Inicio La Pampa "Los derechos humanos son permanentes"

«Los derechos humanos son permanentes»

LA UCR RECORDO A RAUL ALFONSIN A DIEZ AÑOS DE SU MUERTE

Raúl Alfonsín falleció el 31 de marzo de 2009, a los 82 años. María Elena Zandrino, «Morro», recordó ayer la conmovedora despedida que los argentinos le dieron al primer presidente del retorno democrático en la Capital Federal. Lo hizo frente a más de cien personas que se juntaron en la laguna Don Tomás a recordar la figura del último gran líder radical, junto al busto que se inauguró en 2013 en la rotonda del ingreso al Parque Don Tomás que da a la avenida Uruguay.
Si bien nadie lo dijo abiertamente, en muchos de los presentes sobrevolaba la idea de volver al ideario del último gran dirigente de la UCR y romper los lazos con el PRO, con el cual constituyeron la alianza Cambiemos que gobierna el país desde diciembre de 2015.
En ese sentido, un pasaje del discurso de Zandrino equiparó al gobierno del presidente Mauricio Macri con los de Néstor y Cristina Kirchner. Fue cuando aseguró que desde hace 15 años en Argentina se instaló la idea del enemigo político en lugar del adversario.
«Frente al consenso, oponen el conflicto. Un ellos y un nosotros. Esta idea que tan duramente estamos pagando. No creo que la grieta haya sido un pensamiento de Alfonsín. El planteaba una idea de Estado legítimo a partir de un pacto democrático, donde las principales contradicciones se resuelven, obviamente, sin negar las diferencias que el pluralismo político requiere», sostuvo.
Mencionó al justicialista Antonio Cafiero, como uno de los dirigentes que compartía con el caudillo radical la idea del consenso como la mejor alternativa para avanzar.

Despedida multitudinaria.
El acto comenzó a las 11.30 y tuvo como anfitrión al juez de Paz de la ciudad, Nicolás Romano, y su madre, Zandrino, una afiliada de muchos años del partido centenario, como única oradora. La docente comenzó recordando a la multitud en silencio que despidió a Alfonsín en el Congreso, la cual por momentos rompía en gritos de «Al-fon-sín, Al-fon-sín» o cantaba el Himno Nacional.
Luego rememoró los actos del entonces candidato a presidente de la Nación frente al ex Hotel Comercio, en el centro santarroseño y las miles que se acercaron cuando aquella campaña electoral estaba en su punto cúlminante.
Otro momento que Zandrino guarda en su memoria fue la visita a una reunión que el líder encabezó en el Concejo Deliberante de Chascomús, en el año 1991, donde lo homenajearon. Hacía poco que había retornado a la actividad política, luego de haber dejado anticipadamente la presidencia en 1989. «Fuimos con Copete Di Nápoli y María del Carmen (Campos). Allí habló de la entrega anticipada de la presidencia y nos explicó que no quería el enfrentamiento entre los argentinos», narró.

Derechos Humanos.
Luego resaltó el compromiso que el ex presidente tuvo con la defensa de los derechos humanos. «Es una de las banderas que él levantaba y los radicales la hemos regalado. Uno de los primeros decretos que firmó fue el del juicio a las Juntas Militares. Hay que recordar que entonces el PJ, que había llevado a Italo Lúder como candidato a presidente, planteaba la vigencia de una ley militar de autoamnistía. No iban a juzgar a los militares que dieron el golpe de Estado en 1976.», mencionó.
Incluso recordó que el PJ se negó a conformar la Conadep. «Y 25 años después le cambiaron el prólogo y se apropiaron un informe, el Nunca Más, en el que nunca habíamos participado. Yo sé que tenemos un complejo de culpa con las leyes del Punto Final y Obediencia de Vida, pero eso nos pasa por analizar las cosas del pasado con las categorías actuales. Los militares que habían estado en la represión todavía estaban en las Fuerzas Armadas y habían tenido varios levantamientos militares con intención de golpes de Estado, no era escaramuzas. El sindicalismo hostigaba permanentemente a aquel gobierno y también lo hacía la Iglesia Católica. Aquella no era un democracia fuerte, era débil», sostuvo.

Legados.
En síntesis, Zandrino dijo que los dos legados más importantes de Alfonsín son la búsqueda del consenso y la defensa de los derechos humanos. «No vamos a terminar con la mitad de los niños pobres si seguimos enfrentándonos. La grieta no ayuda a terminar con el 30% de pobreza. Los derechos humanos son permanentes, no hay vigencia de derechos humanos cuando hay hacinamiento en las cárceles y no la hay con el 50% de los niños bajo la línea de pobreza. No es un problema económico, es un problema de derechos. Que los pibes sean chorros es un problema de derechos humanos», concluyó.
Tras el discurso, el intendente Altolaguirre, el candidato a vicegobernador Luis Evangelista, el presidente del Comité Provincia, Julio «Tito» Pechín, la candidata a diputada provincial Agustina García y Miguel Angel Urdániz, un afiliado de 100 años de edad, entregaron una ofrenda floral al pie de la fuente sobre la que se erige la estatua de Raúl Alfonsín.