La nueva esperanza lanera

(25 de Mayo) – Hace varios años que se desarrolla el proyecto “Fortaleciendo la Cabra Colorada en el Oeste Pampeano”. Días atrás, más precisamente el 2 de febrero, dieron el primer paso firme hacia el potencial que tiene el producto: la venta de más de 45 kilos. Se trata de una fibra de alta calidad comparable con los mejores “casimires” del mundo.
Los investigadores de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) de INTA Anguil, Daniel Bedotti y Ariel Hurtado, son los técnicos que coordinan este espacio. Trabajan para que los productores de esa zona aprovechen la fibra que estos animales producen, para comercializarla como materia prima del hilo tipo “cashmere”, un producto muy demandado a nivel local e internacional. De esta manera, estos grupos de productores incursionarían en otro mercado, además de la tradicional venta de la carne del chivito.
El proyecto se enmarca en la órbita de proyectos especiales del programa Pro Huerta, que gestiona el INTA junto al Ministerio de Salud y Desarrollo Social, los cuales otorgan financiamiento a iniciativas de productores agropecuarios de pequeña escala.
“Proyectos como este permiten fortalecer las organizaciones existentes y visualizar la importancia y los beneficios que tienen los pequeños productores cuando se organizan y canalizan sus inquietudes de forma conjunta. La meta a largo plazo es que este potencial de trabajar en conjunto sea ejemplo para otros productores y el intercambio de experiencias sirva para fortalecer la producción ganadera en la zona”, señaló Hurtado.
El proyecto nuclea a la Asociación de Criadores de Cabra Colorada, la cual nació en el 2009 y desde entonces viene trabajando para mejorar sus sistemas productivos y con ello la calidad de vida de sus integrantes y de la producción caprina en general en la provincia. Los productores de la Asociación viven en las localidades de Victorica, Santa Isabel, Algarrobo del Aguila, Puelén, 25 de Mayo, y La Humada.

Primera venta.
En los meses de agosto y septiembre del año pasado, luego de la capacitación correspondiente, se realizaron las primeras esquilas de cabras. Si bien es una actividad sin antecedentes en la región, en esta primera zafra se logró acopiar 45,255 kilogramos de fibra.
En el desarrollo del proyecto los responsables se vincularon con una Pyme familiar, “Huellas Hilandería”, ubicada en Chos Malal (Neuquén), donde se hicieron pruebas de hilado de la materia prima pampeana. Esa experiencia fue tan satisfactoria que ofrecieron comprar la fibra esquilada para la producción hilo, cosa que concretaron días atrás.

Potencialidad.
En la región del oeste pampeano hay algo más de 40 mil ejemplares de cabra colorada. De cada ejemplar se pueden lograr un kilo de fibras. Y cada siete kilos se pueden elaborar cinco kilómetros de hilos.
El producto a comercializar es de altísima calidad. Tiene una finura promedio de 22 micras (valor intermedio entre las 19 micras del cashmere y las 24 de la cabra angora) con una suavidad y confort similar al cashmere y que además posee color y brillo natural muy atractivo en el hilo terminado. La obtención de la fibra es por esquila, maniobra que no conlleva demasiado esfuerzo ni estrés para el animal ya que se ajusta al manejo tradicional.
Desde el INTA afirman que es una producción que está en sus inicios. Hoy es una producción alternativa a baja escala, pero que tiene enormes posibilidades de expansión productiva e industrial si se le pone valor agregado.