Instan a “mejorar la calidad de granos”

COLONIA BARON: SE REALIZO UNA CHARLA SOBRE EL CULTIVO DE TRIGO

El ingeniero Miguel Fernández estimó que la superficie de trigo cubriría las 400 mil hectáreas en La Pampa. Dijo que los granos registran bajos niveles de proteínas. Aconsejó respetar la época de siembra y almacenar correctamente la producción.
COLONIA BARON – En el balneario municipal de la localidad de Colonia Barón se realizó hace unos días una charla abierta sobre el cultivo de trigo, promovida desde el Ministerio de la Producción de la provincia, la Universidad Nacional de La Pampa y la municipalidad local. Unos 30 agropecuarios de la zona siguieron con atención las exposiciones del ingeniero agrónomo, Miguel Fernández y el licenciado en Administración Agropecuaria, Santiago Ferro Moreno, ambos de la Facultad de Agronomía de la Casa de Estudios pampeana. La iniciativa contó con la presencia del director de Agricultura, Carlos Ferrero, y la intendenta local, Sonia Luengo.
Tanto en su exposición como en diálogo con LA ARENA, Fernández avizoró un aumento de la superficie de siembra en la campaña 2018/2019 e instó a los hombres de campo a mejorar la calidad de los granos principalmente los niveles de proteínas. “Por una cuestión cultural, el productor tiene al trigo-pan incluido en su rotación, lo había abandonado por una cuestión de precios, pero cuando el valor se recupera vuelve a sembrar”, dijo el especialista.
“Hace 4 ó 5 años la superficie sembrada en La Pampa fue de 90 mil hectáreas, en 2017 se sembraron casi 300 mil y para este año se sembrarían unas 400 mil. También hay expectativas para la cebada cervecera, cuya superficie sembrada el año pasado fue de 5.000 hectáreas”, indicó.
La época de siembra ideal del trigo depende mucho de las semillas. “El productor que tenga una variedad de ciclo largo se aconseja la implantación en mayo, ciclo intermedio en junio y corto en julio, no puede intercambiar ni demorarse porque si lo hace va a decaer la calidad del grano porque su llenado va a ocurrir en una época no adecuada”, apuntó.
A las semillas “hay que elegirlas por su ciclo, época de siembra y que le aseguren al productor un mínimo de calidad porque estamos teniendo problemas de calidad de granos. En calidad comercial, en peso hectolítrico estamos muy bien, pero hay que tener cuidado con el almacenaje porque el cereal dañado está creciendo (granos partidos) porque no se guardan en las mejores condiciones en los silobolsas. Todo eso después tiene incidencia al momento de la comercialización”.

“Por debajo de exigencias”.
El mercado exige más calidad. “Los exportadores, en 2017, no compraban con menos de 10,5% de proteínas, lamentablemente en La Pampa estamos en ese nivel o por debajo. Los departamentos más productores, que son Conhelo y Guatraché, están en el 9%, por debajo de las exigencias”, señaló.
“La proteína es compleja de lograrla porque es una combinación entre la genética y el ambiente. Si elegimos una buena variedad de semillas y a su vez las fertilizamos en el momento adecuado no deberían tener problemas para alcanzar una buena proteína”, aconsejó.
Los rindes “vienen creciendo”, aunque menos que la media nacional, que supera los 3.000 kilos/ha. En La Pampa “la línea de 2.000 kilos/ha pasa por Colonia Barón y a medida que nos alejamos hacia el oeste los rendimientos promedios van bajando”, dijo Fernández.
Consultado sobre si es posible potenciar el rendimiento, respondió que “se puede estabilizarlo, no buscando el máximo rendimiento posible sino uno aceptable, estable y con calidad comercializable. Eso se logra eligiendo la variedad adecuada de semillas, época de siembra justa para el llenado del grano, fertilizando en el momento preciso y reservando agua en el barbecho para tener más chances de obtener mayor utilidad”.
En la campaña anterior, la aparición de la roya amarilla afectó al trigo sembrado. Después de mucho tiempo, los productores tuvieron que aplicar fungicidas para mantener el rendimiento. La roya es un hongo que “existe desde hace muchos años, pero la raza que ha aparecido es muy virulenta, no se sabe cómo entró al país. Los productores deben estar atentos porque ataca más tempranamente que las otras especies”.

Producción en ascenso.
La siembra de trigo es beneficiosa para el suelo. “Entre trigo, cebada cervecera y algún otro cultivo invernal de gramínea deberían haber unas 500 mil hectáreas para sostener el carbono en el suelo y no se vaya a la atmósfera. Esa materia orgánica puede llegar a mejorar la infiltración, captando mejor el agua que un suelo que está desnudo por fuera”.
El año pasado, la producción triguera del país ascendió a 16 millones de toneladas, de las cuales 6 se manufacturaron y 10 se exportaron. Para este año, si el tiempo acompaña, se espera una producción de 20 millones de toneladas y otra vez 6 quedarán en el mercado interno y el resto irá a la exportación.
Con semejante cantidad “no podemos lograr el pan para todos los argentinos porque la exportación es el único objetivo y eso no puede suceder. Se tienen que buscar mecanismos para que primero se alimente bien nuestra población y el excedente se exporte. A mí me resulta incómodo ver que se tiren manzanas, naranjas, leche, cuando hay tanto hambre en Argentina”, finalizó Fernández.

Costos de siembra atados al dólar
Ferro Moreno expuso sobre “Costos y tomas de decisiones”. La estructura de costos de la siembra “está muy atada al precio del dólar”, afirmó el disertante en diálogo con LA ARENA. “La expectativa futura en los mercados plantea un dólar cercano a 30 pesos para diciembre y eso implicaría para el productor una devaluación del 17 al 20 por ciento en el aumento de costos en pesos. Otra variable a tener en cuenta es el combustible, la comercialización y transporte que van a repercutir de una manera importante”, abundó.
Igualmente, “las expectativas de precios del cereal son interesantes. Estamos en un 22% de un precio futuro superior al del año pasado en dólares. Los productores están tentados por la parte de los ingresos a sembrar trigo, pero la estructura de costos también ha acompañado ese aumento”.
Planteó un rendimiento de 1.000/1.100 kilos/ha, según el paquete productivo, hasta 2.500 kilos/ha para cubrir los costos y obtener una ganancia. Algunos lotes dan 3.100 kilos/ha.
Guatraché es una zona triguera, pero allí los hombres de campo “nos planteaban mejorar la proporción de cebada, de un 20% llevarla al 50% para disminuir los riesgos del mercado porque entendían que el trigo estaba muy volátil y había un rumor sobre le incorporación de retenciones con un precio elevado. Eso no va a desestimular la siembra de trigo, pero si llegan a reactivarse las retenciones va a caer la credibilidad y va a impactar en los mercados”, completó.