“Hubo especial ensañamiento y desprecio con las mujeres”

SUBZONA 14 II: BARABASCHI Y PUMILLA HABLARON ANTE LOS REPRESORES

Raquel Barabaschi y Juan Carlos “Pinky” Pumilla, ambos querellantes, cerraron con evidente emoción y un fuerte abrazo la jornada de alegatos en el juicio de la Subzona 14 II después de hablar ante el Tribunal Oral Federal y el silencio de los represores pampeanos.
Barabaschi afirmó que hubo “especial ensañamiento” con las mujeres por parte del aparato represivo de la última dictadura cívico militar. Dijo que los juicios de lesa humanidad dieron “por tierra” con el concepto de que La Pampa “fue una isla” en la dictadura y advirtió que esa premisa “fue acuñada por sectores partícipes y/o cómplices, interesados en que no se conociera la verdad de los horrores y violaciones a los derechos humanos en la provincia”.
Sobre el trato a las mujeres en la represión, señaló que “tenemos una deuda pendiente: la violencia sexual ejercida sobre las víctimas que ha sido social y judicialmente invisibilizada”.
“Aunque se habla poco del tema, la pelea porque esos crímenes y vejaciones se consideren como delitos imprescriptibles de lesa humanidad, también han sido bandera y motivo de denuncia de quienes batallaron estos años por llevar a la cárcel común a todos los genocidas”.
Para avanzar en la reestructuración económica, política, social, sindical y cultural del país, siguió, el plan genocida buscó disciplinar y aniquilar a la clase obrera, estudiantil e intelectual y también intentó imponer un “disciplinamiento de género y desarrolló un particular ensañamiento sobre quienes éramos consideradas doblemente transgresoras, tanto de los mandatos que nos confinaban al mundo del hogar como del orden social que se debía conservar con la vigencia de ese aliado histórico y fundamental del capitalismo, que es el patriarcado”.
“El sistema nos quería sumisas, calladas, en el hogar o incursionando en profesiones u oficios concebidos como adecuados para las mujeres. Los represores se ensañaron doblemente con nosotras porque desafiamos esos estándares, elegimos que carrera estudiar, como vivir, relacionarnos, militar, y eso los perturbaba. Ellos se sentían dueños de nuestras vidas, nuestros cuerpos, nuestros destinos”, agregó.
Un informe sobre violencia sexual y de género de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad señala que por esos delitos fueron condenadas unas 95 personas (dos mujeres y 93 varones), en causas que involucraron a 99 víctimas (67 mujeres y 22 varones), aproximadamente un 20 por ciento del total de casos de violencia sexual. Es “un claro mensaje de impunidad y disciplinamiento del Estado que se perpetúa también hoy ante otras formas de violencia que sufrimos las mujeres”, agregó.
Barabaschi comentó que en el juicio “histórico” de la Subzona 14 II “quedan claramente identificados los distintos colectivos que fuimos víctimas del Terrorismo de Estado en La Pampa, y en cada uno de ellos, se nota el especial ensañamiento con las mujeres pertenecientes a los mismos, el autoritarismo y desprecio con el que fuimos tratadas”.

Abusos.
En esa línea, explicó que las mujeres secuestradas de la UTN de General Pico “fuimos víctimas de tormentos, manoseos, golpes, picana, violación, maltrato físico y psíquico e insultos. Nos recriminaron que estudiábamos Ingeniería, ‘una carrera para hombres’ , nos trataron de subversivas y asesinas”.
También se refirió as las mujeres del movimiento siloista, a quienes los represores “las trataron de subversivas, locas, y las acosaron sexualmente creyéndose con derechos a abusar de ellas, planteándoles que practicaban ‘el amor libre’, dando por sentado que tenían sexo con cualquiera”.
“Los represores también pedían que le llevaran las chicas prostituidas a la planta alta para violarlas, algunas menores de edad, según la celadora Norma Trohuil, una de ellas quedó embarazada y la llevaron al hospital a practicarle un aborto”.
Además, indicó que “la mala noticia para los genocidas, y el sistema que los sostiene, es que las mujeres no bajamos los brazos, aún a costa del desprecio y el escarnio, nos pusimos de pie, seguimos luchando, dimos nuestros testimonios en la búsqueda de Memoria , Verdad y Justicia, y no lo hemos hecho en el marco de una necesidad personal”.