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Los prólogos imaginarios de un autor pampeano

El periodista y escritor pampeano, Eduardo Senac, presentará su nuevo libro llamado «El viento que pasa»: un interesante trabajo de prólogos ficticios reunidos en un mismo material literario.

La presentación del libro se llevará a cabo este viernes 14 a partir de las 20 en Intendente Alvear: el trabajo ya fue dado a conocer en General Pico, Realicó y próximamente será presentado en Trenel y Santa Rosa.

Senac realizó prólogos imaginarios de sus libros más leídos y efectúa una invitación, en caso de gustar, de visitar el libro verdadero.

La iniciativa no es nueva sino que ya la había realizado Jorge Luis Borges en su trabajo «Biblioteca Personal».

«Es un libro de prólogos imaginarios donde seleccioné los libros más importantes y de mayor impacto para mi. A cada libro les preparé un prólogo que ahora está encuadernado bajo este título», dijo Senac a LA ARENA.

Y recordó: «Ya Borges lo hizo en ‘Biblioteca Personal’ donde tomé ese modelo para este libro que puede servir de aproximación al autor y si a uno el gusta puede ir al original».

-¿Cuáles son esos libros?
-Hay contemporáneos, hay clásicos, como Confusio, son aquellos que no acumulan el polvo de mi biblioteca.

La edición de «El Viento que pasa» está a cargo de El Lobo Estepario y la fotografía de la artista piquense Adriana Mayor.

-¿Por qué te llevó 10 años escribirlo?
-Fui trabajando en ediciones, en correcciones de libros de otros escritores y ahora estoy por primera vez orgulloso y tranquilo de sentarme a presentarlo en sociedad. Este es un libro que quiero mostrar, es más sereno, tranquilo, y a conciencia escrito en cuanto a la técnica literaria. Puede gustar o no pero no podrá decirse que tiene errores de técnica literaria.

Senac nació en Trenel y tiene una importante trayectoria en el mundo periodístico y sobre todo literario con trabajos muy elogiados por la crítica nacional y provincial. Su libro «Instrucciones para ser un Quijote», por ejemplo, fue aplaudido por la prensa y hasta el propio Alejandro Dolina lo consideró uno de los mejores trabajos de nuestro tiempo.