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Nada nuevo

I. El peronismo volvió a ratificar su poderío electoral en La Pampa y le propinó una dura derrota a su eterno rival. En este enfrentamiento de alianzas, el Frejupa, encabezado por el PJ, fue muy superior en las urnas a Cambiemos, liderado por el radicalismo, al lograr superar una cosecha del 50 por ciento de los votos, lo que no ocurría en la provincia desde hace más de una década.
La proyección nacional de esta elección fue inocultable y significó la novena derrota consecutiva de la coalición que lidera el presidente de la Nación. Para La Pampa fue la primera vez que se realizaba un ensayo de anticipar los comicios para despegarlos del orden nacional, una estrategia que, si se evalúa por sus resultados, demostró ser efectiva para el peronismo local.
El hecho de ser la única provincia con elecciones ese día despertó un interés inusual en los medios nacionales que, como nunca antes, estuvieron presentes para la cobertura. La vistosa escenografía que se montó para la conferencia de prensa fue fiel reflejo de esa expectativa, y constituyó la oportunidad para que el actual gobernador, su flamante sucesor y el presidente del PJ pampeano bajaran línea hacia el interior del atomizado peronismo nacional. Los tres convocaron a la unidad de todos los espacios internos para confrontar con mayor fortaleza contra el macrismo, incluyendo en el armado a la sorpresiva fórmula presentada por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

II. Uno de los datos más destacados de la jornada fue la recuperación de Santa Rosa por parte del peronismo con números casi idénticos al resultado provincial. Es evidente que los temores a una deserción interna en filas del PJ fueron infundados y que el joven candidato kirchnerista logró, además, capitalizar el gran malestar que generó la deslucida gestión del actual intendente. Hace cuatro años el PJ perdía por 20 puntos de diferencia frente al radicalismo, y ahora poco menos que duplicó en votos a su rival, que estuvo por debajo de su propio partido a nivel provincial.
En General Pico el justicialismo ratificó su fortaleza con un triunfo holgado ante una joven y promocionada figura del PRO y con un condimento nada menor: por primera vez una mujer estará al frente de la comuna de la segunda ciudad pampeana. En el resto del interior hubo una suerte de pase de manos que no pasó desapercibido. Intendente Alvear y Realicó volvieron a vestir los colores peronistas, en tanto Eduardo Castex y General Acha serán desde diciembre comunas de Cambiemos.

III. En términos numéricos el candidato del radicalismo logró conservar el caudal de votos que históricamente tuvo su partido en la provincia: alrededor del 30 por ciento. Ese resultado habla del escaso o nulo aporte que le llegó desde el ala macrista de Cambiemos, cuyos dirigentes desaparecieron de la escena pública luego de perder la interna y se mantuvieron ausentes durante toda la campaña electoral. Por el contrario, el frente encabezado por el peronismo logró concentrar votos como hacía tiempo no lograba y estirar la diferencia hasta superar los 20 puntos.
Todo indica que entre las razones de ese categórico triunfo tiene particular incidencia la fuerte pelea política que supo dar el actual gobernador contra la Casa Rosada. No se trató solo de una batalla por los recursos económicos, aunque ésta fuera la más estridente. También estuvo presente, aunque en un nivel de menor intensidad, una confrontación ideológica centrada en el rol del Estado, y así lo enfatizó especialmente el gobernador en la conferencia de prensa. Esa discusión, ninguneada por los gurúes del marketing político, no pareció ser ignorada por una parte del electorado que fue la que, en definitiva, permitió ampliar el margen de la victoria.
No es una lectura «excesivamente ideologizada»; sencillamente no se puede subestimar tanto el nivel de conciencia política que está presente en un sector nada despreciable de la sociedad.