miércoles, 18 septiembre 2019
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La travesía que reflotó la lucha

En pocos días se cumplirán 18 años de una travesía singular por los ríos Atuel y Salado, de la que participaron Juan Pablo Morisoli, Carlos López, Carlos Blanc, Jorge «Negro» Rojas, Juan Carlos Scovenna, Miguel «Vasco» Ervitti, Oscar «Sangre» Santamarina, Oscar Riestra (fallecido), Hugo Bonet, César Hernández, Héctor «Quitito» Guaycochea y Miguel Demateis. Aquella gesta fue rememorada recientemente cuando -al culminar los actos de la Semana del Agua en Algarrobo del Águila- uno de los oradores se refirió a la expedición que realizó lo que se denominó grupo Konumpanien (significa guardar, o tener en la memoria).
Fueron esta vez sólo cuatro de aquellos aventureros los que estuvieron en la ceremonia: Juan Pablo Morisoli, Jorge Rojas, Hugo Bonett y Miguel Dimatei, que «siempre» están volviendo reivindicando la lucha pampeana por los derechos sobre el Atuel.

Un viaje distinto.
«Konumpanien» es un grupo de amigos, amantes de La Pampa profunda, donde la pampeanidad se siente a flor de piel y donde los sentidos se ponen a prueba.
Aquella vez, exactamente el 28 de abril de 2001 decidieron emprender «un viaje distinto» que los marcaría para siempre y sin querer (¿o queriendo?) iba a poner en agenda nuevamente un tema sensible para los pampeanos.
Jorge Rojas, uno de los participantes de aquel suceso sostuvo que fue «una iniciativa sencilla, pero con profundo amor y compromiso con la causa que habían comenzado otros en décadas anteriores, desde Angel Garay (el policía telegrafista que le escribió al entonces presidente Perón), pasando por la Copdrip. Fue una manera de retoman el camino de la lucha para volver a instalar definitivamente como una política de todos, es decir una política de Estado, los derechos pampeanos sobre los ríos interprovinciales que Mendoza se apropió».
Cabe decir que antes de emprender esa travesía el grupo previamente había recorrido muchos kilómetros conociendo lugares, parajes, personajes e historias del oeste pampeano.

Objetivo de expedición.
En pleno invierno de 2001 -aprovechando un año rico en caudales-, doce amigos en dos embarcaciones se lanzaron a la patriada simbólica de recuperar las aguas de nuestros ríos interiores.
Acompañados y apoyados por instituciones, municipios ribereños, organismos públicos, Organizaciones No Gubernamentales y el sector privado (CPE Santa Rosa, Legislatura Provincial, Fundación Chadileuvú, Diario LA ARENA, Canal 3, YPF Norte, Grupo Márquez, entre otros), el grupo partió al oeste pampeano en un viaje de carácter reivindicativo.
Se puede afirmar que aquella travesía contribuyó a levantar nuevamente las banderas para la recuperación de las aguas del río, y se conforma el «Grupo Atuel», integrado por la Fundación Chadileuvú, el Grupo Konumpanien y la Asociación Alihuen.

Las repercusiones.
Hubo repercusiones políticas luego del viaje, y el ministro de Obras Publicas de aquel entonces, Raúl Rodríguez, convocó a la CIAI Pampeana para que participara del diseño de las nuevas estrategias para encarar el tema del Atuel.
Recuerdan los integrantes de aquella expedición del 2001, que recibieron la convocatoria de unas escuelas de nivel primario y secundario, y también de Ongs, del Rotary Club y de Cooperativas para brindar charlas y contar esa experiencia.
Se plantearon en distintos ámbitos debates acerca de cuál era el rumbo a seguir para encontrar caminos que condujeran a una solución por las aguas que nos correspondían según la sentencia del año 87.
Fue dos años después que el gobernador Carlos Verna creó primero la Subsecretaria de Recursos Hídricos y en 2004 se transforma por ley en la actual Secretaría de Recursos Hídricos, oportunidad en que convocó a Juan Pablo Morisoli a encabezarla.

Lo que decía La Arena allá por abril de 2001
«Los expedicionarios pampeanos que intentarán navegar los ríos Atuel y Salado-Chadileuvú partieron ayer desde Santa Rosa hacia el Oeste provincial. Hoy encararán la primera jornada, que unirá los límites interprovinciales con la localidad de Algarrobo del Águila. La intención es llegar a bordo de un gomón y un ‘hidrodeslizador’ hasta el sistema de Laguna de Puelches». Así presentaba LA ARENA el 28 de abril de 2001 aquella travesía histórica.
Y continuaba la crónica: «El viaje fue bautizado con la voz indígena ‘Konumpanien’, una voz que se traduce como ‘tener en la memoria’, porque apunta a reflotar la lucha por los derechos pampeanos sobre los ríos oesteños».

Contacto con pobladores.
Oscar Santamaría -era diputado del Fregen- señalaba que la intención «es conocer esta zona en su totalidad. Para mí es importantísimo tener un contacto directo con los pobladores del lugar; además he trabajado siempre en la reivindicación del Atuel en La Pampa, de nuestros ríos interiores, y esto es una causa que ha sido un poco olvidada en este tiempo. Esperemos que esto sirva para que nuevas generaciones retomen la lucha por los ríos», se esperanzó el legislador.

Partida desde Santa Rosa.
Este diario mostraba en la edición de aquel día un croquis del recorrido, e informaba que «la partida de la expedición desde Santa Rosa hasta Santa Isabel, lugar donde pernoctaron la primera noche, se concretó desde la sede institucional de la Fundación Chadileuvú, sobre la calle Rivadavia. Un nutrido grupo de personas, entre familiares, amigos y directivos de la FuChad, se acercaron hasta el lugar para saludar a los aventureros y desearles la mejor de las suertes».
Se preveía que una parte de la expedición haría la navegación, «mientras que los otros irán de apoyo en las camionetas. La intención es realizar el viaje en cinco jornadas, empezando con la partida desde el límite con la provincia de Mendoza, donde el Atuel entra en territorio pampeano, para llegar el miércoles a Puelches. Si bien la pretensión del grupo es recorrer también el Curacó, por ahora esa posibilidad no se concretará ya que ese río se encuentra inactivo», se explicaba.

En cinco jornadas.
La primera jornada iba a unir el límite interprovincial con Algarrobo del Águila, por el río Atuel. Después las embarcaciones seguirían por el Atuel hasta donde éste vuelca sus aguas en el Salado-Chadileuvú y finalizarán en un paraje conocido como Puesto Badal, unos kilómetros al sur de Paso de los Algarrobos.
Con posterioridad la travesía intentaría alcanzar la localidad de Limay Mahuida,
La Reforma para finalizar en Puelches. Juan Pablo Morisoli explicaba que la zona a recorrer «se encuentra en gran parte inundada por los desbordes del río. Primero fueron los grandes incendios y ahora una gran inundación, comentó el topógrafo. La inundación se debe a que el río habitualmente no corre, y un río que no corre deja de tener un cauce formado, el cauce se va llenando de arena y de tamariscos. Cuando viene el agua hay muy pequeña cantidad (de agua) que puede ir por el alveo de ese río, y derrama hasta 10, 20, 30 kilómetros que son los bañados del Atuel», reseñaba en LA ARENA.

Las embarcaciones.
La expedición se habría de mover en dos embarcaciones, un bote inflable con motor fuera de borda -propiedad de César Hernández-, y el hidrodeslizador que construyó Juan Carlos López. «Este deslizador se destaca donde el río tiene poco caudal o hay ramas», explicaba el propio López. «Es diseño propio, con motor tipo avión, hélice de avión, y dobla por timones neumáticos. El casco es metálico, lo que lo hace muy resistente a los golpes de alambrados y ramas que pudiera haber en el cauce del río. Desarrolla una muy buena velocidad, y puede llevar hasta cinco personas, aunque en esta oportunidad sólo transportará a dos», indicaba el constructor del aparato.