Hallan restos arqueológicos en Naicó

FUERON ENCONTRADOS EN FORMA FORTUITA

En una laguna cercana a Naicó, y a solo 100 metros de la casa del dueño del campo, la erosión hídrica dejó al descubierto restos óseos humanos que, tentativamente, corresponden al siglo XVII. Esa primera estimación de la edad de los restos se basa en el collar de cuentas que presentaba el cuerpo, de uso muy habitual en esa época. Las cuentas son de procedencia europea lo que muestra “que para esa época ya había contactos entre los habitantes de nuestra región y la población criolla de origen europeo”, destacó Ignacio Roca, director de Patrimonio Cultural del gobierno pampeano.
La novedad se conoció primero a través del perfil personal de la secretaria de Cultura, Adriana Maggio, en la red Facebook, y luego transmitidas oficialmente por el Boletín de Prensa de Casa de Gobierno.
Según informó Maggio, el hallazgo “fue fortuito” y ante la posibilidad de tratarse de restos humanos de periodo arqueológico, el área a su cargo dio aviso al Consejo de Lonkos Ranquel de La Pampa, a fin de que las comunidades indígenas dispongan de los modos de intervención tal como estipula la Ley 25.517 de Restos Mortales Aborígenes.
El descubrimiento ocurrió hace unos pocos días. Fue realizado por el dueño del campo donde está la laguna, y a solo unos 100 metros de la casa. El hombre comunicó la novedad a un médico que se desempeña en el cuerpo forense del Superior Tribunal de Justicia, y este profesional, al percatarse del carácter arqueológico del material, trasladó la novedad a la Secretaría de Cultura.
En la mañana de ayer, el director de Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura, Ignacio Roca, junto al presidente del Consejo de Loncos Ranquel, Pedro Coria, la arqueóloga Lía Pera y la arqueóloga Alicia Tapia, de la Universidad de Buenos Aires, se dirigieron al sitio a evaluar el procedimiento a seguir y determinar la datación estimativa de la persona hallada.
Elementos de contexto hallados junto a los restos óseos, como cuentas de collar típicas de siglo XVII, de fácil diagnóstico, así como las investigaciones previas realizadas en el sitio por equipos de arqueología desde hace 30 años, permitieron determinar “que se trata de una persona de periodo arqueológico-histórico”, comentó Maggio. “Posteriores dataciones con métodos específicos permitirán obtener un fechado más preciso en caso que las comunidades indígenas así lo requieran”, acotó.
El representante ranquel, Pedro Coria, determinó que no se continué con la exploración en el terreno hasta tanto el Consejo de Lonkos pueda dialogar internamente en parlamento y decidir cómo proceder.
“Recordamos que ante el hallazgo fortuito de materiales arqueológicos, sean de tipo humano o lítico, entre otros, se debe dar urgente aviso a la Secretaría de Cultura de La Pampa y/o a las autoridades estatales y policiales más cercanas”, indicó Maggio. “En caso de tratarse de restos humanos se debe dar previo aviso a las autoridades de las comunidades indígenas provinciales. Son ellas quienes tienen la potestad de disponer y decidir cómo proceder ante el hallazgo fortuito, o necesidad urgente de salvaguardar, restos humanos arqueológicos, así como de darles el trato afectivo y espiritual que merecen”, precisó.

Protocolos.
En diálogo con LA ARENA, el director de Patrimonio Cultural, Ignacio Roca, comentó que los restos quedaron expuestos a raíz de una bajante de la laguna, que provocó una pequeña erosión en su playa y dejó el material al descubierto. “Es muy habitual encontrar restos arqueológicos en las cosas de las lagunas porque eran lugares muy habitados a raíz de la presencia de agua”, explicó.
El director comentó que a pedido del lonco Coria se decidió no avanzar en la extracción del material hasta conocer la opinión del Consejo de Lonkos. “Este es un ejemplo de que las cosas se pueden hacer bien”, valoró Roca. “El dueño del campo le avisó al médico, el médico nos avisó a nosotros, y nosotros le avisamos al Consejo de Loncos”, enumeró. “En los últimos tiempos se ha avanzado mucho en protocolos que reconocen el derecho de las comunidades indígenas de participar en la investigación científica cuando se trata de restos humanos”, señaló. “Este caso es un ejemplo de una manera correcta de proceder”, acotó, lamentando que a veces se procede en forma incorrecta, sea por falta de conocimiento o con intencionalidad.

Cuentas europeas.
Según explicó la arqueólogo Alicia Tapia al grupo que visitó la laguna, las cuentas de collar que se encontraron junto a los restos eran de uso habitual entre las poblaciones indígenas en el siglo XVII. De hecho, ella misma tiene una enorme colección de unas 1.800 cuentas de este tipo, catalogadas, que proceden de gran parte del país, y corresponden a un mismo período histórico.
El dato interesante, destacó Roca, es que estas cuentas eran de procedencia europea. Se las conoce como “venecitas” y en general procedían de Venecia o de Holanda. “Esto nos habla de que las poblaciones de nuestra región ya tenían contacto con las poblaciones criollas de origen europeo”, destacó el investigador. De hecho, recordó, hay tratados de paz que entre los productos a intercambiar mencionan estas cuentas.
“Se usaban como un elemento de belleza y eran una moneda de cambio. Eran muy usadas por los aborígenes de esa época. Si tenemos en cuenta que hasta el año 1880 nuestra provincia era un territorio habitado y controlado por la población indígena, esto nos muestra que ya había contactos con la población de origen europeo desde hacía mucho tiempo”.
“Esta era una sociedad de frontera, y como toda, muy compleja y con múltiples formas de contacto”, abundó.
Por lo pronto, la Secretaría de Cultura esperará la opinión del Consejo de Lonkos para decidir cómo continúa con el trabajo arqueológico.