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Herencia emprendedora

Alejandro Valverde, junto a su hermano Hernán, puso en marcha «Aval», una fábrica de aberturas y cerramientos de aluminio de máxima calidad. Dos jóvenes que al negocio familiar le agregaron su propio sello y producción.
Suele suceder cuando se pone en marcha algo: un grupo de música, un equipo amateur o un emprendimiento. Hay que elegir el nombre y a veces se complica. «Es un poco relativo el significado porque en principio se me ocurrió por Alejandro Valverde. También se puede jugar con Aberturas Valverde y, al mismo tiempo, el aval que brindamos en cuanto a la experiencia y la calidad. Así que finalmente quedó en base a esos tres puntos, que el cliente elija lo que más le guste», dice el responsable de la fábrica que antes de confirmar la marca de identidad ya tenía en marcha su propia producción.
Alejandro Valverde tiene 34 años y es el responsable de «Aval», una fábrica santarroseña de aberturas y cerramientos de aluminio que salió a jugar sus cartas en un mercado tan competitivo como demandante. Una apuesta con base en el legado familiar pero que apunta al sello propio.
«Hice el secundario en la EPET 1, en la parte de construcciones, y cuando me recibí empecé a trabajar acá», cuenta Alejandro y ese «acá» es Becerra, el local de aberturas que sus padres (Nilda y Juan Carlos) abrieron hace más de 30 años y es una referencia en el rubro.
«Me gustó y seguí acá. Ellos (por sus padres) arrancaron con venta y distribución de aberturas. Durante muchos años tuvimos un proveedor pero con el tiempo el mercado fue cambiando. Ya no nos servía traer todo armado porque estábamos afuera del mercado, de lo que la gente buscaba, no éramos competitivos, así que ahí surgió la idea de poder fabricar».
Algunos amigos que habían emigrado a Córdoba para estudiar volvieron «y armaron una constructora. Empezaron a edificar y me propusieron a mí que les fabrique las aberturas para ellos, así que hace dos años arranqué la fábrica junto con mi hermano Hernán (24). En un principio trabajamos para dos complejos que construyeron mis amigos, pero después me animé a poner todos mis productos en el showroom de Becerra y dejamos de trabajar con el proveedor de Buenos Aires. Y apuntamos a generar lo nuestro».

Persianas.
La empresa familiar tenía su depósito en la calle Neuquén y el lugar se reconvirtió en usina de producción. Llegaron las maquinarias y la tecnología necesarias y la estructura se adaptó. Allí todos los días los hermanos Valverde producen lo que luego se oferta y se comercializa a través de las vidrieras de ‘Becerra’, donde Nilda aún recibe a los clientes y se encarga de las ventas.
«Tenemos modelos de aberturas que, con el doble vidriado hermético (DVH) y con persianas de aluminio, garantizan un aislamiento termo-acústico además de brindar seguridad a la vivienda. También fabricamos puertas construidas en paneles macizos de hasta 45 milímetros. Tenemos una gran variedad de diseños y colores que se adaptan a las necesidades del cliente. Y todo hecho con productos de máxima calidad», resalta Alejandro.
Otra especialidad de «Aval» son las ventanas, de media y alta prestación y con diferentes posibilidades. Y un rubro en el que la empresa decidió jugar fuerte son las persianas, hoy relegadas por la presencia masiva del vidrio pero siempre «rendidoras» gracias a sus distintos beneficios.
«Hoy apuntamos a innovar con la protección solar. Hay un producto que hoy mucha importancia no se le da y son las persianas. Nuestra idea es volver a ubicarlas en primer plano porque tiene triple prestación: protección solar, privacidad y seguridad. Los vidrios quedan muy lindos, se usa muchísimo y cero persiana, pero una cortina black out no te protege del sol todo el tiempo porque el vidrio se calienta y sigue filtrando, en cambio una persiana te frena antes ese calor», explicó Alejandro.
En ese sentido, Valverde agrega que «hoy las persianas son herméticas y existen una infinidad de colores, hay un montón de alternativas». Además, en «Aval» ofrecen la posibilidad de automatizar las persianas: de esa manera se obtiene «mayor vida útil y aumentan la sensación de confort además de ahorro energético».

En la Expo.
La puesta en marcha de «Aval» atravesó este año una prueba de fuego en cuanto a su crecimiento y proyección. A principios de mayo, en una nueva edición de la «Expo Pymes», tuvo un stand que hizo su estreno en la mayor muestra de la producción pampeana, una experiencia que Alejandro vivió mucho más allá de los tres días en que se extendió la exposición en el autódromo de Toay.
«Nos presentamos por primera vez en la Expo Pymes y la verdad que nos fue bárbaro. No solo fueron esos tres días de no parar un segundo sino que en las dos semanas posteriores fue increíble la repercusión. No nos esperábamos lo que pasó, recibíamos consultas constantemente. Nosotros íbamos con precaución a ver cómo era toda la movida de la muestra y resultó espectacular», señala Alejandro que este año también renovó su adhesión al «Compre Pampeano», la iniciativa del Banco de La Pampa para beneficio de las pymes de la provincia.

¿Cuál es la perspectiva de la empresa hacia el futuro?
«Nuestra idea es crecer y expandirnos, de hecho estamos avanzando hacia la incorporación de personal. Apuntamos a la calidad y fabricamos productos de media y alta precisión. El objetivo es entregar un producto y que después nos llamen para otro nuevo producto, no arreglar lo que ya te vendimos. Esa es nuestra ideología y hacia allí apuntamos».
La expansión de «Aval» avanza hacia toda la provincia pero también hacia territorios vecinos. «Vendemos a distintas localidades pampeanas y apuntamos hacia Neuquén. Es un mercado muy tentador, con muchas posibilidades y en eso estamos trabajando», cuenta Alejandro con el aval de la trayectoria familiar y con la garantía del trabajo.