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La herencia quesera

Lácteos Don Felipe lleva más de 60 años como una de las empresas líderes en el rubro. José Luis Bergara y su hijo son los responsables de una firma que da empleo a 40 personas y que, desde Macachín, vende sus productos a distintos puntos.
Cuando llegaba el verano, el pequeño José Luis renegaba porque era la hora de ir a la colonia de vacaciones y a él no le gustaba nada. «Bueno, si no vas a la colonia venís a la fábrica», le dijo su padre y así, a los 12 años, empezó a pintar esos quesos que ya tenían un sello de calidad. «Estaba unas horas pintando (el color negro del sbrinz, por ejemplo) y la verdad que me empezó a gustar. Después empecé a hacer otras cosas como envasar y mi viejo me empezó a pagar, así que esperaba los veranos para venir a la fábrica».
José Luis Bergara tiene 32 años y se ríe al recordar la anécdota de la infancia. Hoy es la tercera generación en el manejo de una fábrica pionera en La Pampa, una pyme que da empleo a 40 personas y comercializa sus distintos productos lácteos -sobre todo como mayorista- en distintas ciudades y provincias del país.
Con los quesos como gran punto fuerte, ‘Lácteos Don Felipe’ también produce leche, crema, dulce de leche, ricota, muzzarella.
«A mí siempre me gustó trabajar así que cuando terminé el secundario me fui a Villa María, en Córdoba, para estudiar Ingeniería en Alimentos. Volví en 2012 y con mi papá en ese momento acordamos empezar una nueva etapa, sobre todo con la incorporación de tecnología, un equipamiento que permitió que se trabaje de una manera mucho más eficiente. Eso nos permitió tener una expansión y un crecimiento muy importante», cuenta José Luis.
Ese crecimiento llevó a que la firma de Macachín tenga un volumen de producción de 1.600.000 litros mensuales. «Hoy el 90 por ciento de lo que se produce es queso, en sus distintos tipos: blandos, semi duros y duros, el cremoso, port salut, barra para fetear, masa para muzzarella. La mayor parte de la producción va a Capital Federal y provincia de Buenos Aires, abastecemos directamente nosotros como mayoristas. Son clientes de muchos años, muchos de ellos que mi papá fue haciendo a lo largo del tiempo y que hoy se mantienen comprando lo que hacemos».
En algunos supermercados de Santa Rosa también se consiguen los Lácteos Don Felipe y, a través de distribuidores, llegan a distintos puntos de la Patagonia. «También tenemos clientes estacionales en Villa Gesell y Necochea, es decir que cuando llega la temporada de verano se abastecen con nosotros».

Pionero.
José Luis Bergara padre tiene 68 años y una memoria prodigiosa para recordar cada detalle, cada nombre, fecha y anécdota que permite recorrer la historia de una fábrica que nació en 1955 en Rolón de la mano de su papá, José Alfonso, y que en ese largo camino tuvo momentos muy complicados, imposibles de evitar en un país donde los vaivenes políticos, económicos y sociales obligan a dormir con un ojo abierto para esperar las noticias del diario del día siguiente.
«Mis padres nacieron en General Villegas que en ese momento era un polo tambero muy importante y había muchas fábricas lácteas», recordó José sobre el inicio de un camino que los llevó por distintos lugares hasta desembarcar en Rolón, el salto previo al definitivo Macachín en los inicios de los ’80.
«En la década del ’90 decidimos hacer cosas nuevas y la verdad que no nos fue nada bien, el ’96 fue el peor momento y estuvimos concursados. Nos costó muchísimo poder salir, pero apostamos a seguir y hubo mucha gente que confió en nosotros. Los productores, por ejemplo, porque sin ellos hubiese sido imposible seguir. La gente del pueblo que confió también, hay mucha gente a la que vamos a estar agradecidos de por vida. Hoy tenemos empleados que trabajan en la fábrica desde hace 40 años, hubo otros que se jubilaron, que habían empezado con mi papá. Entonces esas cosas te hacen mirar hacia atrás y poder valorar realmente el trabajo que hacemos, porque tanto mi hijo como yo estamos de lunes a lunes y nos ocupamos de todo, de que las cosas funcionen como debe ser».

Sabor pampeano.
Los productos Don Felipe estarán en la próxima edición de ExpoPymes, del 3 al 5 de mayo en el Autódromo de Toay, en un stand del Consorcio de Industrias Lácteas de La Pampa. Y en ese sentido, José Luis valora que en la provincia avance cada vez más el consumo «de lo local», el valorar lo que se genera en estas tierras por sobre lo que llega desde otros lugares.
«Es cierto que hay una tendencia hacia valorar lo pampeano, creo que se aprecia que acá se producen cosas de muy buena calidad y está bueno que eso sea cada vez más masivo. Nosotros nos abastecemos de varios tambos de la zona, es toda producción pampeana y así se genera una retroalimentación entre los distintos rubros. Hace poco se hizo en Santa Rosa un encuentro con empresarios del rubro y fue muy fructífero porque gente que está en lo mismo que vos te puede dar una mirada desde afuera: tus puntos fuertes, los débiles, lo que te falta. En ese sentido es muy constructivo y te sirve tener una cadena pampeana que haga mover toda la producción local».
Don Felipe tiene su planta industrial sobre la ruta provincial 1, a la salida de Macachín hacia el sur, y desde allí parten diariamente los tres camiones que son propiedad de la firma y que transportan la carga hacia los diferentes puntos de venta. La empresa se equipó con tres tinas con capacidad para almacenar seis mil litros de leche cada una y la tecnificación le permitió al emprendimiento familiar ajustar la eficiencia y la calidad de los distintos envasados.
«A mi hijo le gustó esto, decidió irse a estudiar y volvió para trabajar codo a codo. Siempre hay proyectos para crecer pero la experiencia te marca que tiene que ser a medida. Cuando uno tiene 20 años se mueve con un idealismo que te lleva a ir por todo, pero hoy te das cuenta que lo principal es estar ordenado: con los productores, los clientes, los empleados, con los impuestos. Con todo lo que hay que hacer para que las cosas funcionen. Y hoy, con todas las dificultades -con una boleta de luz y una de gas que cuando llegan no lo podés creer- podemos decir que lo cumplimos», resalta el mayor de los Bergara, uno de los responsables de una empresa que ya pasó los 60 y que conoce perfectamente el significado de la palabra pionero.