Inicio La Pampa "Me bautizaron en el penal y a mi madrina no la conozco"

«Me bautizaron en el penal y a mi madrina no la conozco»

LA PIQUENSE "MARY" LEDESMA NACIO EN UN CENTRO CLANDESTINO DE DETENCION

María Eva Ledesma, nacida en cautiverio en un centro clandestino de detención durante la última Dictadura Militar en agosto de 1976, contó su historia de vida y remarcó que le robaron la infancia junto a su madre. En la actualidad es una conocida militante social y feminista de la ciudad, y a principios de año se casó con su pareja, Bibiana Palacios, en una concurrida ceremonia que celebró en la Plaza San Martín de General Pico.
«Mary» nació el 2 de agosto de 1976 en la cárcel de Devoto. Sus padres, militantes peronistas de la época, la llamaron María Eva. Al poco tiempo de haber nacido, su abuelo paterno (policía retirado) fue a buscarla a Buenos Aires, luego que los militares le dieran solo 24 horas para llevarse a su nieta. La solidaridad de los vecinos del barrio Molino permitió que el hombre juntara el dinero para viajar a rescatar a la beba de ese oscuro agujero de muerte y tortura. Pasó gran parte de su infancia junto a sus abuelos. Recién a los 6 años de edad pudo conocer a su madre, y a los 8 a su padre.
«Cada año que pasa estoy un poco más sensible, pero militó cada vez más el 24 de marzo. Ahora me incorporé a HIJOS, y me encontré con gente que pasó cosas parecidas y peores, y que se involucra en la causa. A pesar de tener a la familia que te acompaña, tenés un grupo que está con vos y estuve mucho más contenida», señaló.

Sed de Justicia.
La proximidad con cada nuevo aniversario del Golpe Militar, la lleva a reflexionar sobre su infancia. Y pensar sobre las circunstancias de su nacimiento le generan «más amor» hacia su madre.
«Cada vez me genera mayor amor hacia mi mamá. Me genera sed de Justicia con los genocidas, no me genera odio. Hasta los cinco meses estuve con mi mamá y tuve una despedida por parte de sus compañeras, que me bordaron un jardinerito», relató.
«Estaban en el pabellón de las madres, pero no sé si todas tuvieron la oportunidad de poder entregar los bebés a sus familias, porque mi mamá perdió mucha conexión con ellas. Incluso me bautizaron dentro del penal y a mi madrina no la conozco, porque cuando le dieron la libertad, se exilió y se fue a España», agregó.

Amor familiar.
Hoy vive en el barrio Molino de Pico, sobre la calle 4, a escasos metros del hogar por el que transitó la infancia sin su madre, con los mismos vecinos de hace cuatro décadas.
«No me faltó nada, tuve muchísimo amor por parte de mis abuelos, de mi tía, de mis vecinos. Pero empecé a darme cuenta que no estaba mamá cuando empecé jardín, porque iban todos con sus madres y yo iba con mis abuelos, y ahí es cuando entras a comparar. Tuve muchísimo amor y el amor de mi mamá a distancia, porque me llevan a verla y me hablaban de ella», indicó.
«A mi papá también me acuerdo de ir a verlo de muy chiquita, cuando estaba en Rawson y en La Plata. Cuando vino estuvo un tiempo con mi mamá y después se separaron. Toda la familia ha sido atravesada por esto, porque mi tío se vino a Pico, se quedó acá y no siguió estudiando. A raíz de que mi papá militaba, buscaban a mi tío también a pesar que él no militaba. Incluso mi tía, que tenía 15 años y acompañó a mi abuelo a buscarme, y sabía que su hermana estaba detenida, y el miedo a que no apareciera o que aparezca muerta estaba siempre», sostuvo.

Charlas en escuelas.
Con el correr de los años «Mary» se transformó en una militante, y en la actualidad es invitada a los colegios de Pico para contar su historia, para que los adolescentes sepan que La Pampa no fue una isla.
«Acá se dice que era un mundo aparte, que no pasaba nada, pero por los testimonios de los juicios de la Subzona 14, sabemos que no era un mundo aparte. El que dice que estaba mejor, es porque no les tocó de cerca. A mi historia la tomo cada vez con más fuerza, para hacer memoria. Me tocó ir al Colegio Ranqueles donde hubo una charla y pintamos los nombres de los desaparecidos pampeanos. Trato de hacer militancia, de contar la historia a quien le interese y de ir a los colegios a los que me convocan para que las nuevas generaciones lo vean de otra manera. Está bueno charlar con los chicos, con mis hijos, y hacer memoria para no repetir», señaló.

Militancia.
A los 38 años comenzó su militancia, primero en el ex Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD), transformado en el actual Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). Ese fue su lugar de lucha, de expresión, el que le sirvió para «mirar a los costados» y dejar de mirarse «el ombligo».
«Aprendí mucho con mis compañeros del MTE, porque empecé a ver, a aceptar y a luchar por otras realidades. No es necesario que te pase para luchar. Eso lo aprendes con la militancia», manifestó.
Ahora forma parte de los movimientos feministas y milita por los derechos de las mujeres, entre ellos, por la legalización del aborto. «Yo milito por el aborto, mi idea no es abortar, nunca lo fue, pero lucho para que sea legal y para que las mujeres puedan elegir», indicó.
«Mary» tiene tres hermanas mayores que ella, y es madre de una joven de 22 años y de dos varones de 18 y 14 años respectivamente. Estuvo casada dos veces, y el 14 de enero de este año, lo hizo por tercera vez. En la Plaza San Martín de General Pico, en una particular ceremonia, se unió en matrimonio con Bibiana Palacios, otra conocida militante feminista de la ciudad.
«Es el amor más puro que conocí en mi vida, somos las dos militantes y no podemos dejar de pensar en la visibilización. No podíamos casarnos a puertas cerradas, somos militantes y fue parte de esa militancia casarnos en la Plaza. Tuvimos una muy buena respuesta de la gente en general y eso nos sorprendió», finalizó.