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Los salineros anunciaron un paro

DESDE LA UOSA ACUSAN A CIBA-DOS ANCLAS DE "DINAMITAR NEGOCIACIONES"

El secretario general de la Unión Obrera Salinera (UOSA), Gastón Orellana, le adelantó ayer a LA ARENA que a partir de mañana iniciarán un plan de lucha ante la negativa de algunas empresas, entre ellas Compañía Introductora de Buenos Aires (CIBA), de aceptar la realidad económica en la discusión de paritarias con la Federación Argentina de Productores de Sal.
Desde el gremio aseguraron que ya firmaron acuerdos paritarios por afuera de esa entidad patronal con la mayoría de las salineras. Y acusan a la firma con sede en Macachín de operar en el seno de la federación y a nivel interno en base a aprietes para «imponer a los trabajadores los salarios que se le ocurra».
Orellana indicó que la situación de las empresas en nuestra provincia son disímiles. «Puntualmente, quienes no quieren ver la realidad de la justicia de nuestro reclamo ante la situación del país son CIBA y Pagrun, entre otras. Pero por ejemplo Timbó (Celusal) sí aceptó nuestra propuesta», sostuvo.

Paritarias.
El sindicalista contó sobre el proceso de negociaciones. «El pedido inicial del sindicato en esta paritaria fue por demás razonable teniendo en cuenta la inflación que viene ocurriendo. Se acordó en abril un 19% para los primeros seis meses, y luego se solicitó para cerrar el año paritario otro 30%, distribuidos 15% en noviembre 2019 y 15% en enero 2020, más la canasta navideña, lo que hacía un total de un 49%. Si tenemos en cuenta que la inflación ocurrida en el primer semestre paritario (mayo a octubre) ronda el 24% y se espera entre un 28 a 30 puntos más en los próximos seis meses, en los análisis y pronósticos más optimistas, es fácil observar que el pedido sindical era por demás de prudente y que tenía en cuenta la difícil situación económica del país», historió.
Pero Orellana planteó la situación de desencuentro con la patronal. «El jueves 14 de noviembre, la UOSA hizo un nuevo intento de llegar a un acuerdo para completar la paritaria 2019 con la Federación Argentina de Productores de sal, sin resultado positivo. Se le ofrecieron a la parte empresaria alternativas que fueron rechazadas. Pese a esa prudencia del pedido sindical la Federación contraofertó pagar el bono del gobierno en noviembre y diciembre, y recién aumentar un 20% en febrero de 2020, postura que tensó la negociación innecesariamente», explicó.
«En una segunda reunión, y a fin de evitar conflictos a esta altura del año, la UOSA bajó su pretensión a un 28% (14% en noviembre y 14% en enero), lo que también fue rechazado. En esa oportunidad la patronal ofreció un 5% en diciembre, 5 % en febrero y 15% en marzo, y preguntado si era su última oferta respondieron que sí», se lamentó.
Ante esta situación, la UOSA avanzó en las negociaciones con otras herramientas legales. «Dada esa postura irrazonable de la federación, la UOSA aceptó negociar con las empresas que estaban dispuestas a reconocer el 28% solicitado, y fue así que se llegó a acuerdos con la mayoría de las empresas salineras, con ese número, distribuidos de distintas maneras según como pagaran el bono del gobierno. Son acuerdos que están homologados por Trabajo», señaló.

Ciba aprieta.
Orellana sindicó a la empresa CIBA, productora de Sal Dos Anclas, de «dinamitar» las negociaciones. «Esta empresa y otras más chicas del país quedaron afuera de esos acuerdos. El sindicato hizo un nuevo intento -el viernes-, y la oferta final de la federación fue de 10% en diciembre y 15% en febrero, y el bono en cuotas. De esta última reunión quedó en claro que el problema no es económico, sino que la empresa Ciba Dos Anclas como principal integrante de la cámara empresarial, quiere acordar un porcentaje menor que las empresa que arreglaron por afuera de la Federación», se quejó.
Pero Orellana planteó otra arista del conflicto, acusando a Ciba de actuar de manera de «disciplinar» a los obreros. «Esta actitud también es para mandar un mensaje a los trabajadores de que el monto de salario lo pone la empresa. Dieron a entender en varias oportunidades que un aumento mayor traería aparejados despidos, lo que revela su creencia de que los despidos de este año deberían haber disciplinado a los trabajadores y entonces están libres de negociar salario y pueden imponer a sus trabajadores los se le ocurra. El sindicato les advirtió que cualquiera sea el resultado de este conflicto, lo cierto es que este tipo de actitudes lo único que hacen es dañar la relación de los trabajadores con la empresa y que eso tiene un costo a largo plazo», aseguró.

Medidas de fuerza.
La situación es tirante y desde el gremio anunciaron un paro. Como antecedentes a esta medida figuran dos eventos éste año. El 22 de abril UOSA encabezó un paro de 24 horas en reclamo al incumplimiento de las empresas de la Federación a la cláusula de revisión que cerraría la paritaria 2018. En La Pampa las manifestaciones más fuertes fuieron ante las sedesde de Ciba (Dos Anclas) en Macachín y a Timbó (Celusal) en San Martín.
Y un mes más tarde Ciba despidió a diez trabajadores, la mitad en la planta de San Luis y la otra mitad de la fábrica en Macachín. En esa oportunidad Orellana aseguró que en Macachín, el gerente de la planta, Sergio Benavídez, intimidó a los operarios diciéndoles «que se dejaran de joder con las medidas de fuerza porque hay siete trabajadores más en la mira».
Finalmente Orellana adelantó medidas de fuerza. «El viernes se realizaron asambleas de trabajadores en empresas que aún no han acordado, en las cuales se llego a un consenso generalizado de que el próximo martes se comenzará con un plan de lucha en la búsqueda de un salario digno. Hemos cumplido con los pasos legales. Notificamos a las áreas de Trabajo Nacionales y Provinciales, y a las empresas», concluyó.