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La cara pampeana de la Copa Libertadores

HISTORIAS DEL FUTBOL NUESTRO: JUGADOR, PRODUCTOR Y ACTOR

Rostro serio y atuendo completamente negro. Mientras se suceden imágenes de jugadores de River y Flamengo, el futbolista, imparcial, levanta sus brazos, saluda a la tribuna y agita una bandera gigante. Festeja, aplaude a la hinchada y, al final, levanta la Copa Libertadores 2019. Ya reposa en el trono de los ganadores del máximo trofeo continental.
La promo de Fox Sports invita a mirar la final del 23 de noviembre. En Santiago de Chile se enfrentarán los dos mejores equipos de fútbol de Sudamérica. Su obsesión es la copa. Y el que anticipa el festejo final es Ramiro Fossaceca. Ex futbolista y actual productor de las transmisiones de la Superliga Argentina de Fútbol (SAF), el joven pampeano es el protagonista principal del spot.
«La grabé hace dos meses y salió ahora. Fueron doce horas de grabación con un ventilador gigante para hacer flamear la bandera», dice con una sonrisa el ex delantero de All Boys de Santa Rosa al hacer referencia al comercial, que dura 35 segundos.
«Me gustó mucho hacerlo. Generalmente hago de referencia para los ‘demos’, para chequear luces, cámaras, cromas y dejar todo listo para cuando llegan los artistas o deportistas» que tienen que hacer las promos o los comerciales. «Para las semifinales de la Libertadores lo hicieron con jugadores de Boca y River, pero en esta ocasión me ofrecieron grabarla y ahí salió», resume.

El futbolista.
Hijo de santarroseños (Eduardo Fossaceca y Patricia Calloni), Ramiro nació en General Conesa, Río Negro, donde su papá había ido a trabajar para Gas del Estado, aunque a los 3 años regresó a la capital pampeana junto a su mamá.
Sus primeros pasos como futbolista los dio en las infantiles de All Boys, tuvo un paso por Estudiantes y luego recaló en General Belgrano, hasta que a los 14 años sus condiciones le permitieron dar el salto. Su destino fueron las inferiores de Ferro de Caballito, institución con la que terminó de formarse y llegó a jugar la B Nacional.
Su siguiente club fue Defensa y Justicia, pero no logró continuidad y decidió probar suerte cruzando el Atlántico. El Foggia Calcio italiano y el Albox español, ambos en el ascenso, lo acogieron mientras organizaba sus papeles en Europa.
Las cosas no salieron como esperaba y en 2006 regresó a Santa Rosa para jugar seis meses en la Liga Cultural con la camiseta de All Boys. Defensores de Villa Ramallo, en el por entonces Argentino «B», fue su nuevo trampolín a Europa.
Pasó por el Noventa Calcio de la Serie D italiana, por el Biaschessi de la tercera división de Suiza y por el Chioggia Sottomarina, otra vez en Italia, donde sufrió una lesión ligamentaria en una rodilla. Tras la operación y la recuperación en Argentina se sumó al Biagio Nazzaro, de la liga Eccellenza italiana, pero jugó tres partidos y otra lesión lo golpeó: los meniscos de la misma rodilla.
«Me recuperé y volví a Europa otra vez, pero sin muchas ganas. Estuve entrenando un tiempo, pero no me aguantaba el día a día, había perdido el entusiasmo. Así que decidí no jugar más», recuerda hoy Fossaceca, que tenía apenas 25 años cuando decidió cerrar el que hasta entonces era el capítulo más importante de su vida.

El comunicador.
«Cuando me rompí los ligamentos me fui a operar a Córdoba, a Talleres, y unos amigos santarroseños (entre ellos el también futbolista Silvano Rivero) me insistieron y me dieron una mano para terminar el secundario», explica. A Ramiro le restaban unas materias de quinto año porque había abandonado los estudios cuando lo promovieron a la Primera de Ferro. «Uno en ese momento piensa que ya está, pero no hay nada más lejano», apunta.
«Entonces cuando decidí dejar el fútbol definitivamente, gracias a que había terminado el secundario me fui a estudiar Periodismo Deportivo a Buenos Aires. Y después hice la Licenciatura en Comunicación Audiovisual en la Universidad de San Martín», explica el ex futbolista de 34 años, que primero vivió de algunos ahorros que le habían quedado de sus excursiones europeas y luego empezó a trabajar la Subsecretaría de Seguridad de Espectáculos Futbolísticos.
Sus vinculaciones con el deporte y sus conocimientos de comunicación le permitieron recalar en el programa Fútbol para Todos (FpT) como asistente de producción en 2011. Trabajó como productor fijo de River Plate en la última etapa de Ramón Díaz y en el comienzo de la era Marcelo Gallardo, y en el Instituto Terciario del mismo club se desempeñó como coordinador de la carrera de Periodismo Deportivo. «Hicimos un trabajo muy lindo, generando pasantías, ciclos de charlas, conferencias… Aprendí mucho en River», agradece.
Con el cierre del FpT pasó a trabajar un tiempo en Telefé (uno de los canales de aire que había adquirido los derechos de pantalla para transmitir el fútbol), y cuando Fox Sports compró los permisos fue convocado para conformar un equipo de producción para la Superliga.
Allí se desempeña actualmente, como una especie de nexo entre Fox y Torneos y Competencias (que es la empresa que genera los contenidos), yendo y viniendo para llevar a la pantalla las alternativas de los diferentes partidos de la máxima categoría del fútbol argentino.

El «actor».
«No, estoy re lejos de ser actor», sonríe cuando es consultado sobre su rol protagónico en la promo de la final de la Libertadores. «Siempre me relacioné con la gente de artística y marketing. Como teníamos vinculación con los clubes, me convocaban para hacer entrevistas con jugadores, y después empecé a hacer de ‘referencia’ para las producciones», comenta, y explica que en su tarea es una especie de ‘doble’ para chequear los diferentes elementos antes de que lleguen los protagonistas a hacer las grabaciones.
«Generalmente me hacen hacer de jugador de fútbol, y es algo que me divierte, me gusta», añade el pampeano, que en 2005 ya había tenido un acercamiento a los medios como actor al grabar una publicidad para una plataforma de videojuegos.
«Fueron a hacer un casting a un entrenamiento y quedé», recuerda. «Yo era el capitán de la Selección de Brasil, que jugaba en cancha de Racing con Alemania. Terminaba el partido, los dos capitanes intercambiábamos las camisetas y después lo hacían todos los jugadores y los hinchas. Era como una especie de mensaje de paz», agrega al describir aquel comercial que lo metió en un mundo al que volvería 14 años después. Y ahora levantando la Copa Libertadores de América.

Otra mirada del fútbol
«Nunca sentí el desapego del fútbol; nunca dejé de sentirme jugador», revela Ramiro Fossaceca, que a los 34 años puede decir que conoció muchas de las caras del deporte más popular de los argentinos. «El hecho de haberme puesto a estudiar me dio otro tipo de vínculo con el fútbol, más social, y me ofreció otras aristas para explorar que como jugador desconocía», señala.
«El fútbol es algo muy rico en lo social y lo cultural. Y con todas las experiencias que viví he enriquecido mi mirada y goce con el fútbol», agrega el papá de Olivia, la pequeña de 5 años que trae a Santa Rosa al menos dos veces al año -cuando el fútbol y los medios se lo permiten- para que pueda ver a la familia.
«Cuando dejé de jugar profesionalmente me costaba juntarme a jugar con mis amigos; era como que mantenía esa mentalidad de jugador sobrevalorado. Es como que uno se autosobrevalora», se sincera en modo lamento. «Hoy por suerte ya lo superé y disfruto de jugar un picado y también de lo que hago en mi trabajo, de estar del otro lado», cierra.