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La Sala de Audiencias del Colegio de Abogados se llama «Ciro Lisandro Ongaro»

Un buen número de profesionales del derecho, familiares y amigos, se hicieron presentes ayer en el Colegio de Abogados y Procuradores de La Pampa para homenajear al desaparecido abogado, ex juez del Superior Tribunal de Justicia, Ciro Lisandro Ongaro.
Las autoridades de la entidad -al conmemorarse ayer el Día del Abogado-, decidieron llevar adelante un acto en su memoria, y designaron con su nombre la Sala de Audiencias del edificio. Precisamente el lugar donde Ongaro fue repetidamente mencionado en los últimos meses, en el marco de los juicios por la Subzona 14 I y II, como defensor en su momento de quienes -sin causa ni proceso- habían sido detenidos ilegalmente durante la última dictadura militar.
El actual presidente del Colegio de Abogados Adrián Sánchez -el homenajeado, fallecido hace 11 años, también lo había sido-, explicó los alcances del acto e invitó al ex juez del STJ, Víctor Menéndez, y a Alejandra Ongaro -hija de Ciro, y actualmente jueza de Control-, a descubrir la placa en la que se designa a la Sala de Audiencias como «Ciro Lisandro Ongaro».
Estaban presentes entre otros el vicegobernador de la provincia, Mariano Fernández, la senadora Norma Durango, el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas Francisco Marull, el diputado provincial Abel Sabarots, y la concejala Claudia Giorgis.
También, naturalmente, muchos familiares de Ongaro, y otros ex funcionarios que lo conocieron en su desempeño en la profesión, tanto en lo público como en lo privado.

Humanista del derecho.
Adrián Sánchez destacó a Ciro Ongaro como «un humanista del derecho», y un hombre «adelantado a los hechos», que siempre «priorizó la necesidad de los demás por sobre las suyas, sugiriendo que ese debiera ser el perfil de los colegiados. Mencionó sus dotes literarios, y de orador apasionado: «Fue un hombre íntegro e integral», lo definió.
Por su parte también se expresaron Jesús Los Arcos Vidaurreta -ex integrante del Superior Tribunal junto a Ongaro-, y el abogado Marcos Paz.
Ambos coincidieron en la admiración que les causaba el doctor Ongaro. Vidaurreta señaló que lo conoció siendo él mismo fiscal y el abogado que era homenajeado defensor en la Justicia penal; y luego se desempeñarían juntos en el STJ. Contó anécdotas y resaltó la solidez de Ciro Ongaro, por su formación y conocimientos, pero también por su calidad humana.
Marcos Paz también manifestó el placer de haber trabajado junto a Ongaro en la modificación del Código Procesal Penal -conjuntamente con el abogado César Ortiz-; también actuando con él como co defensor, y destacó la experiencia invalorable que esa cercanía le produjo. Sobre todo se mostró gratificado porque una vez -en una causa que se le iniciara por desacato («no sé que dije ante los jueces», explicó), Ongaro lo llamó y le dijo «Colega, qué anduvo diciendo… yo quiero ser su defensor». Paz dijo que el veterano profesional llamaba «colega» a todos los que ejercían la profesión, y confesó que esa situación que vivió fue una de las cosas más gratificantes que le pasaron: «Tenía al 10, al número 1… y me absolvieron», completó.

Día del Abogado.
Finalmente, y para cerrar el acto, fue el turno de la doctora Vanessa Ranocchia Ongaro -nieta de quien era recordado en la ceremonia-, quien agradeció a las autoridades del Colegio: «Dicen que las personas mueren realmente cuando se las olvida… por eso que este Auditorio lleve desde hoy el nombre de Ciro Ongaro, es una resistencia más a su olvido. Una forma de que su recuerdo persista y se quede un ratito más entre nosotros», comenzó.
Después -para referirse al día que se conmemoraba- dio paso a algunas reflexiones. Destacó que existe hoy «un Colegio especialmente activo», que «ha logrado tener un especial protagonismo en el hacer de políticas públicas locales, facilitando que muchos colegiados pudieran participar en trascendentes proyectos de reformas vinculados a las leyes y a la tarea de la justicia pampeana».
Señaló que la fecha debía animar a los abogados «a reflexionar sobre nuestra profesión, y sobre nuestro rol en la sociedad. Pero por sobre todo debe animarnos a renovar el deseo de trabajar para que, como muchas veces lo escuché decir a mi abuelo… la Justicia sea la más hermosa realidad de la República», concluyó.