La odisea de llenar el changuito

LOS CAMBIOS DE HABITOS A LA HORA DE HACER LAS COMPRAS EN TIEMPO DE CRISIS

Por la inflación y el duro panorama económico, los santarroseños modificaron muchos de sus hábitos de consumo al momento de ir al supermercado. Esos cambios están orientados por una actitud más cuidada hacia el uso del dinero que tiene como objetivo -imposible en algunos casos- de llegar a fin de mes. “El chango no se llena más”, fue un testimonio que se repitió este lunes en varias sucursales de la capital pampeana.
Este cuidado del bolsillo hizo que, a la hora de hacer las compras, la prioridad ya no sea la calidad de los alimentos, sino el precio. De las primeras marcas que antes se preferían, se pasó ahora a optar por segundas opciones, a la vez que las compras que antes eran mensuales hoy terminan siendo semanales o cada tres días.
Además, se convirtió en hábito adquirir lo mínimo e indispensable, privándose así de algún gusto, y recorrer varios supermercados también es otra estrategia, poniendo especial énfasis a las ofertas del día que brinda cada sucursal.
Esta serie de “destrezas” de ahorro son las que -en mayor o menor medida- utilizan los santarroseños a la hora de hacer las compras, según los testimonios que recabó LA ARENA en una recorrida por las principales cadenas de supermercados.

Lo necesario.
Changos llenos a medias, libreta con la cuenta de la compra, debate a la hora de elegir uno u otro producto, y varias góndolas “atacadas” por las ofertas, son algunas de las imágenes que se repiten diariamente en estos tiempos de crisis en los supermercados. La inflación nos pega a todos y muchos consumidores se las rebuscan para intentar llegar a fin de mes.
“Los precios se miran dos veces”, dijo una pareja. “Tenemos un presupuesto y no nos podemos pasar de eso, si no nos alcanza tenemos que dejar algunas cosas”, agregaron mientras hacían la suma de su consumo en el celular. En ese mismo sentido, un hombre aseguró que antes compraba primeras marcas sin mirar el precio, ahora eso cambió. “Voy siempre por las marcas más baratas”. admitió.
En otros casos, las ofertas se convierten en las protagonistas a la “hora de compras”. Una pareja, con bebé en brazos, aprovechaba la promoción que había en pañales y se llevaban varias unidades. Otra señora remarcó que cuando habían productos no perecederos “a precio” se “stockeaba” porque sabía que “siempre va aumentar”.

Impuestos o comidas.
Otros testimonios eran aún más impactantes. “Ya no se llega a fin de mes. Ahora tenés que elegir entre pagar los impuestos o comprar comida. Es una cosa o la otra”, se lamentó una señora. Una pareja mayor acusó que con la suba de los precios “hay cosas que ya no se pueden comprar”. “Llevamos solo lo necesario. No te podés dar ningún gusto”, añadieron.

No se llena.
Lo que hace varios años atrás era una costumbre, hoy se encuentra prohibido: “El chango no se llena más”, fue un comentario que varias personas indicaron a lo largo del recorrido, a la vez que aseguraron que las compras pasaron a ser semanales y cada dos o tres días. Otro hábito que se consolidó fue el de recorrer varias sucursales. “Hay que ir viendo los precios en los distintos supermercados. También tener en cuenta a los chinos que tienen por ahí mejores precios”, reconoció una joven.

Pueblos.
Una escena que se repitió en varias sucursales fue la presencia de personas del interior de la provincia haciendo las compras en Santa Rosa. Oriundos de Eduardo Castex, Uriburu y Anguil, aprovecharon una jornada de trámites en la capital pampeana para llevar a sus casas algunos productos que, en los pueblos, tienen un marcado contraste en cuanto a precios. “Se siente muchísimo la diferencia en algunos productos entre acá y allá”, acusó una mujer de Uriburu.
“Venimos de Castex, aprovechamos que tenemos que hacer algunas cosas acá y venimos de paso a comprar porque está imposible hacerlo en el pueblo”, relató una mujer mientras miraba y señalaba algunos productos adentro de su changuito. Otra señora, de Anguil, indicó el mismo problema, a la vez que agregó que “en Santa Rosa podés encontrar más variedad de promociones”.

Jubilados.
Uno de los sectores que más sufre la crisis y en el que se manifiestan mayormente los cambios de hábito en el consumo es el de los adultos mayores, quienes ven cómo cada mes sus ingresos no alcanzan a cubrir ni siquiera la mitad la Canasta Básica Jubilatoria (CBJ) que, según la Defensoría de la Tercera Edad, ronda en los 21 mil pesos tomando valores del mes pasado.
De acuerdo al último aumento, que se registró en septiembre, la jubilación mínima se encuentra en 8.637,10 pesos, 12 mil pesos por debajo de la CBJ, realidad que demuestra la difícil situación en la que se encuentran las personas pertenecientes a la tercera edad.
La necesidad por llevar un par de productos más lleva a este segmento de la población a aprovechar los días de descuento para jubilados -los días lunes- que ofrece un supermercado que tiene una sucursal en el centro. Sin embargo, este estímulo económico -un 10% menos- no sirve de mucho para las personas que viven con la mínima y deben afrontar otros gastos.

“Ganas de llorar”.
“Yo soy jubilado, alquilo por 6 mil solo y cobro la mínima ¿cómo puedo estar? Dan ganas de llorar”, exclamó un señor de alrededor de 80 años, quien sostuvo que “los aumentos me están matando”.
Otra señora, de 70 años, comentó que debió cambiar muchas cosas para poder llegar a fin de mes con sus alacenas con alimentos. “Acá te hacen descuento, por eso vengo, llevo lo que necesito y siempre lo más barato pero también como tengo tiempo, vengo cada tres días y veo si hay ofertas”, relató.
Otra jubilada, esta vez acompañada por su hija, señaló que antes “venía sola, compraba y se iba en taxi pero ahora, el taxi está carísimo y aprovecho cuando ella -su hija- tiene tiempo y viene”. “Es difícil, cada semana te aumenta algo, es increíble. Soy jubilada y la verdad que a nosotros nos afecta muchísimo más. Antes elegía las marcas buenas, ya no puedo porque se hace muy cara la compra”, subrayó.