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Jueza dura con la Policía con una médica

EN UNA CAUSA POR ABUSO EN VICTORICA

La jueza de audiencia de General Pico, María José Gianinetto, condenó a un jornalero (24 años) a nueve años de prisión, tras encontrarlo culpable de los cargos de «abuso sexual con acceso carnal en concurso real, con lesiones leves calificadas por haber sido cometido contra la persona con quien mantenía una relación de pareja y agravado por la violencia de género».
El hecho se debatió a lo largo de dos jornadas, en el marco de la cuarta circunscripción judicial con asiento en Victorica, con la intervención del defensor particular Juan Carlos De La Vega y, de los fiscales Alejandra Moyano y Armando Agüero. Los fiscales pidieron una pena de diez años, tras sostener la acusación por todos los cargos; y el defensor entendió que solo se lo debía condenar a dos años de cárcel, por la figura de lesiones leves.
La jueza acreditó que el 29 de julio de 2018, la denunciante fue atacada por su ex pareja, quien irrumpió en su domicilio de manera violenta para llevarla luego a la habitación, donde la sometió sexualmente tras tomarla del cuello. El imputado continuó la agresión y recién cesó en su actitud, luego que fuera golpeado con un caño por la mujer.
Ante la jueza, la damnificada ratificó los hechos y las denuncias que había realizado con anterioridad. Explicó que a poco de iniciada la relación, el imputado se comenzó a mostrar violento con ella, por lo cual requirió restricciones de acercamiento. Sobre el último hecho aseguró que el acusado entró a su casa luego de patear la puerta y la llevó a la habitación donde abusó de ella. También marcó que recién se retiró de su vivienda luego que lo golpeara con un caño.
La jueza indicó que el relato de la víctima se vio «fortalecido» por demás testimonios de los profesionales que intervinieron, como la trabajadora social de la Unidad Funcional de Género de Santa Rosa, quien señaló que la damnificada presentaba «un cuadro de vulnerabilidad subjetiva, con malestar corporal, golpes, dolor en el bajo vientre y llanto incontenible».

Sentencia.
La jueza destacó que el acusado reconoció haber estado esa tarde en la casa de la damnificada, y que estaba enojado porque, según sus palabras, la había visto con otro hombre en el pueblo. También reconoció la existencia de una discusión, pero negó el abuso sexual.
«Coloca a la denunciante en un rol de vengadora, que sólo intenta hacerle daño ante el supuesto abandono de su parte, resultando esta denuncia tan sólo una revancha ante su decisión de terminar la relación. Pero ello en ningún modo puede ser tenido por cierto ante la contundente prueba traída a debate. Por el contrario, fue evidente el temor y afectación que le provoca toda esta situación, lo que incluso se ve ratificado por el resto de los informes de los profesionales que la atendieron. El contexto de violencia fue probado no solo por los dichos de la denunciante, sino también por su propia hija, expresando haber visto a su madre golpeada en reiteradas oportunidades», indicó la jueza.
También cuestionó la atención que recibió la denunciante, por parte de algunas esferas oficiales. «Mención aparte merece la actuación de los organismos del Estado que interactuaron con la víctima de este caso y de la peor manera: momentos después de ocurrido el hecho, concurre a la comisaría de su localidad, donde no le fue recibida la denuncia», siendo atendida por un oficial al que «identificó como amigo y vecino del acusado».
Por último reprochó la actuación de la médica que la atendió, quien en «una demostración absoluta de falta de empatía y sensibilidad, se limitó a decirle que fuera a hacer la denuncia y le entregó un certificado médico».