Morir trabajando en la escuela argentina

Noemí Tejeda*
El miércoles 2 de agosto quedará en la memoria de todxs nosotrxs por que fueron muertes evitables, porque no fue accidente, porque pudieron ser 400 muertes de niños y niñas, porque la muerte golpeó las puertas del corazón del pueblo y de la escuela pública.
Porque vamos a seguir pidiendo justicia plena también por Sandra y Rubén, dos compañeros trabajadorxs de la educación fallecieron producto de una explosión de gas, ocurrida mientras preparaban el desayuno para los-as estudiantes.
Pienso en la familia de él y ella, sus hijos, sus padres, sus amigos-as, pienso en los-as chicas mañana o pasado cuando vuelvan, no estará la seño Sandra, ni el portero Rubén.
Son mis compañeros y compañeras de las escuelas, son los que tienen un gran compromiso con la escuela pública, que a veces se quedan fuera del horario, que van los sábados a organizar una jornada, que visitan una familia para saber que esta pasando que sus hijos-as presentan alguna problemática en la escuela. Son mis compañerxs de las escuelas de La Pampa, pero también de Buenos Aires, de Formosa, Jujuy o Tierra del Fuego. Maestrxs y profesores que abrazan la escuela pública en todos los rincones de la Patria, solidarios y amorosos, porque la docencia es un acto de amor.
Por eso Sandra y Rubén participaron de todas la marchas, hasta la del viernes del Suteba, por que defendían la escuela pública en su trabajo cotidiano y en la calle también, porque de eso se trata: de enseñar siempre, enseñar a luchar, enseñar y formar para ser libres.
Realizar una y mil veces el reclamo sobre una pérdida de gas, o que las instalaciones eléctricas no están en condiciones, o que hay un peligro de derrumbe, no es una simple nota que “se eleva a la superioridad”, se trata de una demanda que llega, cuando las escuelas no han tenido el control y mantenimiento necesario para estén en condiciones de seguridad. Se trata de un reclamo al que los funcionarios deben y tienen que resolver.
La tragedia que se cobró dos vidas de trabajadores, 20 minutos después pudo haber sido la vida de cientos de niños y niñas, de un barrio del conurbano bonaerense, que está sufriendo y mucho las consecuencias de este modelo económico.
Desde Ctera , históricamente impulsamos la necesaria participación de los trabajadorxs para trabajar sobre la prevención. Para exigir el cumplimiento de los 12 puntos de condiciones mínimas de infraestructura y para exigir financiamiento específico para mejorar esas condiciones.
En ésta como en otras instancias, que por allí no llegan a la muerte, es necesario tener en claro que el responsable principal de mantener esas condiciones de seguridad e higiene en los establecimientos escolares es el patrón, en este caso el Estado.
Que para mantener esas condiciones hay que invertir en mejoras de los edificios, en formación de los-las trabajadoras. Hay que controlar esas condiciones a través de las inspecciones laborales.
Hay que abrir paritarias, hay que escuchar a los trabajadorxs, hay que invertir en la Escuela Pública. Hay que querer a lxs estudiantes, hay que respetar a lxs trabajadorxs y sus organizaciones sociales.
Por eso son repudiables las declaraciones de la gobernadora Vidal, ella debe y tiene la responsabilidad de dar explicaciones, de indagar, de reconocer ella a través de sus funcionarios que desoyeron las 6 u 8 veces que esos compañerxs y Suteba reclamaron por las problemática en esa y otras escuelas. No fue accidente, fue negligencia.
Hoy lloramos por nuestrxs compañerxs, que nuestra bronca e impotencia se convierte en fuerza y energía para seguir peleando.
Justicia para nuestros compañerxs.

* Secretaria de Salud Laboral de Ctera.