominales, los números reales marcan una baja respecto de la alta inflación acumulada durante el año pasado.
JUAN JOSE REYES
Teniendo en cuenta los graves problemas económicos y financieros que atraviesa el país, a pesar de los buenos resultados de la distribución tributaria aunque por debajo de la inflación, las remesas de fondos públicos desde La Pampa hacia 88 municipios y Comisiones de Fomento treparon a 6.404.469.000 pesos.
Datos éstos que pueden apreciarse en el cuadro anexo y que solo involucra a las 10 comunas más grandes. De Coparticipación automática (por ley) ingresaron a las arcas municipales 4.288 millones de pesos; por coparticipación indirecta (la no automática), 1.013 millones y por los trabajos públicos en los diversos ejidos comunales, otros 2.116 millones de pesos.
La coparticipación municipal de los recursos, las transferencias no automáticas y los trabajos públicos en cada localidad son la más perfecta arma para descentralizar el gasto a nivel provincial en el uso eficiente de la provisión de bienes públicos. Cada día hay una mayor responsabilidad política de las autoridades en la ejecución de ese gasto aunque los municipios se quejan cada día más pues la crisis de recursos nacionales pegó fuerte.
Sin embargo, muchas de ellas cada día son más dependientes del sector agropecuario (guías cereales y de hacienda), pues la campaña anterior fue bastante mala. Visto desde otro ángulo, puede decirse que los números oficiales aquí plasmados, que desde este año, por orden del Ministerio de Hacienda, se publican en la página web de Contaduría, dan cuenta de las enormes asimetrías que existe entre la capital provincial, el cuadrángulo noreste con la estepa y el oeste profundo de la provincia.

Un sistema cuestionado.
La Coparticipación que la provincia mantiene con Municipios y Comisiones es distributiva en distintos grados. Un 20% se reparte en función de la población, un 35% se distribuye en relación al devengamiento de impuestos a los vehículos (20%) e impuesto inmobiliario (15%), un 40% con respecto a los recursos propios y apenas el 5% restante se distribuye en forma proporcional entre todas.
Sin dudas que este sistema beneficia más al que mayor crecimiento vegetativo tiene y al que mayor riqueza propia posee. Las de mayor recaudación tienen más independencia de aquellos fondos públicos y ni qué hablar de las mejor administradas. Los recursos comunales propios, es decir la cuantía de las tasas que cada municipio cobra a sus vecinos urbanos, periurbanos y rurales en comparación con lo coparticipado, determinan en cierto nivel el grado de la eficiencia económica de cada comuna.
Hubo varios cambios este año, pero para el próximo se anticipan más presiones para intentar darle a cada uno lo que le corresponde según el nivel de riqueza que tengan, sin olvidar que hay un componente solidario y distributivo que debe respetarse hacia intendencias y Comisiones de Fomento de zonas inhóspitas. Un ejemplo es la proporción de trabajos públicos asignados a cada localidad. La parte más grande se la llevó Santa Rosa con el 21,5%; seguida de General Pico con el 6,1%; Toay, 5,9% y Quemú Quemú, 4,8 por ciento.
Pero en la coparticipación indirecta, la que maneja arbitrariamente en el PEP, la mayor parte se la llevó 25 de Mayo con 115 millones; General Pico, 59,3; Santa Rosa, 49,1; Intendente Alvear e Ingeniero Luiggi con 30,2 millones cada una; General Acha con 23,4; Gobernador Duval con 20,57 similar al de Toay y Eduardo Castex con 19,8 millones de pesos.

Ya se aplican los cambios.
A principios de noviembre el Gobierno pampeano remitió a la Cámara de Diputados el Proyecto de Modificación de la Ley de Coparticipación. Los cambios que se discutieron fueron sobre la recaudación generada por estaciones de servicio (que abrieron en varios pueblos del interior), las cuales a los efectos de las remesas serán consideradas recursos propios no tributarios y representa un 7% de la masa coparticipable.
El Gobierno resiste los cambios en una Ley de Coparticipación que tiene tres décadas y, para los jefes comunales, siempre fue una caja de sorpresa el cálculo de los índices. Año a año, había municipios y Comisiones de Fomento que pasaban de tener un ingreso altísimo, mientras que, por el contrario, al año siguiente la baja era abrupta. En municipios de mil habitantes o menos, para sostener, mejorar, o superar el índice de masa coparticipable, fueron creando fuentes de recaudación en prestación de servicios. Una de esas alternativas fueron las estaciones de servicio.

Indices menos volátiles.
Verna envió a la Cámara de Diputados el Proyecto de modificación del artículo 4º de la Ley 1065. El objetivo era suavizar la volatilidad de los índices repartidores de la coparticipación para permitirles operar cambios en su gestión financiera. En municipios del oeste pampeano, donde la recaudación de impuestos por servicios municipales es de bajo porcentaje, al igual que el ingreso de guías, ya que la mayoría son únicamente de ganado por carecer de áreas de siembra, eran favorecidas por la inclusión de ingresos generados por las Estaciones de Servicio municipales.
Ahora, con la modificación a la Ley, se discriminará con una nueva estructura sobre la incidencia de los recursos propios tributarios y no tributarios. Antes, en el 40%, entraban como recursos propios las guías, los impuestos y los ingresos de Estaciones de Servicio y Geriátricos, entre otros. Ahora, las guías e impuestos, están comprendidas como recursos propios tributarios y el reparto de la masa coparticipable tendrá una ponderación del 33%; mientras que, el ingreso por estaciones de servicio, serán evaluados como no tributarios, representando el delgado porcentaje del 7 por ciento. El municipio que tenga Estación de Servicio, aumentará dígitos en el índice, aunque con la modificación de la Ley, lo hará en menor medida y el mismo ya entró en vigencia en este 2019 para el cálculo de los nuevos índices de coparticipación.