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Malvina Schiel cada vez más cerca de dirigir en la máxima categoría del fútbol argentino

Malvina Schiel firmó contrato con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) a comienzos de la semana pasada y ahora dejará de ser pasante arbitral para tener una relación de dependencia con la entidad que le permitirá, quizás, dirigir en partidos de divisiones más profesionales de nuestro país.

«El contrato con AFA nos trae una permanencia que antes no teníamos. El régimen anterior de pasantías, como cualquier otra pasantía, implicaba una cuestión temporal. Aquí ya pasamos a tener una relación de dependencia con AFA, que nos asegura no sólo estabilidad, sino también cierta continuidad que antes por razones geográficas o de participación de los equipos pampeanos en los torneos nacionales, no teníamos. Además, ser parte de los planteles de AFA es un orgullo y un trampolín para el árbitro que aspira a llegar a la máxima categoría», explicó la joven ante la consulta de LA ARENA.

Pero este logro no se produjo por casualidad sino que es el fruto del esfuerzo, el estudio y la dedicación de Malvina que comenzó con su carrera arbitral en el 2009, aunque mamó el fútbol desde niña.

«Desde chica siempre jugué a la pelota, mi infancia trascendió en la zona rural donde asistía a una escuela rural (Malvina es oriunda de General Campos) y mis compañeros eran todos varones, por eso la práctica del fútbol. Siempre lo jugué de manera no profesional, pero con mucha pasión. Recuerdo que cuando mi viejo volvía de sus recorridas diarias a caballo por el campo, se tomaba un tiempo para pelotear con nosotros, mi hermano también se nos unía a veces. Tanto mi viejo como mis tíos eran muy futboleros, todos jugaron en los equipos de la zona y les encantaba», relató la mujer.

Luego de terminar sus estudios, Malvina decidió trasladarse a Santa Rosa para estudiar la carrera de abogacía y perdió contacto con el fútbol, hasta que en el año 2009 decidió comenzar a estudiar arbitraje en la Agrupación Culturalista de Árbitros Santarroseños.

«Estuve allí hasta mediados del año 2010, donde hice un parate porque vi cosas de la dirigencia que no me gustaban y porque no podía llevar los estudios de abogacía y el arbitraje a la par. Retomé en el año 2012 ya en mi asociación actual, la Independiente, que fue el lugar donde me recibieron con los brazos abiertos y me impulsaron a hacer la carrera que hoy logré», detalló.

El 8 de marzo de 2015, justo cuando se conmemoraba el Día Internacional de la Mujer, Malvina hizo su debut en la Primera División de la Liga Cultural de Fútbol al dirigir el encuentro entre Guardia del Monte de Toay vs. Deportivo Winifreda. Más tarde, en noviembre de 2017 se convirtió en la primera mujer árbitro pampeana oficial de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

Ahora, con el nuevo paso dado la semana pasada, Schiel se encuentra más cerca de poder llegar a dirigir un partido de la Superliga o del Nacional B, que son las dos categorías más importantes del fútbol argentino.

«Por ahora vamos a comenzar como árbitros asistentes del Federal A, que es lo que ya veníamos haciendo y estamos familiarizados con la categoría. El resto depende de muchas cosas, no sólo de nosotros, un poco de suerte, un veedor que te vea en el momento justo, que las cosas te salgan bien, que los que estén a cargo del tema quieran probarte y por sobre todas las cosas, que cuando se te dé, estés preparado física y mentalmente para poder afrontarlo, porque la posibilidad va a ser una sola», puntualizó la joven, dando a entender que las ganas y la posibilidad de llegar a lo más alto están pero no será nada fácil.

Además de ser árbitro, Malvina es abogada y trabaja en el Poder Judicial de La Pampa. Supo abrirse paso en un ambiente dominado por hombres desde siempre y considera que lo logró con «inteligencia, con trabajo duro y serio».

En ese sentido, criticó «el doble discurso en la sociedad» porque «muchos se jactan del lugar que debe tener la mujer pero de la boca para afuera, después en la práctica pasan otras cosas».

«Yo nunca pateé las puertas de la liga para dirigir, ni llamé a algún dirigente. Entrené, estudié y trato de demostrar cada domingo dentro del campo de juego lo que me enseñan los instructores», afirmó la mujer.

Por último, opinó que las mujeres deben «tirar todas para el mismo lado» y aseguró que no se siente representada por «la mujer que el domingo me insulta en la cancha y me grita barbaridades que nada tienen que ver con el arbitraje, parada al lado del marido con sus hijos en brazos. Tenemos que tirar todas para el mismo lado, tenemos que tener más empatía por la otra, más respeto, más aceptación. Tenemos que demostrar que podemos hacer muchas cosas, pero construyendo, no destruyendo».

Foto: ligacultural.com