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La Dama juega con blancas

UN ANUNCIO QUE SORPRENDIO A TODOS Y TODAS

La movida ajedrecística amplía el circuito interno, impone la unidad como mandato de la hora y deja al oficialismo en estado de balbuceo.
MARCOS MAYER
Todas las últimas jugadas de CFK se armaron en un sorprendente secreto, primero el libro, ahora el anuncio de la fórmula con Alberto a la cabeza de los Fernández. Esa capacidad de ocultar algo para lo cual hubo mucha gente involucrada (el libro debió pasar por varias manos, editores, correctores, imprenta, gente de prensa, el video muestra un tiempo importante de elaboración) es también una muestra de capacidad y de resistencia a lo que parece ser el juego actual de la política, el espionaje y los carpetazos.

Desconcierto oficialista.
Más allá de lo que alguno pudiera intuir, nadie tenía la posta de la fórmula Alberto-Cristina. Tanto que la reacción del gobierno y los medios hegemónicos tardó en llegar y por ahora se asienta en la idea de que hay un doble comando «Alberto al gobierno, Cristina al poder» que, según palabras de Hernán Lombardi, aludiendo a las elecciones de 1973 culminaron en «Isabel, Videla y la catástrofe». La Nación se apuró a buscar videos de Alberto hablando mal de Cristina -cosa que también hizo Nicolás Wizñaski en TN poniendo énfasis en lo mal que cae dentro del núcleo duro kirchnerista- y le cambió el título a una nota de Diego Cabot que hablaba de la Corte para que tuviera que ver con el anuncio de CFK. La hipótesis de Lombardi es seguida por Pablo Sirvén quien agrega de su cosecha: «Como en un culebrón lleno de paradojas, la acción va y viene estableciendo caprichosas reediciones. Si en 1952 no pudo ser la fórmula Perón-Perón (por defección de Eva), pero sí lo fue con Isabel, en 1973, ahora se viene la formula Fernández-Fernández. El humor pendenciero del peronismo nunca declina aun cuando pueda tener funestas consecuencias.»
El argumento suena un tanto pobre. Lo cierto es que la estrategia de Cristina se fue armando con pistas como si se tratara de una novela policial. Primero el libro, luego el agradecimiento público en la Rural a Alberto Fernández por haberla impulsado a escribirlo, finalmente su asistencia a la reunión en el PJ y su pedido de unidad y llamado al renunciamiento.

Dos preguntas.
Todos los caminos llevaban a Alberto, aunque nadie se diera cuenta. Aquí aparecen dos preguntas. Por qué se desplaza de la fórmula y por qué Alberto. Tal vez la elección del otro Fernández y muchas de las cuestiones planteadas en el video expliquen, aunque sea en parte, su paso al segundo lugar.
Como se remarca en su tuit, hay una asociación entre Alberto y Néstor. De hecho, fue Néstor quien encabezó el proceso de reconstrucción después del desastre de 2001. Es más, en el libro, el ex jefe de gabinete aparece como parte de esa epopeya y casi como alguien de la familia: «Alberto Fernández me contaba cuando Néstor le interrumpía la agenda como jefe de Gabinete para hacerlo escuchar en su despacho de la Rosada mis discursos en la campaña presidencial en 2007. «
De hecho, Cristina asume con el trabajo de reparación casi terminado y, de algún modo, Alberto recupera a Néstor, lo continúa a él más que a ella, sin que por ello CFK pierda su carisma ni su centralidad dentro de la política argentina. De algún modo, Cristina debía estar en la fórmula porque es la continuidad de un proyecto y puede hacer a nivel legislativo el trabajo de articulador que hizo Alberto con Néstor y en los últimos tiempos. Es decir que, más allá del orden, esta fórmula surge como una alianza de estilos y de funciones. Habrá que ver si con el tiempo son intercambiables.
Por otra parte, Cristina se alivia de tener que encarar la campaña en soledad mientras debe atender sus cuestiones judiciales. Con Alberto ungido por ella, pasa a ser un trabajo de a dos, que no hubiera podido ser fácilmente compartido si ella fuera candidata a presidente pues el vice elegido habría quedado confinado a la sombra.
Y, de algún modo resquebraja el proceso de demonización a la que se la venía sometiendo aunque desde ciertos medios se está tratando de ensuciar a Alberto, ya no desde la acusación de corrupto (aunque no hay que descartar que se le invente alguna causa pero parece quedar poco tiempo para eso) sino desde su supuesta aquiescencia con ella.

Para adentro.
Con su decisión, con el modo elegido para el anuncio, CFK juega para adentro (es probable que dentro de ciertos sectores de kirchnerismo, rencores aparte, Alberto genere menos resistencias que Scioli, a quien nunca se consideró del palo) al mismo tiempo que se planta de otra manera ante el resto de la sociedad. Ese nuevo lugar le permite criticar con dureza a Macri sin que se piense que lo hace desde la ambición de poder ni con fines abiertamente electoralistas y pone al gobierno y a sus aliados mediáticos a la defensiva, metiéndolos en el debate bizantino de si es la misma de ayer o si es que ha cambiado.
Por ahora, la Dama juega con blancas. Y parece que por un buen rato. (Socompa).