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«Hacía ocho años que estaba desocupado»

FUNDACION "OFICIOS DOWN" LOGRO LA SEGUNDA INSERCION LABORAL EN GENERAL PICO

El trabajo silencioso pero constante de la flamante fundación Oficios Down de esta ciudad, que dirige Telma Rossini, permitió que un joven consiguiera empleo en un comercio del medio, luego de una larga búsqueda que le llevó ocho años.
Carlos Balquinta, de 25 años de edad, desde hacía ocho años que estaba en busca de un trabajo. Hace una semana que empezó a trabajar en «Z Electricidad», una firma piquense dedicada a la comercialización de lámparas y artefactos de iluminación, y esto lo llenó de felicidad. El mes anterior, por intermedio de esta misma entidad civil, Romina Gautes, una jovencita de 23 años, fue empleada por una conocida estación de servicios de la ciudad. En los próximos días se podría dar el tercer ingreso de un vecino piquense.
«Me siento muy bien, muy contento, tenía muchas ganas de trabajar. Hacía ocho años que estaba desocupado y no había nada» le contó Balquinta a LA ARENA. El joven es egresado de la Escuela de Apoyo a la Inclusión número 1, y en la actualidad también está abocado a terminar el colegio secundario a través de un centro de educación a distancia.
Según contó Rossini, Balquinta «es absolutamente responsable, capaz de ocupar un puesto de trabajo» y esta posibilidad laboral, lo pone «muy feliz, porque puede demostrar todo lo que sabe y todo lo que puede».

Recompensa al trabajo.
Asimismo Rossini destacó que la incorporación de estos jóvenes al mundo laboral es una recompensa al largo camino recorrido en pos del trabajo inclusivo. «Estamos obteniendo recompensa a tanto esfuerzo a lo largo de mucho tiempo y, como parte integrante de la comunidad educativa para la educación especial, uno observa cómo se repite, la necesidad de un trabajo una vez que los chicos egresan del sistema forma de educación», señaló la entrevistada.
«Ellos egresan a los 18 años y aparece un gran bache y se le hace difícil para la familia y a ellos mismos. Algunos hacen alguna actividad recreativa, pero para terminar de realizarse como persona, la parte laboral es fundamental. Por eso, gracias a tanta información que se dio sobre el trabajo inclusivo a lo largo de los años, es que comenzamos a ver los frutos y Carlos forma parte de esta recompensa», agregó.

Talleres de oficio.
Rossini explicó que la fundación aún no tiene un año de funcionamiento, y que a lo largo de este tiempo organizó diferentes talleres de oficios para lograr la inclusión de chicos y chicas.
«La Fundación Oficios Down no tiene un año todavía y busca prepararlos en distintos oficios para facilitar la tarea inclusiva y que cada uno se pueda insertar laboralmente. Primero pensamos en un taller de cocina que comenzó con cinco alumnos y ya tiene 21. El taller de cocina de mayores es un taller de tres años, donde están con una chef. Los más pequeños (asisten niños y niñas desde los cinco años de edad), hacen un taller que tiene que ver con la parte de musicoterapia, teatro y expresión corporal, ensamblado con la cocina, abordada desde la parte sensorial, como son los colores, sabores y texturas», manifestó.
«Ahora incorporamos el taller de huerta orgánica, donde hay un trabajo relacionado entre la cocina y la huerta, y los chicos van a comenzar a producir sus propias hortalizas y hierbas aromáticas. También nos van a dar unas gallinas, para que puedan tener los huevos para la comida. Somos un equipo interdisciplinario, dado que contamos con psicomotricista, terapista ocupacional y psicólogas», ahondó.
La entidad cuenta con un amplio grupo de profesionales y colaboradores. Dado que es una entidad sin fines de lucro lleva adelante distintas actividades y campañas de socios, que le permitan reunir el dinero para solventar el funcionamiento.

Responsabilidad.
Por su parte, Eduardo «Lalo» Corrales, titular de la mencionada firma de esta ciudad, sostuvo que la incorporación de Carlos Balquinta va en sintonía con la responsabilidad social que tiene la empresa. «Esto va en sintonía con lo que uno pretende de un negocio que se ha hecho grande y que tiene sucursales».
«Esto va de la mano de la responsabilidad social empresaria y quisiéramos replicarlo en Santa Rosa. Un negocio está para ganar dinero, para tener empleados, pero también para cumplir ciertas funciones. Creemos que vamos a ser parte de un engranaje, al que la gente se va a ir enganchando. Es poco el tiempo que llevamos con Carlos, pero es una experiencia maravillosa, en todo sentido. Esto es recíproco, porque damos trabajo y recibimos todo el cariño de estos chicos. Ojalá que esto ayude para otros casos», concluyó.