La familia de la víctima pretende el juicio oral

CASO DEL JOVEN MUERTO POR UN MATAFUEGOS EN ROLON

Familiares de Agustín Giordano, el joven que murió asfixiado por inhalación de elementos químicos emanados de matafuegos reclamaron al fiscal de la causa, Oscar Cazenave, a que pida el juicio oral y público. La madre, Rosana González, le dijo a LA ARENA que “hay dos imputados y hay declaraciones que los implican directamente”.
En la madrugada del domingo 21 de enero dos jóvenes celebraban el cumpleaños número dieciocho años en el SUM municipal. En la madrugada varios de los jóvenes que estaban presentes vaciaron los cuatro matafuegos, en una suerte de juego. Eso formó una nube blanca y todos los chicos tuvieron que salir. En ese momento advirtieron que varias chicas habían quedado encerradas en el baño donde se habían refugiado y dos de los chicos volvieron a entrar y las sacaron. Agustín estaba en el otro baño y no pudieron abrir la puerta. Otro chico entró por el ventiluz y ahí pudieron abrir y sacarlo a la vereda, pero ya había fallecido.
Ayer la madre de Agustín le dijo a LA ARENA que “hay dos imputados que son Pablo Pascual Agustín Moch, ellos niegan todo, pero hay chicos que dijeron que fueron ellos los que tiraban con los matafuegos”. Corroborando la denuncia este diario accedió a documental que obra en la causa, más precisamente a declaraciones de varios testigos que ubican a dos empleados municipales accionando matafuegos en el baño donde Agustín fue hallado asfixiado.

Declaraciones encontradas.
Los testimonios de los imputados con algunos de los testigos que estaban presentes el día del incidente ofrecen confrontaciones. En tanto varios de los citados por el fiscal Cazenave dijeron no haber visto nada.
Según copias de las declaraciones, tanto Pascual, que al momento del caso tenía 26 años; como Moch, que tenía 21, aseguraron que nunca accionaron matafuegos. El primero también declaró que nunca estuvo en la zona de los baños, mientras que el segundo admitió que en ese momento se estaba bañando en una ducha contigua.
Sin embargo hay varios testimonios que los contradicen. Coinciden haber visto a Pascual accionando el matafuego en la zona del baño. Una testigo afirmó que “vi a Pascual accionando el matafuegos” y otro joven afirma “vi a Pascual que entra con un matafuego hasta donde yo estaba -el baño-, ya entró tirando polvo, no se veía nada”. El fiscal también logró captar la declaración de otra jovencita, que asegura haber visto a Moch luego del incidente limpiando “el lío que se había armado con los matafuegos” y diciendo “si hay huellas mías en los matafuegos es porque los colgué”.

Imputación.
El fiscal Cazenave, quien conduce la investigación, en base a las pruebas acopiadas imputó a Pascual y Moch. Consideró como evidencias en contra varias declaraciones de testigos, pericias forenses como autopsia, asimismo de rastros positivos y de los celulares. También informes de Criminalística, entre otros elementos de juicio.
También es importante una pericia, la de Bomberos de Macachín, que señaló que de los cuatro extintores, solo uno podía causar la muerte. Su contenido, dicloro trifluoretano, “inhalado en altas concentraciones de vapor, es nociva y puede llegar a causar irregularidades cardíacas, inconsciencia e incluso la muerte. El vapor reduce la disponibilidad de oxígeno. El uso inadecuado intencional y la inhalación deliberada de este producto pueden ocasionar la muerte sin previo aviso”.
Una marcha reclamando justicia realizada días atrás en Rolón, el cambio de abogado por parte de la familia (hoy son asesorados por Javier Torroba), una nueva estrategia, son parte del impulso que la familia quiere darle al caso.
La familia asegura que hubo un homicidio. “Estamos seguros que a Agustín lo corrieron y se refugió en el baño y allí le dispararon el contenido del matafuegos. Y que tienen que haber sido al menos dos, uno accionó el aparato y otro tenía la puerta. Pedimos que los testigos digan la verdad y que haya un juicio”, reclaman.