Inicio La Pampa María Eva Avila: "Yo creo que a mi bebé me lo cambiaron"

María Eva Avila: «Yo creo que a mi bebé me lo cambiaron»

Tenía 16 años cuando dio a luz a un niño o niña en el hospital Lucio Molas, en 1975. Según le dijeron, había nacido sin vida. Años después, cuando se conocieron varios casos de robos de bebés en la provincia en esa época, María Eva Avila decidió investigar por su cuenta y realizó una denuncia penal. En agosto de 2018 la Justicia ordenó la exhumación de la tumba del niño supuestamente fallecido al nacer, y estaba vacía.
Tres meses después, las autoridades provinciales le enviaron la confirmación oficial de que el ataúd efectivamente estaba vacío, firmado por el forense Juan Carlos Toulouse, un dato que ella necesitaba para realizar sus estudios de ADN.
María Eva tiene la esperanza de que va a encontrar a su hijo o hija. Dice que camina por la calle y busca algún rostro que le sea familiar. «Yo sé que la gente me puede tratar de loca, y que estoy buscando una aguja en un pajar, pero yo creo que a mi bebé me lo cambiaron», dice la mujer.
Todo comenzó el 25 de mayo de 1975. A las cinco de la tarde de ese día ingresó a la sala de partos del hospital Lucio Molas, y luego de unas 12 horas de labor dio a luz a un o una bebé. «No me acuerdo si lloró cuando nació: yo estaba muy cansada y después me pusieron una inyección y me dormí», relató. Según sus dichos, fue el doctor Bohiola quien la asistió durante el parto, pero no sabe si ese médico continúa con vida. «Yo me había hecho todos los estudios y habían salido todos bien, y recuerdo cómo el bebé pateaba», contó.
Luego del parto, Avila fue trasladada a una sala común, y antes de dormir le preguntó a una enfermera por su bebé: «Tuviste un varón hermoso», fue la respuesta. Horas después, a las 11 de la mañana, llegó su madre, la despertó y le preguntó dónde estaba su hijo.
«Yo era muy jovencita, tenia 16 años. No me habían dicho cuánto pesaba ni nada, y cuando mi mamá me preguntó que por qué no lo tenía yo, no supe que decir, y ahí nomás ella fue a ver qué había pasado. Después volvió y me dijo que había tenido a una nena, pero que nació muerta», relató.

Irregularidades.
La mujer de ahora 59 años dijo que «en ese momento no pensé en nada, pero varios años después, viendo casos similares al mío, empecé a buscar». Fruto de su investigación, Avila encontró varias irregularidades en algunos documentos oficiales.
«Fui a la Secretaría Derechos Humanos de la gestión anterior y me dieron el acta de defunción del Registro Civil. Me dijeron que era un documento ‘serio’ y que con eso ya bastaría para despejar las dudas, pero pasó todo lo contrario». En ese papel, aparecía registrado como testigo ocular del cadáver del bebé su propio padre, el cual había fallecido en 1965, o sea diez años antes. «Eso me creó más incertidumbre», contó, y fue a radicar la denuncia penal.
Luego fue al cementerio local de Santa Rosa y encontró más irregularidades. «En el libro de actas figura como NN Ruiz (el apellido de su primer matrimonio) y que falleció de un paro cardiorrespiratorio. Pero en mi historia clínica aparece que tenía una hernia y que murió de un infarto intestinal», aseguró.
Ese último documento, cuya fotocopia Avila mostró a LA ARENA, también presenta serias inconsistencias: no tiene firma, sello ni matrícula, solo el nombre del médico; tiene tachones, y la palabra «muerto» agregada desprolijamente después de «feto femenino».

Testigos.
De acuerdo al testimonio de la mujer, cuando le dijeron que la niña había fallecido pidió verla, pero apareció una monja que dijo que no le convenía: «te vas a llevar un mal recuerdo y sos muy jovencita», le habría dicho. Después, cuando su madre pidió el cadáver para velarlo le dijeron «no abuela, para qué, si es un alma pura y sana, no precisa ser velada».»Además, en la historia clínica aparece que nació con deformación craneal, y mi ex pareja, a quien después de mucho insistir le mostraron un bebé, no notó nada de eso».
Ahora, luego de que finalmente después de tres meses las autoridades pampeanas se dignaran a enviarle el acta oficial de la exhumación, María Eva va a realizarse los estudios de ADN. De esta manera, podrá compararlos en los bancos genéticos con el de miles de personas y familias de la Argentina y otros países. «Yo voy a seguir buscando, porque puede aparecer», finalizó.