Las trillizas de Toay cumplieron un año

Hace un año, la vida sorprendería de sobremanera a una familia pampeana y a toda una localidad: después de casi un centenar de años, se registró el primer caso de trillizas en Toay. Hoy, 365 días después, Nair, Naiara y Naira están de festejo y sus papas, Noelia Trotta y Félix Azula, se encuentran en pleno preparativo para festejar el primer aniversario de estas pequeñas que les cambiaron rotundamente la vida.
Desde ese 30 de enero de 2018, dormir ha sido toda una odisea para la familia Azula-Trotta, pero los esfuerzos tuvieron su recompensa: las pequeñas están más que bien y a la espera de su primer fiesta de cumpleaños. “La verdad que están tan lindas, después de verlas prematuras, hoy saber que están tan llenas de vida me da una felicidad enorme. Crecieron muchísimo durante este año”, aseguró orgullosa su mamá a LA ARENA.
Es que no ha sido un año fácil, nadie se prepara ni está listo para cuidar de tres pequeñas. Los temores estuvieron presentes, reconoció Noelia, quien señaló que, por momentos, “no sabés si vas a poder llegar a cuidarlas a las tres”.
Sin embargo, esos miedos se diluyen rápidamente y la mamá de las “trillis” lo dejó bien claro: “Siempre digo que la naturaleza sigue siendo sabia y, entre todos, sé que podemos y las estamos cuidando”.

Iguales pero distintas.
Ante la clásica pregunta: ¿Cómo se portan?, Noelia -entre risas- no dudó en admitir que “son muy bravas” ya que “se pelean entre ellas”. No obstante, aclaró que para ser tres “se portan bastante bien”.
“Ellas gatean por todos lados, son ‘todoterreno’ y creemos que esa es la mejor forma de cuidarlas. Nosotros somos una familia muy campestre y queremos que las nenas vayan incorporando un poco de eso”, explicó Noelia y expresó que cada una “tiene lo suyo”.
Desde afuera, toda persona aseguraría que las “trillis” son “idénticas”, sin embargo su mamá señala todo lo contrario: “Aunque muchos no crean, son re distintas entre sí, cada una tiene lo suyo, su personalidad. Tienen sus rasgos y sus diferencias. Naira, por ejemplo, es tremenda, es muy viva, le decimos ‘Torito’ porque tiene fuerza. Nair, es plaga, pero plaga de pícara. Y bueno, Naiara es un poco asustadiza, ella es más llorona”.

Festejos.
El gran festejo por el primer aniversario de las pequeñas ya tiene fecha: sábado 9 de febrero. Los preparativos están a la orden del día y la celebración será doble, ya que además de su primer añito también realizarán el bautismo de las “trillis”.
“De 6 a 7 vamos a hacer el bautismo y después vamos a celebrar su primer añito en nuestra quinta, tenemos un patio muy grande y muy lindo y la idea va a ser acondicionar todo para que las trillis tengan un festejo que se merecen”.

Todo cambio.
El camino fue duro y, durante el trayecto, muchos aspectos de la vida de Noelia y Félix cambiaron para siempre. No solo por las “trillis”, sino también porque hace cinco meses que el papá de Noelia -Rubén- está viviendo con ellos, todos bajo el mismo techo.
“Mi pareja me ayuda muchísimo en todo, le costó pero lo hacemos muy bien juntos. Las cosas cambiaron muchísimo en todo sentido, tuvimos que cambiar ciertos hábitos y hacer modificaciones en toda la casa para que tanto el viejo como las nenas – además de las trillizas también tienen otra hija, Nina- estén todos cómodos”, explicó Noelia.
Aquí es necesario hacer un paréntesis y recordar que Rubén Trotta fue titular de los diarios en el 2015 por un hecho poco feliz: ese año fue embestido por un auto cuando circulaba en bicicleta por la avenida Perón y desde entonces se está recuperando de las lesiones que le produjo ese lamentable siniestro.
“Es una convivencia muy linda porque a pesar de la internación domiciliaria que tiene, todos los que estamos y trabajan en casa, enfermeras, niñera, todos, nos llevamos muy bien. En un día normal son 15 personas entrando y saliendo de acá y por eso también las nenas son muy sociables”, contó la hija de Rubén. Y exclamó: “Puedo decir que estoy completa, tengo a todos mis amores juntos, mis hijas, mi papá y obvio, mi marido, con quien estoy muy agradecida, ya que él me ayudó y bancó muchísimo todo este tiempo por mi papá, con mis humores y mis estados de ánimo, siempre estuvo ahí cuando lo necesité”.

Decisión.
La decisión de traer a Rubén a vivir a Toay junto a la familia se tomó porque Noelia consideraba que “debía tener una estimulación familiar constante” y además ella “quería cuidarlo”. Durante mucho tiempo, su papá estuvo bajo el cuidado de su hermano, Diego, cuya historia fue publicada por este diario a fines de julio del año pasado, ya que había dejado todo para dedicarse exclusivamente a atender a su papá.
“Papá estuvo mucho tiempo con mi hermano, pero yo quiero que él tenga una vida y pueda formar una familia. Está en la edad y a mí me encantaría tener sobrinos, por eso decidimos que siga su recuperación en La Pampa”, precisó Noelia.
Si bien tuvo un primer paso por su casa, donde lo internaron de manera domiciliaria, el tiempo -y algunas complicaciones- llevaron a Noelia a trasladar a su papá con ella y su familia. “Por suerte, todos los que cuidan a papá, y por eso estoy muy agradecida, todos siguen con él acá en Toay”, dijo.
En este tiempo, según afirmó su hija, Rubén tuvo una recuperación notable y todo gracias al “afecto familiar” que recibe día a día.