Marcha por la presencia de un condenado

MATO A DOS JOVENES EN EL 2000 Y CUMPLE PRISION DOMICILIARIA EN LA LOCALIDAD DE VILLA IRIS

La localidad bonaerense de Villa Iris, ubicada a 15 kilómetros del límite con La Pampa, se encuentra movilizada ante la presencia de un condenado por el asesinato de dos jóvenes y que recibió el beneficio de prisión domiciliaria por su estado de salud.
Se trata de Gustavo “El lagarto” Ravainera, quien se encuentra purgando una condena a perpetua por el asesinato de María Victoria Chiaradía y Horacio Iglesia Braun, cometido en agosto de 2000. El mismo fue alojado en la casa de una hermana.
Cuando los trascendidos se hicieron realidad, la comunidad comenzó a mostrar preocupación y escaló en indignación. De esa manera, a través de las redes sociales, vecinos de este tranquilo pueblo de unos 2 mil habitantes, comenzaron a autoconvocarse para concentrarse y marchar por las calles del pueblo al ritmo de los aplausos y al grito de “Que se lo lleven”, “No queremos asesinos en el pueblo”.
El delegado local Aníbal Haritchabalet, preocupado por la situación dijo que nadie sabe en qué condiciones está, “si está en la cama o no, tiene una tobillera, pero hasta donde eso brinda seguridad no lo sabemos. Nací y me crié acá, yo voy a defender a mi pueblo, voy a apoyar a la gente en lo que sea”.

Petitorio.
Se elaboró un petitorio destinado al Concejo Deliberante y al Juez Claudio Brun solicitando se arbitren las medidas necesarias a los efectos de que se revea la decisión judicial “que envió a convivir a Ravainera entre nosotros”, acompañado de decenas de firmantes. En el lugar también se pudo observar medios periodísticos de Bahía Blanca y la zona, como así medios nacionales.
Ravainera, quien cumple una condena a perpetua, había solicitado en más de una oportunidad la medida, por diferentes problemas de salud.
En esta oportunidad la justicia accedió al pedido de la defensa por padecer una enfermedad terminal, la cual se encuentra en avanzado estado. Es supervisado por el Patronato de Liberados de Puán.

El caso
El sábado 26 de agosto de 2000, en horas de la noche, Horacio Iglesia Braun (19) pasó a buscar a su novia Victoria Chiaradía (19) en un Corsa gris, propiedad de su padre, el Comisario Héctor Iglesias, y salieron rumbo a uno de los cines del shopping de la Avenida Cabrera.
Nunca llegaron al cine. Luego se comprobó que Victoria llamó a su familia desde un teléfono público de Tornquist a las 5.26 a su madre haber tenido problemas con el auto, que iban a tardar un poco más, que no se preocupen. Ese mismo domingo el comisario Iglesias realizó una denuncia de paradero y así comenzó una seguidilla de interminables horas que empezaron a ser desesperantes cuando el día 29 apareció el auto a 240 km de Bahía Blanca, en un camino de tierra cerca de General Lamadrid. Pero no los jóvenes.
El misterio del paradero de la pareja se develó el 4 de septiembre. Un peón rural halló los cuerpos sin vida de Horacio y María Victoria en un monte de cipreses perteneciente al campo “Sauce Corto”. El establecimiento estaba ubicado sobre el camino vecinal “La Laura” y a
2,5 kilómetros de la Ruta 76. Los cuerpos estaban tirados espalda contra espalda, semienterrados y con dos disparos calibre 22 en la nuca cada uno.

Detenidos.
El 7 de noviembre de 2000 fueron detenidos -en C. Suárez, 9 de Julio y Laferrere- Martín Goyeneche, Juan Corona y Rubén Martín respectivamente, acusados de instigar el robo del auto de las víctimas.
Para el entonces procurador general de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, Eduardo De La Cruz, la línea de investigación del doble crimen no terminaba de cerrar. Siempre se barajó la hipótesis de la venganza contra Iglesia.
Finalmente, la acusación del fiscal D’Empaire fue sólida y los jueces condenaron a 10 años de prisión a Goyeneche, Corona y a Martín por el delito de “instigación al robo automotor calificado por la portación de armas”.
Meses más tarde, cayeron detenidos tres peligrosos sujetos: “El Chino” Aguilar (45), Gustavo Ravainera (45) y Héctor Fernández (43). A nueve años del doble crimen, el fiscal
creyó tener las pruebas para acusarlos formalmente en juicio por haber asesinado a Chiaradía e Iglesia Braun. Según la hipótesis fiscal la relación de los tres delincuentes había quedado probada, entre sí y en torno al negocio ilícito del robo de automóviles.

“Mala calle”.
El propio imputado Aguilar, manifestó su profundo odio hacia el Comisario Iglesia, de quién dijo: “Iglesia tenía ‘mala calle’ desde el 83, se merecía que se lo hagan a él, no a los chicos, yo en el 84 fui picaneado por él y por Ortiz, quienes me cortaron un pedazo de testículo” dijo Aguilar, durante la declaración indagatoria.
Incluso, Aguilar purgó nueve años de prisión por delitos contra la propiedad y contra la libertad, y quien lo detuvo fue el comisario Iglesia. Un testigo dijo además que “Fernández y Aguilar se la tenían jurada a Iglesia, y seguro que si se cruzaban con un hijo, se lo mataban, porque había mucho odio con Iglesia”.
Finalmente, luego de varias jornadas de juicio oral, dos de los tres acusados fueron absueltos. Para el Tribunal Criminal 3, no se pudo probar la relación de los imputados Gustavo Aguilar y Fernández con el doble crimen y fueron liberados. Durante el debate, el “testigo estrella” no tuvo la contundencia que esperaban los fiscales. Ravainera fue el único condenado. Recibió la pena de “reclusión perpetua”.