Insólito: Santa Rosa se quedó sin arena de médano

LA MUNICIPALIDAD DE TOAY APLICA UNA ORDENANZA QUE RESTRINGE LA EXTRACCION

En los corralones y distribuidores de este insumo básico para la construcción, el precio se duplicó. “Somos muchos los que trabajamos de esto, no sabemos qué vamos a hacer”, reclamó un muchacho que distribuye arena con su camión.
Que en la provincia de La Pampa falte arena de médano es una noticia que no puede menos que ser calificada como insólita o increíble. Sin embargo, está ocurriendo. La situación se empezó a sentir con fuerza a principios de la semana pasada, luego que la municipalidad de Toay, en cuyo ejido se encuentran las cuatro canteras que proveen al conglomerado Santa Rosa-Toay, endureciera las normas para la extracción de arena. “No queremos prohibir pero sí controlar”, sostuvo el viceintendente de la localidad, Rodolfo Alvarez. En los corralones, lo mismo que entre los albañiles, arquitectos y maestros mayores de obra, hay mucha preocupación.
La situación tomó cuerpo a principios de la semana pasada luego que los concesionarios de las cuatro canteras toayenses fueron informados desde la municipalidad de esa localidad que no podían seguir sacando arena hasta tanto les dieran la autorización nuevamente. Allí empezó un problema que tuvo un rápido efecto dominó y fue agravándose con el paso de los días.
Los albañiles que hacen obras pequeñas fueron los primeros en sentir el impacto de la medida, porque es un sector que no trabaja con stock sino que compra pequeños volúmenes a medida que el avance del trabajo lo demanda. Según afirmaron algunas personas consultadas, varias obras están paradas por este motivo.
La decisión se comunicó a los extractores y distribuidores de arena el último viernes del mes de junio, y se efectivizó en la primera semana de julio. Para anteayer, viernes 6 de julio, prácticamente no había arena de médano en Santa Rosa. Lo poco que se podía conseguir, tenía un precio 100 por ciento por encima de la semana anterior.

Impacto social.

Desde el corralón “El Vasco Viejo” confirmaron la situación y advirtieron que “afecta mucho la parte social” al punto que “en esta semana la mitad de los albañiles no trabajó”. En el corralón de la avenida Circunvalación “nos quedamos sin reserva” y lo muy poco que pudieron apartar, lo destinaron a clientes tradicionales del comercio, comentó su propietario.
Al empezar la semana el metro cúbico de arena de médano costaba 250 pesos; para el viernes ya estaba cerca de los 500 pesos.
“Es muy extraño todo esto y a mi me duele por la gente que trabaja, porque es gente que si no trabaja no come, y que en su mayoría ni siquiera tienen obra social”, reflexionó “el Vasco” al responder a la consulta de LA ARENA. En el caso de su comercio, se provee de la cantera ubicada al suroeste de Toay, adjudicada al señor Ponzo.

Camioncito.

“A nosotros nos mató”, graficó Diego, un muchacho que vive de distribuir arena con su pequeño camión. “Fue en la última semana, de un día para otro. Fuimos a la cantera y nos dijeron que no podían cargarnos. Y ahora si vas, está todo cerrado”, aseguró. Diego también se provee de la cantera ubicada en la zona conocida como “médanos de pull-oil”, al sur del casco urbano toayense.
“Mi trabajo consiste en ir a la cantera, cargar mi camioncito, y después hacer el reparto. Bajo 1 ó 2 metros (cúbicos), según me pidan, o el viaje completo. Ahora no puedo hacer ningún viaje más”, aseguró.
En su caso, el costo del metro cúbico estaba en 350 pesos, que a raíz de todo esto subieron a 700 pesos. “Ahora ya no tengo ni un restito para repartir”.
“Somos un montón los que trabajamos en esto, y que nos corten los brazos de esta manera… no sabemos qué vamos a hacer”, se preocupó.

LA POSTURA DE LAS AUTORIDADES DE TOAY
“Prohibir no, regular sí”
“No es que se impide sacar, sino que se regula la extracción de arena de médano”, sostuvo el viceintendente de Toay, Rodolfo Alvarez, al ser consultado por la situación y las quejas de la gente vinculada a la construcción. La nueva normativa, explicó, es consecuencia del Plan Estratégico Territorial que aprobó el Concejo Deliberante de Toay en noviembre del año 2016 y que de a poco empieza a aplicarse en sus variados aspectos.
“Lo que nos preocupa es que la extracción de arena no sea de una forma desmesurada y que eso genere un impacto ambiental que después traiga aparejadas consecuencias para la comunidad”, señaló el viceintendente. La nueva regulación no se limita a la arena de médano, sino que comprende todo tipo de árido, mineral o material de construcción que haya sido declarado en el ámbito jurisdiccional de Toay.
Territorialmente la limitación alcanza a la zona urbana y periurbana de Toay, lo que deja liberado para el desarrollo de la actividad extractiva el resto del extenso territorio que tiene la localidad.
“Nosotros ya dialogamos con los productores sobre este nuevo plan de trabajo, ellos lo entendieron, y de hecho sabemos que uno de ellos está por comenzar los trámites para autorizar una cantera que está un poco más lejos”, comentó Alvarez.
“Sabemos que los productores y los albañiles se quejan, pero nosotros estamos en el medio entre los reclamos de ellos, que quieren trabajar, y los planteos que nos hacen vecinos y organizaciones ambientales, porque hay lugares donde se está extrayendo mucho material y no hay medidas de remediación en marcha”, señaló.
Las definiciones que enmarcan esta nueva pauta de trabajo se encuentran en contempladas en el Plan Estratégico Territorial de Toay, cuyo texto completo puede descargarse de internet como archivo tipo “pdf”. En la página 167 se lee: “La Constitución provincial estable que todos los habitantes tienen derecho a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado y que es obligación del Estado proteger el ambiente y los recursos naturales, promoviendo su utilización racional y el mejoramiento de la calidad de vida”. Ese marco legal ordena a los municipios “dictar normas que aseguren: la protección del suelo, la flora, la fauna y la atmósfera; un adecuado manejo y utilización de las aguas superficiales y subterráneas; y una compatibilización eficaz entre actividad económica, social y urbanística y el mantenimiento de los procesos ecológicos esenciales”.
“Esto tiene todo un marco legal, no es una decisión caprichosa de la municipalidad de Toay”, evaluó Alvarez.