Investigaron a padre de un piloto

MEGAESTAFA DE FACTURAS "TRUCHAS" EN EL AUTOMOVILISMO

La causa que investiga la estafa millonaria a la AFIP tuvo como imputado al padre de un automovilista pampeano. Al hombre le allanaron una propiedad en Santa Rosa pero no encontraron “nada interesante” para el expediente judicial.
Fuentes del Juzgado Federal de Quilmes aseguraron ayer a LA ARENA que Prefectura Naval Argentina (en La Pampa es la Policía de Seguridad Aeroportuaria) allanó un domicilio en la capital provincial.
El procedimiento se hizo apenas comenzó la investigación, pero al parecer no lograron encontrar elementos que sirvieran en la investigación. Por lo tanto el padre del joven piloto quedó sólo como imputado y aseguraron también que, por los resultados del procedimiento, “no habría tenido injerencia en nada”.
“No hay automovilismo sin facturas truchas”. Es un testimonio que se repite en las fuentes del Turismo Carretera, los que están en las carreras en cada fin de semana. No importa la categoría ni el autódromo en que se corra. En todo el país. Es un sistema aceitado, entre los pilotos, los auspiciantes y los aportantes de las facturas truchas. Tan aceitado que basta con poner en Internet cómo financiar una carrera para que alguien revele la operatoria.
Las empresas quieren evadir impuestos, los pilotos ganan auspicios (aunque por un monto menor al que se declara en las facturas) y Claudio Gómez, uno de los líderes de la banda de las facturas truchas -actualmente preso-, se quedaba con el 4% de cada factura. Así los pilotos funcionaban como nexo entre las empresas y la banda.

En La Pampa.
El sitio Infobae fue uno de los primeros medios en nombrar a la ciudad de Santa Rosa en la ruta de allanamientos que la justicia federal de Quilmes solicitó a Prefectura Naval para dilucidar la millonaria estafa a la AFIP. Esos datos fueron publicados por este diario en su edición de ayer. Dentro de esa información se aseguró que el juez federal Luis Antonio Armella y su secretario, Roberto Minguillón, fueron quienes ordenaron la realización de más de 50 allanamientos en localidades como Santa Rosa, Pinamar, La Plata, Avellaneda, Sarandí, Quilmes, Lanús, Lomas de Zamora, Bolívar, Tandil, Ezeiza, Exaltación de la Cruz, Ciudad de Buenos Aires, Puerto Iguazú, Córdoba, Rosario, Lomas de Zamora, Santa Cruz, entre otros lugares.
En este sentido, fuentes de tribunales de Quilmes consultadas ayer por LA ARENA dieron a conocer que, el pasado 28 de noviembre (hace casi un año), policías de Seguridad Aeroportuaria -bajo la órbita de la PNA- “allanaron un domicilio en Santa Rosa”, que sería propiedad del padre de un automovilista que compite a nivel nacional. Esta misma fuente confió que “se fue a buscar documentación referida a la generación de facturas apócrifas y empresas, pero no se encontró nada y quedó como imputado, nada más”. Así mismo sostuvo que “fue la única persona de La Pampa que se investigó”.

“Clientes”.
De acuerdo a la investigación, la organización delictiva consiguió sus primeros “clientes” entre algunos pilotos y escuderías de Turismo Carretera (TC), en sus distintas categorías, entre ellas la del Top Race. En la causa se estableció que Gómez era el encargado de conseguir los “clientes” y que por esa actividad, Russo le “pagaba” 150.000 pesos por mes, más el 4% de la facturación conseguida en cada factura.
Para lograr su cometido el “socio” de Russo -también detenido- montaba un show en las inmediaciones de cada circuito. Cada fin de semana llegaba temprano a la pista en que se corría -no importaba donde fuera- con sus camionetas relucientes y una docena de provocativas promotoras con sombrillas en la mano, y los “clientes” llegaban como abejas a la miel. Entre los pilotos más comprometidos se encuentran, Daniel Vázquez, integrante del equipo Quilmes Plas Racing; Fabio “Kelo” Torres, un bolivariense corredor de Turismo Pista en las clases 2 y Mariano Tripichio. Los tres -conocidos en el ambiente fierrero aunque no tanto para el gran público- fueron detenidos y después excarcelados por el magistrado.
Pero no fueron ni son los únicos pilotos bajo la lupa de la Justicia. Tanto es así que ya fue allanada la Asociación Corredores Turismo Carretera (ACTC) y hasta han cruzado datos de facturaciones, publicidad y contratación de servicios con la base de datos de la AFIP.
Durante la instrucción de la causa, los investigadores escucharon frases como “no hay automovilismo sin facturas truchas”. Sucede que los pilotos deben acceder a una pequeña fortuna cercana a los $ 600.000 para participar solo en una carrera. Al parecer, y siempre según la investigación, en el Turismo Carretera el sistema de las facturas truchas está más que bien aceitado.

Descubrimiento.
La AFIP descubrió esta fabulosa maniobra delictiva casi por casualidad. O no. A un funcionario de línea le llamaron la atención los millones de pesos que en poco tiempo había facturado una ignota empresa que estaba a nombre de María Fernández.
Más dudas surgieron cuando descubrieron que la mujer comenzó a facturar sumas desmesuradas a los pocos días que se inscribió en la AFIP, pero que hasta antes de eso, no tenía ni siquiera un empleo formal.
La configuración del delito terminó de establecerse cuando los especialistas de la Administración de Ingresos Públicos, y de Prefectura, descubrieron que las facturas electrónicas de la presunta empresaria María Fernández, eran impresas desde una computadora cuyo IP -toda computadora conectada a Internet o a cualquier red posee una identificación única, llamada dirección IP (en inglés, Internet Protocol), compuesta por cuatro combinaciones de números- era utilizada por otras empresas también creadas de un día para el otro y cuyos titulares hasta ese momento o no tenían trabajo o eran beneficiarios de planes sociales.