La Policía atrapó, por las cámaras, a dos asaltantes de una anciana

BARRIO MALVINAS

El hecho delictivo ocurrió el martes pasado en horas de la mañana y tuvo en vilo a la Policía durante tres largos días, cuando lograron dar con los ladrones luego de una investigación que demandó la participación de dos dependencias locales, de una Delegación, del Cecom, de la Sección Canes y la Unidad Funcional.
Dos delincuentes, violentos y armados, ingresaron a una casa ubicada en un terreno de la calle Ignacio García y Melvin Jones, en el barrio Malvinas Argentinas, al norte de Santa Rosa. Allí violentaron la puerta de ingreso a la casa y ya en el interior se encontraron con una mujer de 85 años que estaba acostada.
A los gritos y apuntándole con el arma de fuego le exigieron que les entregara dinero. Ante la negativa, comenzaron a revolver las habitaciones y terminaron llevándose dos netbook, un reloj, elementos específicos para medir la presión arterial, un estetoscopio y un tensiómetro. También tomaron una tablet, un teléfono celular, una campera y un saco. En la huida, más de la mitad de los elementos quedaron olvidados en el patio de la casa.
Por fortuna la mujer no resultó con lesiones y fue asistida minutos más tarde por profesionales de la salud.
El relato de este suceso al cual accedió LA ARENA dejó al descubierto la violencia con la que suelen manejarse los delincuentes que van por todo aunque el botín resulte ser insignificante. En este caso particular, luego de que los sospechosos fueron detenidos y puestos a disposición de la Justicia pampeana, se dejó trascender que sobre ellos pesaban frondosos antecedentes penales por robo y lesiones, mientras que uno ya había cumplido una condena de seis años de prisión efectiva.

La llamada.
Antes de que los delincuentes entraran, la casa había sido abandonada por el hijo de la víctima, un hombre de 64 años que se retiró cerca de las 9 horas para ir a trabajar. Sin embargo pocos minutos después recibió una llamada proveniente del teléfono celular de su mamá. Preocupado por ello volvió al domicilio, sin saber que se encontraría con una situación realmente espantosa.
Justo al momento de regresar -a pocos metros de su casa- vio cómo dos muchachos salían corriendo. Uno de ellos llevaba en su mano un elemento similar a un arma, mientras que divisó al otro individuo saltar por encima de un alambrado lindero y correr en dirección a la calle de tierra. Ante la prisa que llevaba, el hombre no se detuvo en esos detalles y llegó hasta la casa. Allí se dio cuenta que alguien había reventado la puerta -presumiblemente de una patada- y al entrar halló a la mujer acostada, tal como había quedado cuando se fue a trabajar. Afortunadamente ella se encontraba bien; y pudo relatarle la situación angustiante que había vivido escasos instantes previos.
La mujer le indicó que dos muchachos habían entrado a la casa en forma violenta, que uno de ellos le puso el arma encima y comenzó a exigirle dinero. Como se negó, los desconocidos empezaron a revolver las habitaciones. Sin embargo se descuidaron y fue allí cuando la mujer -muy astuta- tomó su teléfono y llamó a su hijo, logrando de esta manera el arribo inmediato.

¿Tenían el dato?
Una vez que el hombre estaba con su madre y que el susto había pasado, avisaron a la policía que llegó para efectuar las actuaciones pertinentes. Con ellos llegó también una ambulancia para asistir a la mujer.
Al observar el panorama, tomar huellas y llevar a cabo sendas diligencias, comenzaron a surgir algunas hipótesis para los policías a cargo de la investigación. Al principio se creyó que los ladrones habían huido en una motocicleta, sin embargo en el lugar se levantaron rastros de un auto que dejó marcadas las cubiertas tras un derrape en una de las esquinas cercanas a la escena.
Siguiendo esos rastros, los efectivos de la Seccional Segunda y la Delegación Norte, volvieron sobre sus pasos y comenzaron a barajar la hipótesis de que se podía tratar de un Volkswagen Gol o de un Fiat Palio -por la distancia entre las huellas de los neumáticos-.
Mientras algunos uniformados analizaban esas marcas, otros fueron dialogando con posibles testigos, entre ellos un vecino que mencionó la rareza de haber visto un Volkswagen Gol, de color gris, en un horario en el cual no suelen circular vehículos por esa arteria.
El dato se volvió mucho más interesante en el momento que el vecino confirmó que ese vehículo ya había circulado, a poca velocidad, por inmediaciones a la casa donde se efectuó el robo. Es aquí cuando surgió otra hipótesis: ¿Los asaltantes tenían el dato de que el hombre se retiraba de la casa a cierta hora? No desestimaron en ningún momento que alguien hubiese brindado el dato exacto, aunque no hay certezas de que así fuera.
Pasaron las horas. Los trabajos continuaron normalmente y habiendo individualizado al posible vehículo empleado para el robo -y tras una solicitud formal- procedieron a revisar los momentos anteriores y posteriores al ilícito a través de las cámaras del Cecom.
En ese entonces lograron dilucidar el total de pasadas que hizo el auto apuntado y le sumaron a las características aportadas por el testigo ocular una serie de elementos que diferenciaban al rodado sospechado de otro que fuera similar.

Detención.
La investigación en busca del auto llevó a los policías a agotar todas las posibilidades dentro de su jurisdicción, por lo que acudieron a otra dependencia (a la Seccional Primera) quienes habían incurrido en una causa de violencia de género, junto a la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia, donde se había secuestrado un auto con las características del que era buscado intensamente.
El trabajo conjunto de todas las reparticiones y los datos desprendidos por la causa de género denunciada por una joven un día después de que se denunció el robo, permitieron llegar hasta los posibles autores del asalto: dos muchachos de unos 21 y 33 años, con prontuarios delictivos contundentes, entre penas y condenas.
Con los sospechosos identificados sólo faltaba un trabajo más, encontrar pruebas concretas que los involucrara en el hurto. Sabiendo la ubicación de éstos, se efectuaron allanamientos y en uno de los procedimientos pudieron hallar un arma de plástico, un revólver calibre 22 encima de un mueble y entre otras cosas una tablet que coincidía con la sustraída y que, como si fuese poco, tenía imágenes y documentos de las personas damnificadas.
Sumado a este se hicieron dos operativos más pero que no aportaron a la causa. Aún así ese trabajo mancomunado logró dar fin a la investigación y a la aprehensión de los asaltantes, siendo uno de ellos acusado formalmente el pasado jueves a la mañana. Por lo siguiente quedó detenido hasta que concluya el proceso investigativo del Ministerio Público Fiscal.