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Marino, con apoyo de la UCR

SENADOR SEGUIRIA COMO VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL SENADO

La Unión Cívica Radical estaría dispuesta a apoyar la continuidad del legislador pampeano Juan Carlos Marino como vicepresidente primero del Senado, pese a la denuncia por acoso sexual que una empleada parlamentaria presentó en su contra a fines del 2018. «Si los senadores radicales tienen que votar, por sí o por no, lo van a apoyar. Pero no deja de ser un tema incómodo», aseguraron «off the record» varios senadores de la UCR al diario cordobés La Voz del Interior.
Luego de un largo silencio en torno al escándalo que protagonizó el senador pampeano a mediados de diciembre pasado, la renovación de las autoridades de ambas Cámaras del Congreso de la Nación y el pronto retorno de las sesiones ordinarias, volvieron a echar luz sobre el caso y desde el radicalismo se está evaluando qué posición adoptar sobre Marino.
Desde hace tres años, la vicepresidenta, Gabriela Michetti, ejerce por el voto popular la presidencia del Senado, y le siguen al frente del cuerpo, ya por elección de sus pares, el justicialista santafesino Omar Perotti, como vicepresidente; Marino, como vicepresidente primero, y la kirchnerista chaqueña María Inés Pilatti Vergara, como vicepresidenta segunda.
Además de la responsabilidad institucional de conducir las sesiones en reemplazo de Michetti, los vicepresidentes disponen de un mayor presupuesto que el resto de sus pares, lo que se traduce en más personal a su cargo.
En ese sentido, según publicó La Voz del Interior, Marino no estaría dispuesto a dejar el cargo por la denuncia por abuso sexual que presentó en su contra la asesora legislativa Claudia Guebel, de modo que su continuidad deberá ser motivo de deliberaciones entre los bloques.

Apoyo.
A pocos días de realizarse la sesión preparatoria en el Senado, una reunión especial que se realiza cada año antes de la apertura de las sesiones ordinarias, destinada a renovar las autoridades del cuerpo, «off the record» varios senadores radicales aseguraron al medio cordobés que apoyarán la reelección de Marino porque, a su criterio, la Justicia aún no se expidió sobre la denuncia.
Además, precisaron al citado medio que si bien «no se conoce la voluntad de Marino», ya que «están esperando novedades judiciales, hay un rumor de que saldría beneficiado, en función de pericias telefónicas». Y agregaron que «en el bloque la mayoría son senadores varones, que lo conocen desde hace muchos años» y que «es un tema incómodo para ellos», pero que si no hay una definición de él, lo apoyarán.
«Así como en su momento (Marino) dijo que renunciaría a los fueros para someterse a la investigación, frente a este caso también podría haber tomado él mismo la decisión de dar un paso al costado en la vicepresidencia. Si los senadores radicales tienen que votar, por sí o por no, lo van a apoyar. Pero no deja de ser un tema incómodo», dijeron a La Voz.

Decisión radical.
Si bien, para que el senador pampeano vuelva a ser elegido como vicepresidente primero también se requiere el respaldo del resto de las bancadas del Senado, aún se desconocen qué posición tomarán los partidos opositores sobre el caso. La Voz informó que en el justicialismo, bloque que preside Miguel Pichetto, indicaron que la continuidad de Marino es «una decisión política que corresponde exclusivamente al oficialismo» y que la oposición «es prescindente».

Caso.
A mediados de diciembre, Guebel denunció formalmente a Marino por abuso y acoso sexual. En dicha declaración la -entonces- asesora del senador aseguró que le manoseó los pechos en su despacho y la acosaba por WhatsApp con mensajes de contenido sexual. Luego de una semana de silencio, el legislador negó la acusación.
El descargo de Marino se produjo un día después de que el fiscal federal Federico Delgado lo imputó en la causa y le pidió al juez Ariel Lijo que dicte medidas de prueba.
El fiscal también imputó al jefe de despacho del senador pampeano, Pedro Fiorda, alias Cachi, y a Juan Carlos Amarilla, quien se desempeñaba como secretario de la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados, donde la denunciante había iniciado su actividad laboral en el Congreso.